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Te presentamos, en este
número de Nuestra Familia Redentorista, a dos jóvenes líderes
con vocación de servicio diferentes, pero muy similares en
cuanto a su compromiso social con los jóvenes.
Son jóvenes muy claros en
su identidad cristiana, vocacional y profesional.
Diane M.
Rivera Gómez, de Puerto Rico y Junot Díaz, de República
Dominicana, marcan la diferencia en una sociedad en la que el
joven carece de una identidad propia y un compromiso social
fecundo promisorio, esperanzador…
Dieane es una misionera
laica redentorista con espíritu alegre, de corazón generoso,
de fe robusta y de una extraordinaria sensibilidad humana.
Dieane, como
muchos jóvenes puertorriqueños de nuestro tiempo, está
conciente que para un marcar la diferencia en la iglesia y en
nuestra sociedad posmoderna, el cambio tiene que darse primero
en su propia vida.
Diane M. Rivera Gómez
Una semilla camino a ser
flor.

Antes de nacer, Dios como
buen sembrador, supo velar y cuidar de mí. Rocíó gotitas del
Espíritu Santo para regalarme dones que me servirían en mi
caminar. Me dio fortaleza para no flaquear antes las
situaciones difíciles, ciencia, para poder elegir entre el
bien y el mal, me regaló el don de palabra para que llevara su
buena nueva a sus retoños, y poder cumplir el plan que había
ideado para mí. Me fui formando, poco a poco, en el vientre de
mi madre igual que como lucha una semilla por ser flor. Y así,
el 4 de noviembre de 1983, germino la semilla que Dios, en su
extrema bondad, sembró como fruto de amor.

A pesar de no crecer en
una familia católica Dios supo encaminarme a vivir una vida de
fe en nuestra Iglesia universal. Comencé mis primeros pasos en
la Iglesia en momentos muy difíciles para mí. Muchas fueron
las tormentas que viví, pero estas no impidieron que
descubriera el propósito que Dios tenía, al contrario
fortalecieron el llamado de Dios dejando atrás todo lo que me
impedía crecer. Puedo partir de la frase que digo siempre al
culminar mis charlas “Quien a Dios tiene nada le falta porque
solo Dios basta” y a mi me basto, para darle sentido a mi
vida. Dios no solo cultivo, regó y alimento la semilla sino
que protegió mi vida hasta llegar a se lo que soy hoy.
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El año 2000 fue de gran
bendición para mi. Siguiendo la voluntad de Dios, ingreso al
grupo de formación Jóvenes Misioneros Redentoristas. Luego de
un año de preparación, con tan solo 16 años fue enviada a la
República Dominicana para llevar la buena nueva de Dios. La
flor predica con su belleza y yo predico dejando que el amor
de Dios fluya en mi vida y germine en mis labios. De esta
manera, él me da las fuerzas para motivar a otras personas
para que sean fieles seguidores del amor de Dios. En ese mismo
año nació el retiro Un Poquito mas de Jesús que junto a varios
líderes de pastoral juvenil le di forma. Y así, luché
incansablemente hasta conseguir mi sueño, guiada por la
voluntad de Dios, hasta lograr ser flor de su jardín.
Junot
Díaz
Premio
Pulitzer 08.
Junot Díaz es un
apasionado por la vida en todas sus manifestaciones. Él es un
hombre marcado por su experiencia multicultural, por su
identidad nacional, por su compromiso con el arte como
vehículo de expresión de los valores más profundos del ser
humano.
Junot Díaz es un hombre
que sobresale del montón por su extraordinario talento, por su
fidelidad a su proyecto de vida y por su apertura al otro como
espacio de redención.
Nueva York.
“En un mundo donde muchos matrimonios terminan antes del
tercer año, pasarse siete años casado con un tema, pariendo
una novela, muestra un alto sentido del compromiso creativo y
social. “Para mí lo importante, luego de luchar tantos años
con esta novela es mostrarle a la comunidad que hay otras
opciones para la juventud. Somos peloteros impresionantes,
músicos impresionantes, tenemos diseñadores impresionantes.
Quise mostrarle a ese grupo de muchachos y muchachas que ahora
busca otro camino en su vida, que también tenemos muchas
historias impresionantes”, dice Junot Díaz. Y lo logró, con su
primera novela, “The Brief
Wondrous Life of Oscar Wao”, se convirtió en el primer
dominicano en ganar el Premio Pulitzer de Literatura.
“Para mí,
añade el novelista para el Mester de Narradores, la
experiencia dominicana es la más universal que existe. Lo que
nos pasa a nosotros le pasa a todo el mundo. Lo que pensamos y
sentimos nosotros lo siente y piensa todo el mundo. Por eso no
necesito escribir sobre otros países o comunidades para ser
universal. Cuando pienso en un ser humano, la imagen que
llega a mi mente es un rostro dominicano”, asegura.
“Aunque hay gente que
crea que somos anormales, que no hay nada bueno en el país; no
lo veo así”, aclara.
La universalidad e
inmensidad de la dominicanidad quedó demostrada con el éxito
de su novela. Con este trabajo, “muestro todo mi amor por
Santo Domingo, su historia, sus contradicciones, sus cosas
hermosas y las feas” agrega.
Oscar Wao
(una parodia a Oscar Wilde) es un joven dominicano que vive en
New Jersey y sueña con ser un gran escritor. Junot fue un
joven dominicano que vivió en New Jersey y se convirtió en un
gran escritor”.
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