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Todos
los que conocen a los redentoristas conocen, también, su amor
y devoción a María, la madre del Redentor. Es que María nos
acompaña en la misión y en nuestro peregrinar hacia las
puertas del Reino.
El próximo 27 de junio
celebramos la fiesta de nuestra Madre del Perpetuo Socorro.
Todos los que nos hemos sentido atraídos por el carisma y la
espiritualidad redentorista celebramos por todo lo alto esta
gran fiesta.
Dada la cercanía de esta
fiesta, reprodujimos este artículo del P. Josef Heinzmann,
C.Ss.R para que en todos los lectores de “Nuestra Familia
Redentorista” se renueve nuestro amor y confianza en nuestra
madre que siempre está presta a socorrernos.
“El icono de Nuestra
Señora del perpetuo Socorro es la imagen de María más conocida
en la cristiandad. La imagen milagrosa se encuentra en Roma,
en la iglesia de San Alfonso, de los redentoristas.
El icono es
muy antiguo. Nadie sabe con seguridad cuándo fue pintado, si
en el siglo XIII, XIV o XV. Esta “imagen milagrosa” había sido
venerada durante mucho tiempo en la isla de Creta. Pero un
día desapareció sin dejar rastro. Una tradición nos dice lo
siguiente: un comerciante robó el icono y se lo llevó a Roma
como contrabando. El ladrón cayó enfermo pronto. Llamó junto
a sí a un amigo y le contó todo. Le reveló el lugar donde
estaba escondida la imagen milagrosa y le rogó que la
expusiera en público en alguna iglesia. Así fue.
Después de la
muerte del comerciante de Creta el icono fue expuesto el día
27 de marzo de 1499 en la isla de San Mateo, en el Esquilino.
Durante
siglos, masas incontables de hombres rezaron ante “Nuestra
Señora del perpetuo Socorro”. Muchos fueron atendidos en sus
angustias. Llegó luego la revolución francesa. A principios de
julio de 1798 la iglesia de San Mateo fue destruida. Pero la
imagen pudo ser depositada e tiempo en un lugar seguro.
Primero, en el convento de San Eusebio; luego, en el convento
de los agustinos irlandeses.
En 1855 la
casa generalicia de los redentoristas fue trasladada al
Esquilino, muy cerca de la antigua iglesia de San Mateo. Cundo
el Superior General de la Congregación, el P. Nicolás Maurón,
fue recibido en audiencia por el Papa Pío IX el día 11 de
diciembre de 1865, el Papa dio a los redentoristas un don
extraordinario: Permitió trasladar la venerable imagen del
“Perpetuo Socorro” a la iglesia de San Alfonso. En 1866 fue
llevada en festiva procesión a la iglesia de los
redentoristas.
El cuadro tiene cuatro
figuras: la Madre de Dios, el Redentor Jesucristo y los dos
arcángeles Miguel y Rafael. Entre estos cuatros personajes se
desarrollan escenas estremecedoras. El cuadro representa el
drama de la redención.
En el cuadro de Maria
como figura principal. Se destaca con majestad sobre el fondo
dorado. En su velo azul y verde brilla una estrella de ocho
rayos: símbolos de la presencia de Dios; señal de que Dios
esta muy cerca de nosotros para ayudarnos en el “mar de la
vida con su estrella”. Los de la señora están vueltos hacia
nosotros, que rezamos tantas veces: “vuelve a nosotros esos
tus ojos mis ojos misericordioso.”
La segunda figura es la
del Redentor Jesucristo. Aunque es todavía un niño, refugiado
sobre el pecho de la madre, aparece con majestad de rey. Está
representado en un movimiento rápido, casi convulsivo: vuelve
presurosamente su cabeza hacia la izquierda, busca angustiado
la ayuda de su madre a se agarra fuertemente en su mano,
cruzada nerviosamente sus piernas y el pie derecho choca tan
fuerte con el izquierdo que la correa de la sandalia s desata
y ésta se desprende.
¿A qué se debe su temor?
Da la impresión de que poca antes de ha estado descansando
placidamente en el seno de la madre. De repente se le presenta
como una cruel visión de futuro. Ve a un enviado celestial,
Miguel, con los instrumentos de la pasión, la lanza y la
esponja de vinagre. Lleno de miedo se aparta de los que le
anuncian la pasión y vuelve su cabeza hacia la izquierda.
Entonces contempla a un segundo ángel con otro instrumentos de
la pasión todavía más espantoso: la cruz y cuatro clavos.
Instintivamente, como suelen hacer los niños, el hijo
busca ampara en su madre. En ruso se llama a nuestro icono
“Nuestra señora de la pasión”.
De hecho, nos encontramos
ante una imagen de la pasión puesta dramáticamente en
movimiento, Jesús esta representando a un redentor, como
hermano nuestro capaz de sufrir y que teme la cruz y la
muerte. Maria es la excelsa colaboradora del redentor. Madre e
Hijo están unidos en la obra de la redención.
Durante siglos, masas
incontables de hombres rezados ante “Nuestra Señora del
Perpetuo Socorro”. Muchos fueron atendidos en su angustia.
Llegó luego la revolución francesa. A principio de julio de
1798 la iglesia de San Mateo fue destruida. Pero la imagen
pudo ser depositada a tiempo en un lugar seguro. Primero en el
convento de San Eusebio; luego en el convento de los agustinos
irlandeses.
En 1985 la casa
generalicia de los redentorista fue trasladada al Esquilino,
muy cerca de la antigua de San Mateo. Cuando el superior
generar de la congregación, el P. Nicolás Maurón, fue recibido
en audiencia por el Papa Pío IX el día 11 de diciembre de 1865
el Papa dio a los redentoristas un don extraordinario:
permitió trasladar la venerable imagen “del Perpetuo Socorro”
a la iglesia de San Alfonso. En 1866 fue llevada en festiva
procesión en la iglesia de los redentoristas.
Este icono, la imagen de
la pasión y la señora de los dolores, tiene mucho que ver con
los misioneros del redentor, los redentoristas. Lo mismo que
el cuadro del “Perpetuo Socorro”, los redentoristas tienen en
su escudo la cruz y los instrumentos de la pasión (las esponja
y la lanza). También los nombres de Jesús y María están unidos
en el dibujo de 1747: Madre e Hijo unidos en la obra de
redención. Alfonso funda la congregación redentorista para que
sus miembros anuncien el evangelio a los pobres y los más
abandonados. Ciertamente que los pequeños, las victima de la
justicia y los desesperanzados son los que necesitan el
Perpetuo Socorro”. San Alfonso dio a su congregación el lema:
En EL la redención es copiosa”. Esta redención copiosa se
presenta también en este cuadro milagroso, ya que para el
“Perpetuo Socorro” no existen casos desesperados”. |