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El tercer domingo del mes
de julio, los redentoristas celebramos la fiesta del Santísimo
Redentor, titular de nuestra congregación.
En esta fiesta,
celebramos el sentido pleno de lo que somos. El redentorista,
es ante todo, un redimido enamorado del Redentor. Por eso lo
sigue con pasión, con la certeza de que por su medio
continuará redimiendo el mundo de hoy.
Aprovecho la ocasión para
responder una pregunta hecha por uno de nuestros lectores,
quien preguntaba ¿Qué significa ser Redentor? R ¿De dónde
viene ese término tan utilizado por los misioneros
redentoristas?

Los israelitas llamaban
“redención” al acto de vengar la sangre de un pariente; al que
lo hacía, lo llamaban “redentor” (Núm. 35: 12, 19, 21, 27; Dt.
19: 6, 12. 13) pagar para que dejaran en libertad a uno que
estaba vendido era también redimir o rescatar (Lv. 25:
48).Redentor era asimismo el que compraba las tierras de un
pariente difunto, para que no se perdiera, (Rt. 4, 1-7). Entre
los israelitas se podía redimir la vida de un hombre o de un
animal, como en el caso de los primogénitos (que había de
entregar de Dios). Para ello era necesario pagar un precio, el
cuál se debía entregar al sacerdote (Ex. 13: 13, 15; Lv. 27:
27; Nm. 18: 15, 16.
En su obra a
favor de los hombres, Dios es el Redentor por excelencia. La
idea principal del término es soltar o liberar. El pecado
esclaviza al ser humano y, por tanto, la salvación incluye en
liberarlo de esa esclavitud.
En Cristo
Jesús, Dios pagó el precio completo de la redención del género
humano (Col. 1, 13). Redención es liberación del poder de las
tinieblas, a fin de vivir bajo la soberanía o el reino del
amor de Dios.
Jesucristo
realiza esta redención por medio de su sangre derramada en la
cruz. Él mismo habló de “dar su vida en rescate por muchos”
(Mt.20, 28), y Pablo dice que Cristo “se dio a sí mismo en
rescate por todos” (1Tm. 2, 6) para una redención que es
eterna (Heb. 9, 12)
El Redentor tomó nuestro
lugar y, por amor, pagó el precio de nuestra libertad. Por
tanto, un efecto justo y lógico de esta obra redentora en
nosotros debe ser glorificar a Dios
mediante una vida santa, comprometida y de un marcado
testimonio de vida cristiana a favor de los pobres y más
abandonados; de aquellos que necesitan ser redimidos hoy, de
los nuevos esclavizados por el pecado en todas
sus manifestaciones en la sociedad.
La redención abarca al
ser humano como un todo y como tal, lo transforma. Esta
redención tiene cu culmen en la resurrección de Jesús de entre
los muertos. La redención incluye a toda la creación.
Que al celebrar una ve más la fiesta del Santísimo Redentor,
se renueve en nuestra vida la gracia que hemos recibido de
participar, Con Cristo, en la obra de la redención, desde esta
familia misionera a la que nos ha llamado. |