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Me sedujiste, Señor, con tu Pasión, Muerte y Resurrección

Por: Juana Lucia Tejeda Adames.

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Me sedujiste, Señor, con tu Pasión, Muerte y ResurrecciónLa verdad es que no sabría como empezar a describir esta experiencia vivida durante la “Semana Mayor”, como la mayoría de las personas suelen llamarle; pero a través del tiempo cada vez me convenzo y  realmente he descubierto que todo obra para bien.

 

 

Era principio de Semana Santa, cuando mi esposo llegó a nuestro hogar, de casa de sus padres diciendo que había un montón de gente en la casa.  Me explicaba de la multitud de gente que había, inclusive tres jóvenes misioneros que se estaban quedando allá.

 Me sedujiste, Señor, con tu Pasión, Muerte y Resurrección

No le comenté nada a mi esposo, solo atiné a preguntarle: ¿de verdad hay mucha gente, y como es eso de los misioneros?  También están en la casa? El respondió: pero ya te dije que si.  Y yo continuaba preguntándole: ¿pero y de donde son esos misioneros? Ciertamente con cara medio de espanto.  El no me quiso abundar más y yo me decidí a no molestarlo.

 

Siempre que llegan las semanas santas, es un pequeño inconveniente; trabajo hasta el jueves santo al medio día y mi esposo siempre va a casa de sus padres, que viven en un pueblo distante de donde nosotros residimos (ellos viven en el km. 15, de la carretera que comunica la provincia de Hato Mayor con Sabana de La Mar, y nosotros vivimos en La Romana).  Y mas que inconveniente es una negativa mía, que nunca quiero ir, prefiero quedarme en mi pueblo y no estar corriendo carreteras; ya que en estos días la gente anda un poco alborotada y mas apurada que nunca.

 

Me sedujiste, Señor, con tu Pasión, Muerte y ResurrecciónPero bueno estaba tan turbada pensando en toda la gente que había en la casa, y encima tres personas que eran desconocidas para mí, que me resultaba incomodo y aunque no le había dicho nada a mi esposo, ya estaba pensando en boicotear mi viaje y dejar que el se fuera solo. 

 

Pero realmente, quería una semana santa diferente, quería estar o mas bien sentirme muy cerca del señor y sabia que solo asistiendo a casa de mis suegros lograría ese objetivo, así que aunque le pospuse el viaje a mi esposo el jueves en la tarde, el viernes santo bien temprano organice todo para por fin salir con el.

 

Llegamos a la casa y ciertamente habían muchas personas; inmediatamente busqué entre todos, mi príncipe de 7 años, que ya estaba en la casa desde principio de semana.

 

Comencé a saludar a todos, hasta encontrarme con los tres misioneros: Ramón, Nelson y Edgar; que al final descubrí que Ramón en realidad era seminarista.  Fuimos entrando en confianza y ya para terminado el viernes santo, no sentía tan siquiera que eran personas que había conocido ese mismo día en la mañana.Me sedujiste, Señor, con tu Pasión, Muerte y Resurrección

 

El viernes en la tarde se desarrolló “el vía crucis” y aunque no pude asistir, disfruté mucho viendo las fotos y observando los preparativos previos a tal actividad.

 

Llegado el sábado era toda una emoción la organización de todas las cosas para la celebración el sábado santo en la noche de la resurrección del señor.  Era una integración de toda la comunidad y comunidades vecinas, en la tarde estuvimos acondicionando lo que seria el lugar para la celebración de esa gran fiesta con todo y un compartir como el señor quiere que lo hagamos, un compartir con nuestro prójimo.

 

Llegada la noche hicimos una procesión con velas encendidas hasta el lugar de la celebración, todo estaba muy bonito acorde para la ocasión, puesto que íbamos a celebrar el paso de nuestro señor Jesucristo de la muerte a la vida.

 

El seminarista Ramón presidía la celebración, mi suegra y yo compartimos la primera lectura y todo aquello fue algo muy especial que jamás olvidaré y sé que los demás presentes nunca olvidaran. 

 

Después de la celebración nos sumergimos en un compartir que se había organizado, donde varias mujeres de la comunidad habían llevado platos preparados para compartirlos.  Debo decir con sinceridad que en un principio parecía poca la comida, pero después resultó como cuando el señor multiplico los panes y los peces.  Todo el mundo comió y quedó satisfecho.  Ya después de aquello nos sumergimos en un baile de palos donde todo el mundo estuvo celebrando.

 

Al principio de este escrito decía que realmente todo obra para bien, por que lo que en un principio pensé que seria una incomodidad para mí; resulto una de las Semanas Santas mas emocionantes y felices apegada a mi señor.  Me gané tres amigos, aquellos misioneros que en un principio pensé que me sentiría incomoda con ellos y el señor me demostró que sí.  Que pese a mi negatividad, mi temor y mi encierro en mi misma, tuve una de mis mejores experiencias cristianas.  Realmente no soy una asidua católica que va todo los días a misa (pero si voy) y hace una vida totalmente cristiana.  Pero si puedo decir que soy una mortal que cree fielmente en el señor, que pido y cuando lo hago es con mucha fe, sabiendo que el señor sabe cuando contestara, mis peticiones.  Que trata de llevar su familia por el camino del señor; especialmente haciéndole ver a mi hijo que Dios es lo único y verdadero.  Y no solo yo me lleve una bonita experiencia de esta semana mayor, también mi hijo pudo saborear el estar en familia, el compartir, el vivir en el señor.

 

Le doy gracias a Dios por esta bonita experiencia, por la tranquilidad que sentí esa semana, realmente tuve la oportunidad de meditar y analizar lo que el señor quiere que seamos como seres humanos, como el señor quiere que compartamos con nuestro prójimo; sin ningún tipo de miramiento.  El ver como esos tres jóvenes al igual que muchos salen de sus hogares a celebrar en casas de extraños.  Recibí mi lección y mi alegría.

 

La lección fue que no hay que adelantarse a los acontecimientos, hay que encomendarse al señor.  Mi temor de no salir tan lejos quedó disipado.  Y mi alegría fue inmensa por que realmente el señor resucitó en mi corazón!!!!!!!!!!!

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Fecha de la última actualización: 20/07/2008 09:49:17 a.m.                                             © Copyright"Misioneros Redentoristas"         

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