|
El
vocablo Biblia es un término griego, plural de
biblos, que quiere decir libro. El nombre, pues, expresa
el libro por excelencia. Este nombre dieron los griegos
a los rollos, porque la ciudad de Biblos era un
importante centro comercial de rollos, la Biblia es el libro
es el libro, o más bien el conjunto de libros, en los que
reconocemos la inspiración de Dios. Se divide en Antiguo
Testamento y Nuevo Testamento.
El Antiguo Testamento nos es común
a judíos y cristianos; está formado por los libros escritos
antes de Cristo. Se distinguen en el conjunto varios grupos:
a) EL Pentateuco. b) Libros históricos. c)
Libros proféticos. d) Libros sapienciales.
El Nuevo Testamento lo constituyen
los libros escritos después de Cristo. Se los agrupa en: a)
Evangelios. b) Hechos de los Apóstoles. c)
Cartas y d) Apocalipsis.
La lista de los libros de la Biblia
constituyen el canon. Son 45 en el AT y 27 en el NT. Los
admitidos sin discusión se llaman protocanónicos, que
significa “los primeros canónicos”; aquellos que los
judíos para el AT y los protestantes (algunos del AT y otros
del NT) no admiten, son llamados deuterocanónicos, es
decir, “los otros canónicos”. Los creyentes
reconocemos la Biblia como Palabra de Dios, escrita bajo la
inspiración del Espíritu Santo.
La Biblia es el libro del que se han
copiado a mano y luego impreso más ejemplares en casi todas
las lenguas del mundo. El AT se escribió en hebreo, salvo
algunas pequeñas partes que fueron en arameo y unos pocos
libros de la última época que lo fueron en griego. El NT fue
escrito todo él en griego.
Las principales traducciones o
versiones de la Biblia son:
Del hebreo al griego. La de los
Setenta, que es la más importante. Las de Aquila,
de Tedoción y de símmaco.
Del hebreo al arameo existen diversas
traducciones. Así mismo, existen antiguas traducciones sirias,
coptas y de otras lenguas menos importantes.
V ersiones
latinas principales son la Vetus latina y la
Vulgata.
Estamos en pleno tiempo pascual, este es
el mejor momento para dejarnos iluminar por la Palabra de
Dios. En la Biblia descubrirás un manantial de inagotable
riqueza y un camino seguro al conocimiento y la contemplación
del Dios de Jesús. No seas de los que oyeron la palabra y en
seguida las preocupaciones de la vida la ahogaron en su
interior y no llegaron a dar frutos. Que tu
meditación de la Palabra de Dios sea fecunda, que produzca en
tu vida y en la de cuantos entres en contacto, el ardor que
provocó en los discípulos de Emaús. |