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Una característica de nuestra sociedad
posmoderna es la fugacidad de su experiencia de Dios. La vida
transcurre entre urgencia de lo inmediato y la agonía de un
futuro presuroso, incierto, misterioso. El silencio es un
huésped ausente en nuestros espacios concurridos y habitados
por muchas experiencias, pero en la mayoría de ellas no se
avisa o se distingue la presencia de Dios. Nuestra sociedad de
consumo y transferencias de relaciones está marcada por su
incapacidad de hacer silencio, de buscar espacios que nutran y
llenen de sentido su ser y su hacer. Dios es un vecino que se
mudó en una casa del vecindario y lo visitamos solo si
necesitamos algo de él.
Pero hemos llegado a la pascua, al tiempo de
fiesta por excelencia. La pascua es para la Iglesia la fiesta
por antomasia. En ella, el misterio de Cristo alcanza su
culmen con el paso a la nueva y definitiva situación, a la que
nosotros nos vamos incorporando en la medida en que pasamos
del pecado a la vida en Cristo. La pascua es un tiempo para
dejarnos desbordar por Jesús el crucificado-resucitado que ha
vencido a la muerte y a todos los signos de muerte presentes
en nuestras vidas y nuestra sociedad. En ella celebram os
nuestro paso: de la muerte a la vida, de la derrota a la
victoria, de la prisa y el ruido al silencio y al gozo de
contemplar la piedra rodada y el sepulcro vacío.
La pascua es tiempo para contemplar al
resucitado, para hacer nuestro su proyecto liberador, para
dejar que las heridas sangrantes de nuestra historia recobren
nueva vida en su misterio de amor. Este es un tiempo para
acercarnos a Jesús, y como Tomás, palpar su rostro
glorificado, sus pies a punto en la puerta, sus manos
traspasas y su costado abierto tocando nuestra sociedad
posmoderna con su oferta de salvación.
El Señor ha resucitado para dejarnos saber
que la muerte no es el final, que él tiene poder sobre el mal
y la muerte. De nosotros depende ahora que este acontecimiento
de salvación alcance a los que viven al margen, en las grandes
periferias, las minorías de nuestra historia.
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