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Llevaba tanto tiempo esperando el día en que iba
a tener la primera misión independiente de JUMIRECI, y por fin
llego el tan esperado momento. El fin de semana del 8 al 10 de
febrero del pasado mes de febrero vivimos una maravillosa
experiencia misionera como familia redentorista juvenil.
El impacto que recibí en el primer contacto con
la comunidad no era menos de lo que esperaba, las personas nos
recibieron de muy buena manera. Siempre estuvieron atentos a
la mínima necesidad que cualquier miembro del equipo misionero
pudiera tener.
La misión causo muy buenos
resultados en todas las personas que allí estuvieron, en
especial los jóvenes de aquella comunidad y/o parroquia que se
entregaron del todo para recibir lo que hoy están poniendo en
práctica: la chispa de un Cristo siempre joven, para crear la
Verdadera Civilización del Amor. A esto se agrega los deseos
de jóvenes a integrarse a este equipo Misionero. En mi opinión
y las de otros que igual que yo pudieron vivir la bella
experiencia en esta gran parroquia San Jerónimo. La misión
tuvo resultados excelentes porque todos trabajamos con Cristo
y Para Cristo.

Un punto que no puedo dejar de
mencionar fue la armonía que tuvimos todo el equipo de misión,
los compañeros de Santiago, Nagua, las Hermanas Oblatas y los
anfitriones de Cotuí, fue toda una mezcla fenomenal. Una
referencia de suma importancia es el hecho de la clara visión
que tiene este equipo acerca de lo que hacen y de lo que
quieren lograr.
Tampoco puedo pasar por
desapercibido las enseñanzas y jocosidades de nuestro animador
principal: P. Toñito, que con su alegría y entusiasmo
contagioso nos envolvió en su gran mundo de alegría. En
resumen la misión llenó todas las expectativas que los jóvenes
de Cotuí y los compañeros de misión esperábamos y sin miedo a
equivocarme más de lo que la comunidad incluso esperaba.
Que sea Glorificado en todos los corazones jóvenes del mundo,
nuestro amado Redentor. |