Este cuento lo leí en el boletín: la
Confraternidad de San Gerardo, una publicación de los
Redentoristas de Estados Unidos y que yo quiero
compartir contigo, amigo lector:
A una niña la mandaron a la tienda a
comprar algo y le dijeron que tenía que regresar
rápidamente, pero la niña tardó mucho, su mamá, al ver
que ésta tardaba mucho empezó a preocuparse y cuando,
por fin la llegó, la mamá le preguntó: “¿qué te pasó mi
hija?”
Lo siento mamá, se me hizo tarde
porque a Erikephany, mi amiguita, se le dañó su muñeca y
tuve que ayudársela a arreglar”.
Y ¿cómo pudiste ayudarle a
arreglarla? Y con una inocencia infantil la pequeña
respondió: “en realidad no pude, pero me senté con ella
y nos pusimos a llorar juntas”.
San Gerardo Mayela, nacido en Muro
Lucano (Italia), el día 23 de abril del año 1726,
continua ofreciendo esperanza, cuando la vida parece
frágil o cuando fuerzas adversas quieren destruirla.
Los teólogos de la época de nuestro santo, parecían muy
distantes y sus discursos eran lejanos y elevados y así
mismo presentaban a Dios.
Gerardo, en cambio, tenía un estilo y
un discurso cercano y afable, que le permitía acompañar
a los demás en sus situaciones y ayudarlos a llorar
lágrimas de emoción o a llorar lágrimas de dolor.
El 16 de octubre de cada año, los
redentoristas del mundo entero, celebramos la fiesta de
San Gerardo Mayela. Este santo conoció personalmente y
convivió con San Alfonso, el fundador de la
Congregación del Santísimo Redentor (esto es lo que
significan las letras al final de mi nombre: C.Ss.R.).
Gerardo fue miembro de esta
congregación, a la que pertenecieron también: los santos
Clemente Hofbauer, Juan Neumann y los beatos Pedro
Donders y Francisco Javier Seelos. Y que en la
actualidad somos unos 5530 esparcidos en 75 países en
los cinco continentes. Si tú quieres ser uno de ellos,
ponte en contacto con unos de nosotros.
Con este artículo quiero unirme a la
comunidad redentorista del mundo entero, al tiempo en
que nos encontramos en un año especial en honor de
nuestro amado santo.
En 1904, el Papa Pío X canoniza a
Gerardo Mayela como santo de la Iglesia Universal. El
11 de diciembre de este año se cumplirán 100 años de ese
evento lleno de gracia. Y el 16 de octubre del 2005,
celebramos 250 años de la muerte del Hermano Gerardo.
Nosotros hemos querido dedicar un año en honor a San
Gerardo, que abarcará de octubre de este año a octubre
del 2005.
En el aniversario número 100 de la
canonización de San Gerardo, los redentoristas han hecho
una petición al Papa, para proclamar formalmente en la
Iglesia a San Gerardo como “santo patrón de las madres
embarazadas y los niños recién nacidos”. En sur de
Italia, donde él vivió y murió (1726-1755), ya fue
declarado como tal.
Hay muchos testimonios de madres que
han recibido milagros, gracias a la intercesión de este
santo, que hace maravillas. Dentro de esos testimonios,
yo tengo uno y no me quiero quedar con él guardado en mi
disco duro.
Cuando llegué a la ciudad de New York,
para mi año sabático, conocí una pareja de jóvenes
(Pedro y Eridania), estaban recién casados y ella estaba
embaraza. Él dirige un grupo de jóvenes, el grupo se
llama “No Other Name”, en español significa: “No hay
otro nombre” (en otra entrega me gustaría hablarte sobre
este grupo).
Pedro me habló del grupo y sus
actividades y me invitó a una reunión en su casa. Ahí
empezó lo que hoy es una linda amistad. Yo he sido para
Pedro y Eridania: sacerdote, amigo y confidente.
Nos encontrábamos una o
dos veces a la semana, para las reuniones del grupo y
para compartir de vez en cuando y de cuando en vez una
rica comida de las manos de su esposa. Yo siempre le
acariciaba la barriga y le daba un saludo a la criatura
que llevaba en su vientre y hablaba un poco con él.
Una mañana llego a su casa y me dice
ella: “Ay padre, esta barriga me pesa y estoy un poco
asustada”. Yo le dije: “no te preocupes todo va a salir
bien. Me comprometo a orar por ti todos los días.
Además vamos a encomendarte a ti y al niño a la
protección de San Gerardo Mayela; Jesucristo ha hecho
grandes cosas a través de ese santo”. Porque nosotros
estamos buscando que la Iglesia proclame a Gerardo como
patrono de las madres embarazadas y los niños recién
nacidos.
Le propuse que hagamos juntos esta
oración: Dios todopoderoso y
eterno, a través del Espíritu Santo preparaste el cuerpo
y el alma de la Virgen para ser un lugar digno en donde
naciera tu Hijo Jesucristo. Santificaste a San Juan
Bautista mientras estaba en el vientre de su madre.
Escucha mi oración a través de la intercesión de san
Gerardo y cuida a mi bebé y a mí, protéjenos en el
momento del parto. Que mi bebé reciba las gracias del
bautismo, siga la vida cristiana y junto con los
miembros de nuestra familia y esta comunidad cristiana
alcancemos la felicidad de la vida eterna. Amén.
Con mucha frecuencia oré a San
Gerardo por esta madre y su hijo, es su primer hijo.
Gracias a Dios el parto fue normal y feliz, nació
varón. Se llama Fhares, que quiere decir “Fiel a
Dios”. Ahí están la madre y el padre felices y
contentos, con su hijo el cual va creciendo, tanto
físicamente como en sabiduría e inteligencia.
Amigo lector, si deseas unirte a la
petición de los redentoristas, puede hacerlo vía
internet a la siguiente dirección:
dvasquezmorales@yahoo.es o por correo
ordinario a:
Misioneros Redentoristas:
P.O. Box 837
Guayama, P.R. 00785-0837
Quiero terminar esta reflexión con
esta frase de San Gerardo, la cual a me ha ayudado
grandemente en mi espiritualidad en el seguimiento de
Cristo Jesús: “Confiemos en el Señor; recemos sin
descanso para que él haga lo que nosotros no podemos”.
Amigo/a, gracias sinceramente por
leer este artículo, espero que te hayas gustado, si
tienes algún comentarios o sugerencias no vacile en
comunicarte conmigo. Pide al Señor por mí, que yo haré
lo mismo por ti, para que Dios te bendiga
abundantemente.
“Hoy ha llegado la salvación a esta
casa” (Lc 19,9)