|
En Camino Homilía para el Domingo |
|
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
La cincuentena Pascual Solemnidad de Pentecostés |
27 de mayo de 2007 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
La diversidad de ambientes donde vive el ser humano es determinante para su desarrollo. La latitud y altitud, el terreno llano, quebrado, montañoso, desértico, húmedo, seco, costero, etc., hacen que el lenguaje, las costumbres, la concepción y vivencia de lo sagrado, su experiencia con lo trascendente y su cultura en general, adquieran matices propios. Son muy distintos los seres humanos de la sierra, del llano, de la costa, del campo o de la ciudad. A nivel mundial se notan más las diferencias entre los pueblos orientales y los occidentales. Entre asiáticos, europeos, latinos, africanos y nativos de nuestras tierras americanas. En el relato de la torre de Babel (Gn 11,1-9) la diversidad de lenguas fue causa de división. Los seres humanos no lograron entenderse y se dispersaron; allí el Espíritu Santo fue el gran ausente. Durante la cristiandad[1] se impuso el cristianismo a la fuerza y quedaron prohibidas otras manifestaciones religiosas, así como diversas formas de vivir el cristianismo. Constantino y sus compinches, con la complicidad de algunos líderes cristianos confundieron unidad con unanimismo, y organizaron la Iglesia respondiendo a sus bajos instintos de poder, con claros signos de intolerancia: allí el Espíritu Santo fue el gran ausente. Durante la evangelización en nuestras tierras, o mejor, durante la cristianización de nuestros pueblos, se arrasó con la cultura, con las costumbres, con la religiosidad y por lo tanto con la dignidad de los nativos. Según la mentalidad de los conquistadores y misioneros, los nativos eran unos indios incivilizados e infieles, a quienes había que civilizar y cristianizar: allí también el Espíritu Santo fue el gran ausente. En el relato que nos presenta hoy los Hechos de los Apóstoles, con la acción del Espíritu Santo se logró la comunicación en diferentes lenguas.[2] La acción del Espíritu en la vida de las personas y de las comunidades, mueve a la comunicación en el Amor; a cambiar desde dentro, no como imposición. Aquí la persona no tiene que renunciar a su desarrollo personal. Aquí cada pueblo conserva su idioma, su religiosidad y su identidad cultural. El evangelio llega a cada cultura y a cada persona, no para imponerse sino para proponer un camino que posibilita nuevas relaciones interpersonales y nuevas relaciones con la trascendencia. Por eso es Buena Noticia. Hay cosas que como cristianos nunca podremos tolerar: la injusticia, la corrupción, el engaño, la explotación, la esclavitud, etc., vengan de donde vengan. Pero hay otros elementos que son parte de la cultura de los pueblos: el llamado ethos cultural. Hay elementos que son propios de cada persona: el llamado ethos personal. El Ethos personal y el Ethos cultural en vez de contradecir la experiencia con Jesucristo, se convierten en el espacio donde el evangelio se desarrolla y salva al ser humano. De esta manera tenemos nuevas experiencias enriquecedoras para otros que quieran aceptar la Buena Nueva. “El cuerpo humano es uno solo, aunque tenga muchos miembros; y los miembros, a pesar de ser muchos, forman todos un solo cuerpo. Pues bien, eso es lo que sucede con Cristo. Porque, por obra del único Espíritu, todos nosotros, judíos o no judíos, esclavos o libres, al bautizarnos nos hemos unido a ese único Cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber de ese único Espíritu” (lect - 1Cor 12,12-13). Abramos hoy toda nuestra vida a la acción del Espíritu para que nos haga testigos de la resurrección y nos libere del miedo; para que salgamos del encerramiento existencial en el que a veces vivimos y nos abramos a una relación nueva y renovadora con Dios y con los hermanos.[1] La cristiandad es el conjunto de pueblos cristianizados, es decir hechos cristianos no tanto por convicción sino por presión o por conveniencia con el estado. Este fenómeno se dio después de Constantino cuando el cristianismo se unió al poder y dejó de anunciarse la propuesta de Jesús como Buena Nueva y se convirtió en la religión oficial del imperio. Todo el mundo debía ser cristiano para darle cohesión al imperio; por eso a la Iglesia se le llamó Católica, es decir universal. [2] Esto no equivale al llamado don de lenguas del que hablan tanto los grupos pentecostales, tanto católicos como protestantes. Ese don de lenguas no es más que un producto de la alteración de la conciencia que hace emitir sonidos desconocidos e inflar el ego.
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
Todo el material de esta publicación está libre de restricciones de derechos de autor y puede copiarse, reproducirse o duplicarse sin permiso alguno. Sólo tiene que hacer una oración por las vocaciones redentoristas del Caribe. |
|
|
|
¿Preguntas ¡Dudas! ¡cmentarios! Sugerencias, quejas ¿desea felicitarnos? Sólo haga tíqit aquí: |
Te gusta es págiana, entonces: |
|
CopyRight © Misioneros Redentoristas 2007 |
Fecha de la Última actualización: 22/05/2007 06:13:31 a.m. | |
|
Estadística de la página |
| |