Misioneros Redetoristas/Provincia de San Juan

R. Dominicana

Puerto Rico

"Resucitó de veras"                                                                                        "Resucitó de veras"

En Camino

Homilía para el Domingo

 

La cincuentena Pascual

II Domingo

Autor:  Neptalí Díaz Villán CSsR.                                                                                                     Fuente: www.scalando.com 

Hazpara para ver las lecturas de hoy

-          1ra lect.: Hch 5, 12-16

-          Sal 117

-          2da lect.: Ap 1, 9-13.17-19

-          Evangelio: Jn 20, 19-31

Resucitó de veras

Ante la imposibilidad de reconstruir los acontecimientos de manera detallada, Lucas el autor de los Hechos, elaboró algunos sumarios, o resúmenes generales del acontecer apostólico de las primeras comunidades. En los cinco primeros capítulos tenemos 3 sumarios (2, 42-47; 4,32-35 y 5,12-16). El tercer sumario que leemos hoy en la primera lectura, nos presenta la vida de la comunidad cristiana liderada por los apóstoles y su acción salvadora para la humanidad, no obstante las persecuciones que sufrían.

Más allá del tinte milagroso del relato, está la presencia de Cristo resucitado y su Espíritu que se revela en la práctica apostólica. La acción decida de la primitiva comunidad cristiana es el signo por excelencia de la resurrección de Jesús. Quien comparta con un cristiano auténtico y con su comunidad, debe vivir la misma experiencia que vivieron quienes compartieron con Jesús. En su paso por el mundo los cristianos auténticos deben generar vida, alegría, salud y todo aquello que engrandece el existir. Así como las personas que entraban en contacto con los Apóstoles experimentaban los mismos signos que experimentaron quienes entraron en contacto con Jesús. Como vemos, las reacciones fueron las mismas, tanto las de quienes lo aceptaron y dejaron que el hombre de Nazeret transformara sus vidas, como las de quienes se opusieron radicalmente a su práctica liberadora y lo persiguieron hasta matarlo.

 

Porque el anuncio del Evangelio y su praxis histórica, es decir su compromiso, su aporte, su lucha, su acontecer en la vida humana, generó oposición en algunos sectores de la sociedad. Los mismos sectores que se opusieron a Jesús. 

En las tres lecturas de hoy se hace presente la persecución. El libro de los Hechos nos deja ver las persecuciones por parte de los judíos: “Nadie se atrevía a juntárseles, pero el pueblo hacía grandes elogios de ellos” (Hch 5,13). Pero en medio de esas persecuciones, las comunidades daban testimonio de la acción de Jesús resucitado en sus vidas.

El autor del libro de Apocalipsis hace la siguiente presentación: “Yo, Juan, hermano de ustedes y con ustedes partícipe de la tribulación, del Reino de Dios, y de la paciencia que Jesús nos inspira, estuve desterrado en la isla de Patmos por predicar la Palabra de Dios y dar testimonio a favor de Jesús”.

Aquí se trata de las persecuciones romanas contra las Iglesias primitivas. Quienes se habían dispersado con la persecución judía, buscaron refugio en diversos sitios del imperio. Por su manera de vivir y de amarse entre ellos mismos, mucha gente se les acercaba, y ellos aprovechaban para dar testimonio, de manera explícita o implícita, del acontecimiento pascual. De esta forma constituían otras iglesias.

 

Las nuevas iglesias distribuidas por el imperio se hicieron sospechosas para las autoridades imperiales, quienes desataron otra persecución. Las persecuciones hacían que las comunidades se llenaran de miedo, se desanimaran, se vieran obligadas a vivir en la clandestinidad y otras veces se dispersaran.

 

El libro del Apocalipsis presenta a Jesús como el principio y el fin, el alfa y la omega. Es decir que, a pesar de que muchas veces pareciera que el mal dominara en el mundo y quienes aplastan la dignidad humana se aferren enfermizamente al poder y hagan lo que sea para mantenerlo, la muerte y la resurrección de Jesús son el testimonio más fehaciente de que el mal, la oscuridad y la muerte no tienen la última palabra: “No temas. Yo soy el primero y el último. Yo soy el que vive, pues aunque estuve muerto, ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo el poder sobre la muerte y las llaves del reino de los muertos” (Ap 1,17b-18).

El Evangelio de Juan dice que el día de la resurrección, primer día de la semana, por la tarde, estaban los discípulos con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Aquí nos encontramos nuevamente con la primera persecución por parte de las autoridades judías. Esta no es una crónica detallada de los hechos, sino un testimonio de la resurrección. Un instrumento para evangelizar y suscitar nuevas experiencias con el resucitado.

Con la persecución judía la comunidad cristiana se ve obligada a vivir en la clandestinidad. Las persecuciones los inundaba de miedo y la clandestinidad los hacía replegar sobre sí mismos. Corría peligro la pervivencia de la comunidad. Pero una nueva experiencia con Jesús los llenó de paz, alegría, esperanza, perdón y ganas de seguir luchando por su vida.

 

Jesús ofrece la paz, no el pacifismo. La paz del resucitado no es inmovilizadora, quietista y cómplice de un mundo dominado por el mal. La paz de Jesús va seguida de un envío: Así como el padre me envió, los envío yo a ustedes” (Jn 20,21). Lo mismo que hizo Jesús como enviado del Padre, lo debían hacer sus discípulos como enviados de Jesús. Ahí los discípulos se convertían en apóstoles, es decir en enviados.

 

Jesús no los lanzaba a una aventura incierta, sino a realizar un proyecto con un objetivo determinado: liberar al ser humano de todas las ataduras de la muerte, o sea del pecado. En ese trabajo no estarían solos, sino que contaban con una compañía que garantizaba su realización: El Espíritu. La fuerza del Espíritu del resucitado, vencedor de la muerte, los capacitaba para ser canales por medio de la cual Dios seguía dispensando las gracias a la humanidad. Por medio del testimonio de los apóstoles otras personas debían conocer y creer en Jesús para tener vida en su nombre. ¡Tremenda tarea la que tenemos todos los discípulos y apóstoles de Jesucristo!

La segunda parte del evangelio presenta la experiencia tardía con el resucitado que tuvo el apóstol Tomás. La fe cristiana no se puede trasmitir por ósmosis, ni imponer por medio de un decreto real, como se hizo en el tiempo de la cristiandad.

Tomás se negaba a reconocer que Jesús había resucitado. El testimonio de sus condiscípulos no era suficiente para aceptar tremendo acontecimiento. Sus compañeros eran otros, pues habían cambiado radicalmente. Su forma de ver el mundo, su fe, su esperanza y su alegría de vivir, no obstante las persecuciones, era algo que le llamaba la atención, pero no para aceptar que El Hombre estuviera vivo.

Sus compañeros se mostraron muy respetuosos con Tomás y no lo rechazaron ni lo presionaron para que aceptara este gran acontecimiento, esta Buena Noticia. Si el Evangelio se impone deja de ser Evangelio. Los procesos individuales son diferentes y hay personas que tardan más tiempo en experimentar a Jesús resucitado en sus vidas. Nosotros tampoco podemos presionar a nuestros seres queridos, amigos o familiares a que acepten a Jesús como salvador, sólo porque estamos convencidos de que él es el Mesías resucitado. Si la persona está abierta a una experiencia nueva, llegará el momento en que se encuentre con Jesús resucitado, como le pasó a Tomás.

Los detalles de la narración quieren expresar cómo la resurrección de Cristo se hizo tan real en la vida de Tomás, de tal manera que no le quedó ninguna duda de ese acontecimiento. Esa experiencia hizo que Tomás expresara su alegría con estas palabras: ¡Señor mío y Dios mío!

Moniciones y Oración Universal  Mapa del sitio

 Misioneros Redentoristas | Crea tu insignia

Preguntas y comentarios a Neptalí Díaz Villán CSsR. :neptalidv@yahoo.com

                   

 

¿Como evaluas nuestro servicio? Recargar
Nos gustaria saber lo que opina de este servicio.
Nombre:
E-Mail (Correo-e:
Preferencias:
Para marcar más de una opción mantén pulsada la tecla Control

Mensaje


Únte a nuestra comunidad Virtual Grupos: Yahoo y Hotmail 

EGrupos:  Scalando  Moniciones

Reflexiones para la Pascua

Somos los Misioneros Redentoristas, fundando por san Alfonso María de Ligorio, en Scala, Italia, en el año 1732.  Hemos sido enviados, como Jescristo, para llevar la Buena Noticia a los Pobres.

Moniciones: Domingo - Marianas -Fiestas  - Lecturas de hoy 

Suscríbete a scalando para recibir las Homilías
 
Alojado en egrupos.net

Te podremos mantener informado sobre  las actualizaciones y novedades de esta páginascalando@scalando.com

Un patrón para las embarazadas Moniciones  Los misioneros Redentoristas en el  mundo
Pastoral Familiar  Pastorral Juvenil Homilías Oración por las Vocaciones
Reflexiones Lecturas bíblicas de la semana Novena a Nra Sra del Perpetuo Socorro 
Juventud Fuerza renovadora de la Iglesia ¿Cuál es mi vocación? El gran medio de la oración 
Galería de imágenes Nuestras Web favoritas Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista
Google

Vote por esta página
Free Vote Casters by Bravenet.com

Revisar mi Correo-e

 

 

 Todo el material de esta publicación está libre de restricciones de derechos de autor y puede copiarse, reproducirse o duplicarse sin permiso alguno.  Sólo tiene que hacer una oración por las vocaciones redentoristas del Caribe.

 

 

 "Cuentos rápidos para leer despacio"

 

¿Preguntas ¡Dudas! ¡cmentarios! Sugerencias, quejas ¿desea felicitarnos? Sólo haga tíqit aquí:

Te gusta es págiana, entonces:
Suscríbete a scalando y estarás enterado
Powered by es.groups.yahoo.comYahoo! Grupos
 
Free Photo Albums from Bravenet.com Free Photo Albums from Bravenet.com

CopyRight © Misioneros Redentoristas 2010

Fecha de la Última actualización: 07/04/2010 08:21:47 a.m.

scalando.com  C.Ss.R.

 Estadística de la página

Volver a la página principal

Envíanos un mensaje

scalando@scalando.com

¡Predicar el Evangelio de un modo nuevo! Renovada esperanza,, renovados corazones, renovadas estructuras para la misión.                                                                                                                               ¡Predicar el Evangelio de un modo nuevo! Renovada esperanza,, renovados corazones, renovadas estructuras para la misión.