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En Camino Homilía para el Domingo |
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Tiempo Ordinario II Domingo |
20 de enero de 2008 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo El Cuarto Evangelio, comúnmente llamado Evangelio según San Juan, fue escrito por las autodenominadas comunidades del discíplo amado. En el fragmento que hoy leemos, el Cuarto Evangelista pone en boca de Juan el Bautista una confesión de fe en Jesús: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” Dicha confesión fue proclamada después de una profunda experiencia de fe en la cual las comunidades descubrieron en carne propia que Jesús tranformaba radical y positivamente sus vidas. El cordero estuvo presente desde los inicios del pueblo de Israel. Muchos de los primeros pobladores que confluyeron en las montañas de Judea, lugar donde se empezó a formar Israel como pueblo, fueron pastores nómadas. Por eso mismo el cordero hizo parte de la tradición religiosa, enfatizado de manera especial con acontecimiento del éxodo, punto focal para toda la historia de salvación. Según la tradición del Éxodo (cap. 12) los hijos de Israel esclavos en Egipto compatieron un cordero por familias, antes de salir a la aventura libertaria que los llevaría a la tierra prometida, conducidos por el dedo de Dios y fortalecidos con su gracia. La conmemoración de la cena pascual en la cual se comía el cordero tenía una connotación muy profunda para el judío que creía en la acción de Dios en su historia y esperaba verse libre de cualquier yugo. En el tiempo de Jesús se trataba del yugo romano que los oprimía al igual que otrora lo había hecho el yugo egipcio. Comer el cordero pascual hacía que el judío se llenara del Espíritu de Dios que acompañó a sus antepasados en la larga travesía hasta llegar a la tierra prometida. En la cena pascual se renovaba la alianza de Dios con su pueblo y se veían colmados unos anhelos incontenibles de libertad. Por eso durante ese tiempo se daban muchas revueltas contra el imperio, razón por la cual re reforzaba la seguridad con más soldados romanos en Jerusalén. El gobernador romano se trasladaba a la Torre Antonia, sitio estratégico desde donde dirigía las operaciones antisubversivas El pecado es todo aquello que desintegra, esclaviza y hunde al ser humano. Aquello que lo detiene en su crecimiento como persona y lo obliga a llevar una vida rastrera y egoísta, llena de miedos y sufrimientos. Aquello que lo empuja a hacer el mal, a destruir la vida o a ser indiferente ante el sufrimiento de su prójimo. En las estructuras de un pueblo encontramos lo que llamamos el pecado social: injusticia, corrupción administrativa, manipulación del poder, favoritismos, nepotismo, totalitarismos, falsedad de promesas electorales, alianzas espurias, inercia interesada, sumisión de gobiernos y de políticos a los que manipulan los destinos del mundo y toda esa gama de lepras que sufrimos en nuestro mundo post-moderno desencantado de los temas sociales y políticos. Toda la vida de Jesús fue una continua entrega a la causa de una humanidad nueva: digna, justa, libre, alegre y plenamente bienaventurada. Por vivir entregado a su causa, que él llamó el Reino de Dios, chocó con los intereses mezquinos de quienes eran “libres” de hacer con el pueblo lo que les daba la gana, pero vivían esclavizados de su rastrero egoísmo e infelicidad personal. Por vivir como vivió y por dar testimonio del amor misericordioso de Dios para toda la humanidad, por conocer y testimoniar a un Dios cercano, amigo, compañero y liberador del pecado en sus múltiples manifestaciones, los poderosos lo asesinaron. Y lo hicieron en nombre de Dios; de un dios cruel y homicida creado a su imagen y semejanza. Y él pagó con su vida el atrevimiento de buscar una humanidad nueva. Todo aquel que le hable del amor a una persona dominada por el odio corre un riesgo inminente. Todo aquel que trabaje por la justicia y por los derechos de todas las personas en un pueblo estructuralmente injusto e irrespetuoso de los derechos humanos, pone en peligro su vida. Por eso, el Cuarto Evangelista presenta a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y hace conincidir su muerte con el día y la hora en la que se sacrifica el cordero pascual. Para la comunidad del discípulo amado, Jesús es el nuevo Cordero Pascual, es decir, aquel que entrega su vida para dar vida al pueblo y hacer posible la instauración del Reino de Dios. Él es camino, la verdad y la vida, la fuerza para caminar y la meta a llegar. Para rendirle culto a Dios y renovar la alianza con Él ya no es necesario sacrificar el cordero, sino seguir a Jesús, trabajar por su causa y entregar la vida totalmente al servicio de una humanidad nueva, tal como Él lo hizo. Esto supone un giro radical en la vivencia del ser humano con Dios. Reconocer a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo sugiere dejar atrás muchas prácticas religiosas que tuvieron sentido en una época pero que la novedad de Cristo las supera. Por eso el Jesús le dice a la Samaritana que los nuevos adoradores lo harán, no necesariamente en monte Garisín o en templo de Jerusalén, sino en espíritu y en verdad (Jn 4,23s). Confesar que Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y participar en la comida eucarística en la cual se hace memoria de su entrega es decirle sí a Jesús y a su propuesta de salvación. Participar de su comida pascual implica una apertura total a su Espíritu y un sí definitivo a luchar por su causa hasta conseguir su victoria sobre el pecado personal y social. Recordemos que en cada Eucaristía el presidente de la celebración levanta las especias consagradas y dice: “Éste es Jesucristo el Cordero de Dios que quita el pecaso del mundo”. Y todos repetimos: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya, bastará para sanarme”. ¿Reconocemos en nuestra propia vida y le mostramos al mundo que Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo? ¿Soy consciente del pecado que hay en mí y lo estoy superando con la ayuda de Jesús? ¿Conozco el pecado social que hay nuestro mundo y doy mi aporte como ciudadano y como seguidor de Jesús para que la situación mejore?
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Fecha de la Última actualización: 19/01/2008 01:52:48 p.m. | |
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