Monición
de entrada:
Muy buenas (noches, días,
tardes). Hoy es la fiesta de
Cristo Jesús. El Resucitado, tal como nos lo presenta san Pablo, es la
cumbre de la salvación y la historia, el contenido principal de nuestra
fe y de nuestra fiesta durante todo el año. Hoy es también la fiesta de
la Virgen María, la Madre, la primera salvada por la Pascua de Jesús.
Ella es la “primera cristiana”; supo abrirse totalmente a Dios, lo alabó
con su Magnificat y le fue radicalmente dócil a su vida. Te invito para
te que pongas de pie, mientras cantamos para iniciar esta celebración.
Primera lectura:
Ap 11,19; 12,1-6.10 (Visión de la mujer y el dragón)
El texto del
Apocalipsis constituye un tejido de referencias bíblicas. El Autor
quiere mostrarnos que Dios ha actuado a lo largo de la historia a favor
de su pueblo y nos deja entender que así lo seguirá haciendo. Con este
mensaje se intenta fortalecer la fe y la esperanza de aquellos creyentes
que viven en una situación de dificultades y de persecución. Abran sus
oídos para escuchar este mensaje.
Segunda lectura: I Cor 15, 2-26
(Cristo resucitado como primicia, después todos)
El elemento central
de nuestra fe, tal como fue formulado y anunciado por las primeras
comunidades, es la muerte y resurrección de Cristo. En su primera carta
a los Corintios, san Pablo ha recordado ese “Evangelio” que él mismo
recibió y transmitió. Luego nos presenta una densa reflexión sobre la
realidad de la resurrección de Cristo, sin la cual el cristianismo no
tendría sentido. Presten mucha atención a este mensaje del apóstol.
Tercera lectura:
Lc 1,39-56 (Visitación y canto de María)
San Lucas nos
presenta a continuación el cántico de María, el Magnificat, que asume un
buen grupo de textos y expresiones veterotestamentarios, de manera
especial el cántico de Ana, la madre Samuel. El himno en su totalidad
gira en torno a una tesis típica de la mentalidad bíblica que nos dice
que Dios no permanece indiferente ante el triunfo de los ricos y
poderosos sobre los pobres y los humildes, sino que interviene para
favorecer al indefenso. De pie, para cantar el Aleluya, para luego
escuchar la Buena Nueva.
Oración Universal
A cada petición
responderemos diciendo: “Que tu Santa Madre, Señor interceda por
nosotros”
1.
Por la Iglesia que peregrina en este mundo con la esperanza de la
gloria que un día se nos descubrirá; en comunión con María, Madre de la
Iglesia, Roguemos al Señor.
2.
Por la unión de las Iglesias divididas por el pecado; en comunión
con María, madre de todos los creyentes en Cristo, Roguemos al
Señor.
3.
Por los enfermos, los moribundos, y por todos los que se
encuentran en cualquier necesidad; en comunión con María, salud de los
enfermos y consuelo de los afligidos Roguemos al Señor.
4.
Por nosotros que nos disponemos a celebrar la liturgia de la mesa
eucarística, anuncio del banquete del reino eterno; en comunión con
María, intercesora nuestra ante su Hijo Jesús Roguemos al Señor.
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