LAS
LECTURAS DE HOY
Monición de Entrada
Estamos celebrando el penúltimo domingo del año
litúrgico. Las lecturas de hoy nos hablan del día de Yavé, o sea, del
juicio final. Ellas nos animan a perseverar en nuestra fe, aunque
suframos por el Evangelio. Como nuevo pueblo de Dios, vamos a preparnos
para ese día de Dios celebrando hoy con alegría y júbilo esta
eucaristía. Nos ponemos de pie para recibir la procesión con el cántico
de entrada.
Primera
lectura: Malaquías 4, 1-2a (Los iluminará un sol de justicia)
El
profeta Malaquías, en la primera lectura, nos habla del día de Yavé, o
sea, de la manifestación de Dios en los "últimos tiempos". Dice que será
un día ardiente para los injustos, pero para los justos, "brillará el
sol de justicia" o sea, Cristo. Yavé será como un padre, indulgente con
los justos. Escuchemos.
Segunda
lectura: II Tesalonicenses 3, 7-12 (El que no trabaja, que no coma)
San Pablo, en su segunda carta a los
tesalonicenses, teme que el anunció del fin del mundo llame tanto la
atención a los de Tesalónica que éstos se despreocupen de sus deberes
temporales. Por eso les exhorta a la paciencia y a la perseverancia.
Nosotros tenemos en san Pablo un buen ejemplo de trabajo y de
perseverancia en la fe, en la tribulación y en las adversidades.
Escuchen atentos este mensaje.
Tercera
lectura: Lucas 21, 5-19 (Con su paciencia salvarán sus almas)
El evangelio
está tomado del discurso de Lucas sobre la parusía. Toda la descripción
pertenece al género apocalíptico judío. Para Lucas, los dolores y
persecuciones por el evangelio y el testimonio de los discípulos, forman
parte de la historia de la Iglesia. El nos aconseja mantener una actitud
perseverante por un tiempo indefinido. De pie, por favor,
cantemos el Aleluya.
Oración
Universal:
Por
la santa Iglesia de Dios; para que la unidad y la caridad mutua reinen
en la comunidad cristiana universal. Roguemos al Señor.
Por
todas las naciones y por sus habitantes; para que puedan servir mejor a
Dios Padre todopoderoso en la paz, la justicia y en la prosperidad
temporal. Roguemos al Señor.
Por
los que padecen en su cuerpo o están turbados en el espíritu; para que
el Señor alivie sus dolores y les conceda la paz y la esperanza del
cielo. Roguemos al Señor.
Por
nuestros difuntos; para que el Señor les dé el descanso eterno, los
reciba Ens. Reino y los corone de gloria. Roguemos al Señor.
Para que todos los que
participamos en esta Eucaristía nos amemos como hermanos.
Roguemos al Señor.
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Exhortación final:
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(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España,
1995, p. 599)
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