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La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión,
que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la
Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de
cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca
de Cristo.
La Cuaresma dura 40 días; comienza el
Miércoles de Ceniza
(el
día 25 de febrero)
y termina el Domingo de Ramos (5 de abril), día en que iniciamos
la Semana Santa. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la
liturgia dominical, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y
estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de
Dios.
El color litúrgico de este tiempo es el morado que
significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de
penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al
misterio pascual.
En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de
vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino
hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando,
compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a
vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a
parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado,
nos alejamos más de Dios.
Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de
la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos
de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia,
los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En
Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con
esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para
alcanzar la gloria de la resurrección.
40 días
La duración de la Cuaresma está basada en el
símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los
cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del
pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de
Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el
desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que
duró la estancia de los judíos en Egipto.
En la Biblia, el número cuatro simboliza el
universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra
vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.
La práctica de la Cuaresma se remonta al siglo IV,
cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y
de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de
la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un
principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de
la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe
observarse un espíritu penitencial y de conversión.
Pidiendo Oración
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