Monición de Entrada
Toda la palabra de Dios es creadora, pero congratula de una manera
especial que el Señor al crear todo lo haga nuevo. Él siempre
transforma y hace renacer. Cuando optamos por seguir a Cristo desde
la fe, enseguida aparece la idea que esta fe no es una ilusión que
se desvanece, ni un entusiasmo momentáneo. Es un sí desde lo
profundo del corazón. Es el reconocimiento de ese poder sanador de
Cristo, que quita el pecado del mundo. Es tomar conciencia que Él ha
entregado su Cuerpo y su Sangre por la remisión de nuestros pecados.
Por eso es un momento importante para dar un salto, ponernos en pie,
y como el paralítico, dar gloria a Dios por todo lo que hace por
nosotros. Puestos de pie, recibiremos a los ministros de esta
eucaristía cantando con alegría.
Primera
lectura: Is 43, 18-19.21-22.24b-25 (Por mi cuenta borraba tu
crímenes)
La profecía de Isaías, que conforma nuestra primera lectura de hoy,
es un mensaje de esperanza sobre la generosidad de Dios, que se
adelanta incluso a los sentimientos nobles de los hombres de buena
voluntad. También, como no, al arrepentimiento de los pecadores,
poniéndoles en línea a recuperar su amistad. Texto interesante este
del Capítulo 43 del Profeta Isaías que vamos a escuchar a
continuación y que debemos meditar en nuestro interior. Pongan
atención.
Segunda
lectura: 1I Cor 1,18-22 (Jesús no fue sí y no, sino siempre sí)
Comenzamos hoy la lectura de la Segunda Carta del Apóstol San Pablo
a los Corintios y que estaremos leyendo hasta el domingo catorce de
este tiempo ordinario, después, incluso, de la interrupción que la
liturgia hace de este tiempo con la llegada de la Cuaresma. Esta
carta, toda ella, es un ejercicio de sinceridad total por parte de
Pablo y una de las más llamativas de las escritas por el Apóstol de
los Gentiles. Escuchen con atención este mensaje.
Tercera
lectura: Mc 2,1-12 El Hijo del hombre puede perdonar pecados)
San Marcos, en el Evangelio, nos narra el último de los milagros de
Jesús de los que hemos ido escuchando en los domingos anteriores y
que es una formidable catequesis bautismal para todos aquellos que
deseaban acercarse al seguimiento de Jesús. Lo importante de la
curación del paralítico es su salvación integral que beneficia a
alma y cuerpo y por la cual sus males físicos y sus pecados
desaparecen. Y eso hemos de tenerlo en cuenta nosotros, aquí y
ahora: la medicina que nos ofrece Jesús en la Eucaristía nos sana
del todo. Tengámoslo en cuenta. De pie para entonar el aleluya,
antes de escuchar la Buena Nueva.
Oración
universal
A cada invocación
ustedes contestarán: SEÑOR, APAGA LA SED DE TU PUEBLO
1.- Por el Papa, los
obispos y sacerdotes, para que sigan mostrando al mundo la novedad
del mensaje de Amor que nos trajo Jesucristo. OREMOS.
2. - Por los enfermos, los desplazados, los que viven en soledad,
para que sientan que la Iglesia los acoge y acompaña en su
sufrimiento. OREMOS.
3.- Por la paz en todos los países, ciudades, familias y personas de
la tierra. OREMOS.
4...- Por todos los que trabajan en las parroquias y movimientos
cristianos, para que tengan la misma actitud de servicio que tuvo
Jesús en su vida. OREMOS.
5.- Por todos los cristianos que dejaron este mundo, acógelos,
Padre, en tu morada eterna. OREMOS.
6.- Por los que celebramos esta eucaristía, para que al compartir tu
mesa nos sintamos más unidos a Cristo y a los hermanos. OREMOS.
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Exhortación final: |
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Tomado de B. Caballero: La
Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 325)
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Hoy te bendice nuestro corazón, Dios del perdón y del amor,
Porque en Cristo y por la Iglesia nos reconcilias contigo.
Estábamos rotos por el pecado y doblados por el peso de la
culpa,
Pero tú alientas a los que paraliza y atenaza el egoísmo
estéril,
La mezquindad y el error, la desesperanza y el desamor.
Gracias, Señor, porque, aunque traicionamos muchas veces
Nuestro bautismo, tú no nos rechazas para siempre sino que
Nos invitas a levantarnos y caminar al ritmo de tu amor de
Padre.
Reconcílianos, Señor, contigo y con los hermanos;
Haznos sentir el gozo y la alegría de tu perdón que
regenera,
Y
concédenos un puesto en la ancha mesa de tu fiesta.
Amén. |
| Preguntas, comentarios a:
P. Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R. |
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