LAS
LECTURAS DE HOY
Monición de Entrada
¡Felices Pascuas de Navidad! Estamos reunidos en el Señor en esta Noche
Buena. Las tinieblas afuera pueden simbolizar la vida sin Cristo. Pero
nuestra Iglesia ahora brillante y festiva, nos recuerda que Cristo ES LA
LUZ y está con nosotros. Que esta noche de gracia traiga la Paz y la
Alegría a todos los pueblos del mundo, especialmente al nuestro.
Recibamos a los ministros de esta gran liturgia entonando con alegría el
canto de entrada.
Primera lectura: Is 9, 1-3. 5-6 (Un hijo se nos ha dado)
El profeta Isaías nos viene a hablar sobre los tiempos de tinieblas, de
miedo y de opresión. Pero vino un gran cambio por el nacimiento de un
niño. Que como luz en la noche iluminó como ninguna otra luz. Esta luz
es Cristo, el Principio de Paz, nuestro Salvador. Escuchemos con
atención, hermanos.
Segunda lectura: Tito 2, 11-14(Apareció la gloria de Dios para todos los
hombres)
Cristo se encarnó en el mundo para ser el mediador entre Dios y los
hombres. El gran Apóstol Pablo nos exhorta a cooperar con las gracias
del Señor hasta el retorno del gran Dios y Señor nuestro. Prestemos
atención a este mensaje.
Tercera lectura: Lc 2, 1-14 (Hoy les ha nacido un Salvador)
Esta tercera lectura es una narración maravillosa, por su sencillez. La
grandeza del Imperio Romano termina en un pesebre. Los ángeles anuncian
la Buena Nueva a los pastores, los pobres. Cristo, el Hijo de María, es
la gloria del Padre. Nos ponemos de pie, pero antes de escuchar esta
Buena Nueva, alabamos al Señor con el Aleluya.
Oración
universal
1.
Por la Iglesia Universal y nuestra Iglesia local, para que sea
luz del mundo y signo del amor de Cristo. Roguemos al Señor.
2.
Por los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosas, religiosos y
los líderes de las comunidades: para que ellos anuncien la Buena Nueva
con el ejemplo de sus vidas. Roguemos al Señor.
3.
Por los que gobiernan las naciones, de panera particular, los
nuestros: para que ellos se esfuercen en traer a su pueblo el mensaje de
justicia y de paz. Roguemos al Señor.
4.
Por los que sufren enfermedad, hambre y abandono: para que sean
socorridos y encuentren consuelo en el Misterio del Nacimiento de
Cristo. Roguemos al Señor.
5.
Por las familias de nuestras comunidades: para que aprendan a
recibir a Cristo, acogiéndolo en los pobres. Roguemos al Señor.
Exhortación Final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España,
1993, p. 232)
Sabíamos, Señor que eres bueno y que nos quiere bien;
Pero hoy lo demuestras palpablemente, una vez más, a tu estilo:
Con un optimismo a toda prueba y una entrega sin reservas.
¿Quién daría un céntimo por nosotros, tan ruines y ruidosos?
Pero tú rompes todos los moldes y todos los cálculos;
Tú amas al hombre hasta hacerte uno más entre nosotros.
¡Gracias, Señor Jesús! Has venido a tu casa, y queremos
Recibirte como tú lo mereces. Al celebrar tu nacimiento,
Concédenos renovar nuestra vieja y mezquina mentalidad
Para revestirnos de la nueva condición humana a tu imagen,
La condición de hijos de Dios y hermanos de los hombres.
Amén.
Misa del día
Monición de
entrada:
¡Felices Pascuas de Navidad! Hoy celebramos la Navidad: La fiesta del
Nacimiento de Jesús. La Palabra de Dios se hizo ser humano y vino a
vivir con nosotros, para acompañarnos en el camino de la vida.
El
Evangelio no es para el cielo, sino para el mundo, y aquí debe ser
proclamado con las palabras y el testimonio. La encarnación nos obliga
a transformar, iluminar y tratar de regenerar nuestra realidad. La
Palabra de Dios se hizo ser humano y vino a vivir con nosotros.
Escuchémosla con todas las exigencias que ella comporta de frente al
mundo en que vivimos. Empecemos esta celebración cantando con alegría.
Primera lectura:
Is 52, 7-10 (Toda la tierra vera la victoria de nuestro Dios)
El
mensaje del profeta Isaías describe la realeza de Dios que viene a
nosotros, encarnada hoy en el Niño Jesús. Los pastores la contemplan y
proclaman un evangelio de paz, de felicidad y de salvación: porque
NUESTRO DIOS REINA. Dichosos los que proclaman la paz y
la felicidad, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Escuchemos.
Segunda lectura:
Hb 1, 1-6 (Dios nos ha hablado por su Hijo)
El
texto que a continuación escucharemos, tomado del escrito a los hebreos,
el autor nos dice que Dios e su infinito amor habló con nosotros por
medio de su Hijo, palabra definitiva de Dios. Cristo es la Palabra o
Revelación del Padre. El es la verdad y el camino hacia el Padre.
Tercera lectura:
Jn 1, 1-18 (La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros)
La
lectura evangélica de hoy es un himno a la Palabra que existía en el
Padre desde el principio. La Palabra de Dios se hizo ser humano como
nosotros, para traer luz y vida a todo el mundo. Y a los que le
recibieron y creyeron en su nombre les fue dado el ser hijos de Dios.
Les invito para que se pongan de pie, para escuchar con atención este
bello mensaje, pero primero cantemos el Aleluya.
Oración
universal
1.
Por la Iglesia extendida por todo el mundo: para que llena de
gozo celebre la presencia de Dios entre nosotros. Roguemos al Señor.
2.
Por nuestro pueblo y sus habitantes, por todos los pueblos,
ciudades y naciones: para que abunde en ellos la hospitalidad, la
justicia, la libertad y la prosperidad. Roguemos al Señor.
3.
Por todas las familias: para que estos días de fiestas de
navideñas sean ocasión de reconciliación y de paz. Roguemos al Señor.
4.
Por los que participamos de esta celebración: para que al
celebrar el nacimiento de Cristo podamos renacer a una vida nueva de
justicia y de santidad. Roguemos al Señor.
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Exhortación final:
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(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España,
1995, p. 232)
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Sabíamos, Señor que eres bueno y que nos quiere bien;
Pero hoy lo demuestras palpablemente, una vez más, a tu
estilo:
Con un optimismo a toda prueba y una entrega sin reservas.
¿Quién daría un céntimo por nosotros, tan ruines y ruidosos?
Pero tú rompes todos los moldes y todos los cálculos;
Tú amas al hombre hasta hacerte uno más entre nosotros.
¡Gracias, Señor Jesús! Has venido a tu casa, y queremos
Recibirte como tú lo mereces. Al celebrar tu nacimiento,
Concédenos renovar nuestra vieja y mezquina mentalidad
Para revestirnos de la nueva condición humana a tu imagen,
La condición de hijos de Dios y hermanos de los homres.
Amén. |
| Preguntas, comentarios y agradecimiento a:
Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R. |
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