LAS
LECTURAS DE HOY
Monición de Entrada
Buenas noches (días, tardes) hermanos en Cristo. Entramos ya al cuarto
o último domingo de Adviento. La esperanza, por tanto, se realiza en el
“SI” de la Virgen en la Anunciación. Celebremos con alegría el misterio
de Dios que se nos revelará en la Liturgia de la Palabra y en la acción
eucarística de hoy. De pie, por favor, para comenzar la celebración de
estos misterios, con el canto de entrada.
Primera
lectura: 2 Sam 7, 1-5. 8b-11.16 (El reino de David durará por siempre)
Esta lectura tomada del segundo libro de Samuel, el Rey David expresa su
deseo de construir una casa para Dios. Dios, sin embargo, rechaza la
oferta. Promete a David una descendencia real y duradera, de la cual
vendrá el Salvador. Los descendientes de David serán la casa en que
Dios viva y El mismo la edificará. Escuchemos.
Segunda lectura: Rom 16-27
(Revelación del misterio de salvación)
La
segunda lectura que escucharemos a continuación nos presenta la
Revelación del misterio de Jesucristo, manifestado en las Escrituras.
Este misterio es el plan divino de salvación universal, manifestado
ahora en la Encarnación del Hijo de Dios. Jesús es la sabiduría de Dios
revelada y en Él damos gloria a Dios.
Tercera lectura: Mc 13, 33-37
(Anuncio del ángel a María)
Nuestra preparación y espera gozosa de Adviento no está completa sin
María, la Madre de Dios. El Evangelio de san Lucas nos presenta a la
Virgen en la Anunciación. Con sencillez y humildad María dijo: “SI” a
Dios. Desde este momento el Verbo se encarna en nuestra humanidad;
Jesucristo es el Hijo de David, pero también nuestro Hermano. Nos
ponemos de pie, para escuchar esta Buena Nueva, pero antes entonemos el
Aleluya.
Oración Universal:
1.
Por el Papa, los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y
religiosas y todos los ministros de la Iglesia, para que siempre nos
celebren los misterios de Dios contenidos en las Sagradas Escrituras.
Roguemos al Señor.
2.
Por nuestras, familias para que den importancia al diálogo, a la
concordia y al apoyo mutuo entre sus miembros. Roguemos al Señor.
3.
Por los grupos sociales y políticos, para que, lejos de buscar
sus propios intereses tengan el sentido y el coraje del bien común.
Roguemos al Señor.
4.
Por nuestro país, especialmente nuestro pueblo, para que estos
días sean de paz, de tranquilidad y preparación espiritual. Roguemos al
Señor.
5.
Por todos nosotros reunidos aquí alrededor del altar, para que a
ejemplo de María contestemos sí a las llamadas diarias que Dios nos hace
y sepamos hacer realidad en nuestras vidas los contenidos de nuestra fe.
Roguemos al Señor.
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Exhortación final:
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(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España,
1995, p. 224)
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En este tercer
domingo de adviento queremos, Señor,
practicar
las consignas que nos da tu apóstol Pablo:
Estén
siempre alegres y no dejen morir en sus manos
las
ascuas incandescentes del Espíritu de Cristo,
que es
alma y fuego, luz y amor, llama y vida, gozo y paz.
Gracias,
Señor Jesús. Hoy tenemos motivos de alegría:
Tú estás
viniendo, ya llegas, ya estás en medio de nosotros.
Con el
Bautista podemos decir: mi alegría está colmada;
es
preciso que Cristo crezca y que nosotros disminuyamos.
Haznos
testigos tuyos entre nuestros hermanos los hombres
para que
no seas tú el desconocido de nuestro mundo.
Amén. |
| Preguntas, comentarios y agradecimiento a:
Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R. |
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