Monición
de entrada
Muy buenas (noches, días, tardes): Hay quienes dicen que uno de los principales
problemas de la sociedad moderna es la pérdida de la espiritualidad y
que se ora muy poco. Al igual que en la vida de Jesús y en las primeras
comunidades cristianas, la oración viene a ser para las comunidades de
hoy y para cada creyente una virtud indispensable para una vida
cristiana eficaz.
Primera lectura: Hechos
de los Apóstoles: 1, 12-14 (Se dedicaban a la oración en común)
San
Lucas en su libro de los Hechos de los Apóstoles, nos presenta cómo la
joven comunidad cristiana comenzó el camino histórico de la misión
entrenándose en la oración comunitaria.
Segunda lectura: Primera
Carta de Pedro: 4, 13-16 (Dichos si los ultrajan por el nombre de
Cristo)
Alegría en el sufrimiento es la exhortación apostólica de san Pedro, en
la lectura que escucharemos a continuación. La participación en el
dolor de Cristo, implica a su vez, la participación en su gloria. Por
eso en el sufrimiento cristiano hay un motivo de alegría. Si sufrimos
con Él, reinaremos con Él.
Tercera lectura: San
Juan: 17, 1-11a (Padre, glorifica a tu Hijo)
La
proclamación del Evangelio que escucharemos hoy es la oración sacerdotal
de Jesús, oración que comprende el capítulo 17 de san Juan. El Señor
pide al Padre ser glorificado; ora por sus discípulos presentes para que
sean uno con Él y el Padre; y reza, finalmente, por la comunidad futura
de los que creen en Él como enviado del Padre.
Oración
Universal
A cada invocación, respondan,
por favor: “Señor, haz que nuestra vida glorifique tu Nombre”
1.- Asiste a la Iglesia, a la que encomendaste la
misión de proseguir el anuncio del Evangelio, hasta que vuelvas,
roguemos al Señor.
2.- Inspira a los que gobiernan las naciones
sentimientos de paz y de justicia, tú que estás por encima de todo
principado, potestad y dominación, roguemos al Señor.
3.- Consuela a los que sufren en este valle de dolor,
para que se sientan confortados con la eficacia de tu fuerza poderosa,
roguemos al Señor.
4.- Ilumina los ojos de nuestro corazón, para que
comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llamas, y la riqueza de
gloria que nos da en herencia, roguemos al Señor.
5.- Al Papa
N,
vicario de Cristo en la tierra, concédele fortaleza, prudencia y
caridad en el servicio a la Iglesia universal,
roguemos al Señor.
6.- A nuestros jóvenes, llénalos de sabiduría y
fortaleza para que puedan escuchar tu voz, llamándolo a la vida
religiosa y sacerdotal, roguemos al Señor. |