 Lecturas
de hoy
Monición
de entrada:
Buenos días, tardes,
noches. Las lecturas de hoy nos hacen pensar en las estadísticas y las
imágenes patéticas de la realidad de la pobreza y del hambre en el
mundo, en que a nosotros nos ha tocado vivir. Vivimos en un mundo donde
tres cuartas partes de la población está infraalimentada y una gran
parte de la misma es víctima del hambre, las enfermedades y la muerte
prematura. La gran masa del mundo y sus riquezas son tan sólo para el
20 por ciento, mientras que el ochenta por ciento se tiene que contentar
con las migajas. Pidamos que el Redentor nos sacie, por nuestra
participación en esta Eucaristía, con el pan de vida y nos haga más
solidarios con todos los que padecen hambre en este mundo.
Primera lectura: Isaías 55, 1-3 (Dios alimenta gratuitamente a su
pueblo)
En la primera lectura de
hoy el profeta Isaías nos invita a buscar a Dios y a convertirse a Él.
Esta invitación está expresada en la invitación a un banquete: agua,
vino, leche, buena comida, platos sustanciosos, que nos serán ofrecidos
gratuitamente. Lo único necesario para alcanzar esta abundancia de
bienes es encaminarse hacia Dios, escuchar su voz y vivir atento a su
voluntad.
Segunda lectura: Rom 8, 35.37-39 (Nada podrá apartarnos del amor de
Dios)
Lo que ha hecho Jesucristo
por la humanidad es expresión de un amor tan fuerte que nada ni podrá
deshacerlo, escucharemos un texto de Pablo a los romanos, donde nos
ofrece una lista de siete sufrimientos, muy actuales al hombre de hoy,
el apóstol asegura que ninguno de ellos es suficientemente fuerte para
separarnos del amor de Cristo, entonces: ¿quién podrá separarnos del
amor de Cristo?
Tercera lectura: Mateo 14, 13-21 (Multiplicación de so panes y de los
peces)
La Eucaristía es el pan de
los tiempos mesiánicos. Las comidas de Jesús tienen mucha importancia
en el Evangelio. Sus narraciones están llenas de contenido teológico.
Eran el signo del pan imperecedero, del pan vivo, del pan que da la
vida. Las palabras de Jesús en este texto de san Mateo: “tomó los
panes, levantó los ojos al cielo, los bendijo y partiéndolos se los dio
a sus discípulos; los discípulos se los dieron a la gente…”, son
prácticamente las palabras de la institución de la Eucaristía, con el
mandato incluido de llevar este pan, llevar a Cristo y cuanto Cristo
significa al mundo entero.
Oración universal
A cada petición contestaremos: “Señor, danos siempre de ese pan”
-
Por los que han recibido la misión de anunciar el Evangelio del reino
de Dios y de educar en la fe a los creyentes, roguemos al Señor.
-
Por todos los que han descubierto lo realmente importante en su vida y
por
ello han renunciado generosamente a todo lo demás, roguemos al Señor.
-
Por los que no se sienten capaces de optar por los bienes del reino de
Dios,
roguemos al Señor.
-
Por todos nosotros, llamados a descubrir el tesoro escondido, la perla
de gran
valor, y preferir sobre todo el reino de Dios, roguemos al Señor.
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Exhortación final:
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(Tomado de
B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p.
162)
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Te bendecimos,
Dios de los pobres y hambrientos del mundo,
porque
Jesús se compadeció de la gente extenuada y famélica,
y repartió en
abundancia el pan del reino a los pobres.
El invita también a su mesa eucarística a todos tus hijos,
como hermanos que participan del mismo pan familiar.
Nosotros querernos celebrar dignamente la cena del Señor,
con un corazón
abierto al amor y la fraternidad universal,
compartiendo la fe, el pan y la vida con nuestros hermanos,
especialmente con los más pobres de bienes y derechos.
Danos, Señor,
hambre del pan de vida que eres tú,
y sáciala
definitivamente en el banquete de tu reino.
Amén. |
| Preguntas, comentarios y agradecimiento a:
Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R. |
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