Monición
de entrada:
Muy buenas (noches, días,
tardes). Nos reunimos en el nombre
del Señor un domingo más para celebrar la Eucaristía; Nos reunimos
porque Dios mismo nos convoca y conduce nuestros pasos hacia él.
Estamos aquí también porque queremos reafirmar nuestra fe en Cristo
Jesús, el Mesías, el Hijo de Dios vivo.
Oseas 6, 3b-6 (Quiero misericordia y no sacrificios)
La página inicial de la
tercera parte del libro del profeta Isaías ofrece una visión
profundamente universalista. Los extranjeros son invitados a formar
parte de la comunidad del pueblo de Dios. Presten mucha atención a este
texto que vamos a escuchar porque expresa qué es lo que Dios espera del
hombre que tiene que estar al frente de su pueblo.
Romanos: 4,18-25 (Abrahán creyó contra toda esperanza)
San Pablo, en su carta a los
romanos, se dirige a los cristianos de origen pagano y se presenta a sí
mismo como apóstol de los paganos, pero precisamente para decirle que no
se desentiende de la tarea misionera entre los judíos y desea
ardientemente que éstos acepten el Evangelio de Jesús.
Mateo 9, 9-13 (No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores
¿Cuáles son las condiciones
para pertenecer al nuevo pueblo de Dios? Tal pertenencia, viene a
decirnos san Mateo en el pasaje evangélico de hoy, no se basa en la
sangre o la raza, la nación o la cultura, el sexo o la situación social,
sino que la única condición requerida y que no resulta discriminatoria,
es la fe en Cristo Redentor, Hijo de Dios.
Oración
Universal
A cada petición
contestaremos: “Señor, concédenos lo que con fe te pedimos”
1.
Para que siempre estemos abiertos a realizar acciones de
solidaridad sin hacer diferencias de personas. Oremos…
2.
Para que sepamos mostrarnos compasivos y misericordiosos con
todas aquellas personas que sufren enfermedad o pobreza. Oremos…
3.
Por todas las personas que están comprometidas con la misión
evangelizadora para que sepan comprometerse con la causa de la justicia
y velar por los derechos de los demás. Oremos…
4.
Para que de nuestros jóvenes surjan las vocaciones a la vida
religiosa y sacerdotal que necesitan la Iglesia y el mundo de hoy.
Oremos…
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