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En
su artículo, “El Proyecto de Aparecida”, José Comblin hace la siguiente
afirmación:
“En el siglo XX esas Órdenes y Congregaciones (refiriéndose a los
Franciscanos, Dominicos, Carmelitas y los Agustinos y los Benedictinos),
asumieron parroquias; y con eso, solamente una pequeña minoría se dedicó
a la misión. De todos modos, usaron métodos adaptados al siglo XVII y
XVIII, pero totalmente inadecuados al siglo XX. Se dedicaron al mundo
rural, mientras que el 80% de la población latinoamericana migraba hacia
las ciudades”.[9]
Mayormente en América Latina las misiones itinerantes redentoristas se
dan en las parroquias. Hay una conciencia generalizada entre los
redentoristas de la necesidad urgente de una renovación de la misión
itinerante en servicio
de las parroquias urbanas donde se agrupan
grandes poblaciones, al igual que urge una renovación de los métodos y
las prédicas que tradicionalmente han sido utilizadas para poblaciones
rurales.[10] El futuro de la misión
itinerante depende de la capacidad de los misioneros de estar a la
altura de la situación histórica que les toca hoy, es decir, en tiempos
de globalización y nueva “época”[11] y la
capacidad de renovación permanentemente. Uno de los objetivos y
servicios de las misiones itinerantes redentoristas es el contribuir a
la facilitación, el impulso y la promoción de la conversión de las
parroquias desde parroquias de conservación a parroquias misioneras.[12]
Para lograr este objetivo, que aparecerá programado en el proyecto
general del equipo misionero y en particular de cada lugar misionado,
los equipos misioneros deberían comenzar desde una mirada a “intra”.[13]
Es decir,
comenzar por asumir, además de la espiritualidad validamente
interpretada de la Congregación, la espiritualidad misionera ya
característica de América Latina y enunciada en el Documento de
Aparecida, por ser la expresión de la madurez pastoral de este
continente de esperanza.[14]
Sin lugar a dudas se puede hablar de una espiritualidad misionera
latinoamericana muy característica que se ha ido desarrollando en los
últimos 40 años, “…por obra y gracia del estímulo del Vaticano Segundo”.[15]
José María Vigil en su artículo, “Rasgos de la
espiritualidad misionera desde AL”[16] destaca
cuatro grandes fundamentos de la espiritualidad misionera
latinoamericana y varias actitudes. Estos fundamentos son: la
lectura histórica-escatológica de la realidad, el reinocentrismo,
la opción por los pobres y el macroecumenismo y
apertura al pluralismo.[17] Como
metodología de esta investigación y reflexión se hará presentación de
cada fundamento, seguido de unos aportes que iluminan el caminar y la
importancia de asumir e integrar cada aporte en la metodología misionera
de las misiones itinerantes redentoristas para una renovación desde
adentro. Se espera que los misioneros redentoristas con el
entendimiento, la la acogida, la fidelidad y la integración de estos
fundamentos de la espiritualidad misionera latinoamericana y en
fidelidad al espíritu de su carisma particular eclesial, realicen el
objetivo de esta acción pastoral. La acción pastoral se puede entender
como la facilitación a los lugares de misión, de servicio transformador,
evangelizador y misionero auténticamente latinoamericano y efectivo. Se
presentará un esquema procesal de planificación enfatizando además de la
importancia de la misma, unas actitudes en consonancia con la
espiritualidad misionera redentorista. Se finalizará la presentación
con la mención de algunas virtudes y cualidades que deberían
caracterizar a los evangelizadores de esta acción pastoral
evangelizadora.

[9]
José COMBLIN. “El proyecto de Aparecida”. Artículo enviado por el
autor al Movimiento, También somos Iglesia. Op. cit., p.
1.
[10]
Ha habido varios contextos de formación para esta renovación. Una
estructura significativa es un taller que se dará en Bogotá, Colombia,
para misioneros redentoristas latinoamericanos del 26 al 31 de enero de
2009 con el tema, la misión urbana. Este taller será animada por
diferentes recursos expertos en la Misionología urbana, la sociología,
la planificación pastoral, etc.
[11]
Documento de Aparecida, V Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano y el Caribe. CELAM. Aparecida (13-31 de mayo de
2007). Edición de Amigo del Hogar y Ediciones Paulinas. Santo Domingo,
2007, p. 32, # 44. “Vivimos un cambio de época, cuyo nivel más
profundo es el cultural”. Cfr. Diego IRARRAZAVAL. “En un
cambio de época, ¿qué Misión?”. Artículo facilitado en el décimo módulo
de la especialización en Misionología. Fundación Universitaria San
Alfonso. Bogotá, Colombia, 2008.
[12]
Ibid., Capítulo 7, p. 171, # 370.
[13]
Ibid., p. 169, # 365.
[14]
Esta espiritualidad misionera desde el Documento de Aparecida se
encuentra a través de todo el Documento. Ver, por ejemplo, Ibid.,
Capítulo 6, “El itinerario formativo de los discípulos misioneros”.
[15]
José María VIGIL. “Rasgos de la espiritualidad misionera desde AL”. MISIONES
EXTRANJERAS, 2003). Artículo facilitado en el décimo módulo de la
especialización en Misionología de la Fundación Universitaria San
Alfonso (FUSA), Bogotá, Colombia, p. 2.
[16]
Ibid. José María VIGIL. “Rasgos de la espiritualidad misionera
desde AL”.
[17]
Ibid., pp. 3-9.

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