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La
Parroquia Nuestra Señora de la Altagracia está ubicada en la
costa montañosa al sur de la capital de la provincia de
Barahona. Cuenta con nueve escuelitas parroquiales en las
montañas y más de veinte comunidades pobladas en la
actualidad con una mayoría de inmigrantes Haitianos. El
acceso a estas comunidades es por vía de caminos vecinales
rocosos y bien inclinados. El cambio de alturas desde el
pueblo de Paraíso hasta las comunidades rurales es de más de
500 metros. Las montañas de esta zona son creadas con poca
arcilla y muchas piedras. A consecuencia los pobladores de
comunidades en las alturas no cuentan con fuentes de agua ni
pequeños ríos. Tienen que guardar el agua de la lluvia. No
hay luz eléctrica ni acueductos en la mayoría de las
comunidades.
La parroquia integra varios poblados
pequeños en la costa: San Rafael, Ojeda, Los Patos y Los
Blancos. En cada comunidad se nota la pobreza extrema, dado
que la única fuente de trabajo para la mayoría de
personas es la agricultura en pequeños predios. Los
agricultores siembran y cosechan el café principalmente, al
junto con los aguacates y frutas cítricas. Hay una presión
sobre la tierra para transformar los cultivos que dañan
menos el medio ambiente por otros cultivos de ciclo corto
que provocan un incremento en la erosión.
Un indicador de la pobreza extrema es la
cantidad de personas que se dedican a recoger piedras
redondas en la playa de Ojeda. Uno contempla niños,
adolescentes y madres haciendo esta labor que se paga con
tan poco dinero. Luego los jóvenes transportan las piedras
en sacos hacia la carretera.
Celebramos los sacramentos con los
dominicanos y los inmigrantes. Las comunidades más distantes
del Centro de la Parroquia son a una hora y media,
atravesando el Rio Nizaíto y subiendo las lomas rumbo hacia
Polo.

Contamos con la presencia de un Redentorista
de Haití quien nos está ayudando con la misión de
evangelizar a los inmigrantes. Colaboramos con un grupo
organizado de los derechos humanos llamado CODA, en un
esfuerzo de prevenir actos de violencia entre los
dominicanos y los haitianos. La parroquia está
comprometida en fortalecer los lazos de comunicación y
co-responsabilidad entre los poblados y las autoridades
locales porque la zona está impactada por un flujo constante
de inmigrantes desconocidos por la mayoría de los moradores.
Cada mes buscamos visitar y celebrar la
catequesis y la evangelización con todas las comunidades
rurales donde tenemos una historia de acompañamiento, y
estamos en el proceso de llegar a comunidades donde la
Iglesia no cuenta con Animadores de la Palabra ni Catequesis
organizada. |