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Los cinco mártires redentoristas que celebramos son todos de rito oriental (greco-católico) y vivieron todos en el siglo XX. Esto le da un significado especial a la celebración. Además, son los primeros redentoristas inscritos en el Martirologio. Cuatro de ellos son de Ucrania y uno de la República Checa. La lista completa de los 27 mártires, que serán beatificados como Nicolás Charneckij y compañeros mártires, incluye ocho obispos, quince sacerdotes, tres religiosas y un laico padre de familia. La persecución contra la iglesia greco-católica en Ucrania y Checoslovaquia (hoy República Checa y República Eslovaca) comenzó inmediatamente después de la primera ocupación soviética, en septiembre de 1939. Fueron confiscadas todas las casas editoriales y tipografías, destruidas las librerías y bibliotecas religiosas, cerrados todos los seminarios, nacionalizadas todas las instituciones de enseñanza y de salud, así como todas las propiedades de la Iglesia, incluso los templos y conventos. Esta etapa terminó en junio de 1941, con un saldo de 32 sacerdotes asesinados, 50 enviados a prisión, y casi un millón de personas deportadas hacia otras zonas. La segunda etapa de la persecución comenzó en 1945. Lo primero fue el encarcelamiento de todos los obispos de Ucrania (11 abril 1945). Poco después fueron llevados a la cárcel unos 500 sacerdotes del occidente de Ucrania. El gobierno logró que los colaboracionistas (sacerdotes y laicos) convocaran por su cuenta un sínodo, en marzo de 1946, para decretar la “autosupresión” de la Iglesia greco-católica, con el rechazo de la unión con Roma (establecida por el Sínodo de Bresk en 1596) y el regreso a la fe ortodoxa. Quienes no se sometieron a este programa fueron acusados de propaganda antisoviética y de espías de una potencia extranjera (Vaticano). Al arresto seguía la tortura física, y con frecuencia también la tortura mental y moral, la prisión en aislamiento y los trabajos forzados. Del 29 de mayo al 3 de junio tuvo lugar el “juicio” a los obispos católicos arrestados un año antes, junto con otros 2000 sacerdotes, religiosos y religiosas. Todos fueron sentenciados a prisión. El patriarca Slipyj fue condenado a 8 años en el lager y a 3 años de privación de todos los derechos; el obispo Budka a 8 años de cárcel; el obispo Charneckyj a 5 años… Durante todo este tiempo de persecución la Iglesia greco-católica continuó secretamente sus actividades: tenía una jerarquía clandestina, preparaba candidatos al ministerio, realizaba a escondidas la pastoral… Por muchos años vivió el sábado santo, en espera de la resurrección. |
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