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Oh
Jesús, Redentor nuestro, te adoramos y te bendecimos
por tu
gran amor. Te damos gracias por la vida de
San
Gerardo Mayela. A través de su intercesión,
hoy
sigues bendiciendo a nuestra comunidad.
Infunde
en nosotros el espíritu que movió a San Gerardo.
Que su
amor a ti, su fe y su esperanza también
sean las
fuerzas que nos muevan a nosotros.
Haznos
sensibles a tu presencia para
que también nosotros
sepamos
descubrirte en las personas más humildes y sencillas.
Que
procuremos, como él, buscar y hacer tu voluntad,
aún
cuando esto nos pueda traer dificultades.
Bendice
Padre, Tú que eres el Dios de la Vida,

a
nuestras familias. Colma de bendiciones, a través de
San
Gerardo, a todos los niños, a los jóvenes
y a
todas las mujeres que están por traer vida al mundo.
Que,
como San Gerardo, también nosotros sepamos
amar y
defender la vida. Que en cada persona descubramos
un ser
sagrado, en quien Tú te nos manifiestas.
Danos,
Señor, la gracia de querer ser santos.
Te lo
pedimos por la intercesión de San Gerardo.
Tú que
vives y reinas por los siglos
de los
siglos. Amén.
(P. Miguel A.
García, C.SS.R.)
 
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