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Cuadro pintado por San Alfonso
María de Ligorio. Las llagas de Jesús-señales de su
amor redentor-son como flechas que hieren el corazón de
los hombres. |
"Me amó y se entregó por mí"
(Gál
2,20) |
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Los
Misioneros Redentoristas fueron fundados hace 271 años, en 1732, por San
Alfonso María de Ligorio en un pueblecito pequeño en el sur de Italia
llamado Scala. Bajo el amparo del mismo Redentor, hoy, aquel pequeño
grupo de misioneros se ha convertido en una comunidad mundial con más de
5,000 miembros. Esta comunidad misionera que ha heredado la
espiritualidad y el celo de su fundador celebra su fiesta titular del
Santísimo Redentor. Nosotros como comunidad parroquial celebramos con
ellos el significado profundo del lema de la congregación: “En El
hay abundante Redención”. |
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Oración colecta
Oh Dios, que constituiste
Redentor del mundo a tu Unigénito, y por él
–vencida
la muerte–
nos restituiste misericordiosamente a la vida, concédenos que, al
celebrar esos tus beneficios, nos adhiramos a ti con amor constante y
seamos enriquecidos con la abundante redención. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo...
Primera lectura:
(Isaías 55,3-5)
Lectura del profeta Isaías:
Escúchenme atentos. Presten
oídos y vengan a mí; escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes alianza
perpetua, la promesa que aseguré a David: a él lo hice mi testigo para
los pueblos, caudillo y soberano de naciones. Así, tú ahora vas a llamar
a una nación que no conocías; un pueblo que no te conocía correrá por
verte. Esto será solamente por el Señor, tu Dios, por el Santo de Israel
que te honra. Busquen al Señor, ahora que lo pueden encontrar,
invóquenlo ahora que está cerca.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial:
(Isaías 12)
Segunda lectura:
(Romanos 5, 12-19)
Un solo hombre hizo entrar el
pecado en el mundo, y por el pecado la muerte. Después la muerte se
propagó a todos los hombres, ya que todos pecaban. No había Ley
todavía, pero el pecado ya estaba en el mundo. Mientras no había
Ley, nadie podía ser tenido por
rebelde, pero no obstante el pecado estaba en el mundo. Por eso, desde
Adán hasta Moisés, la muerte tuvo poder, incluso sobre aquellos que no
desobedecían abiertamente como en el caso de Adán. Pero otro Adán
superior a éste había de venir.
Así fue la caída, pero el don de
Dios no tiene comparación. Todos mueren por la falta de uno solo, pero
la gracia de Dios se multiplica más todavía cuando este don gratuito
pasa de un solo hombre, Jesucristo, a toda una muchedumbre. No hay
comparación entre lo que pasó
con este pecador único y el don de Dios en la hora presente. La
condenación procedía de una sentencia individual, pero ahora son
rehabilitados una multitud de pecadores. Y si bien reinó la muerte por
culpa de uno y debido a uno solo, con mucha mayor razón la vida reinará
gracias a uno solo, Jesucristo, en todos aquellos que aprovechan el
derroche de la gracia y el don de la verdadera rectitud.
Es verdad que una sola
transgresión acarreó sentencia de muerte para todos, pero del mismo modo
la rehabilitación merecida por uno solo procuró perdón y vida a todos.
Y así como la desobediencia de uno solo hizo pecadores a muchos, así
también por la obediencia de uno solo una multitud accede a la verdadera
rectitud.
Palabra de
Dios.
Aleluya
Aleluya, aleluya. Cuando entregue su vida como expiación, verá su
descendencia, prolongará sus años. Lo que el Señor quiere prosperará por
su mano. Aleluya, aleluya.
Evangelio:
(Juan 3, 13-18. 21)
Lectura del santo evangelio según san
Juan:
En aquel tiempo dijo Jesús a
Nicodemo: Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo
del Hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así
tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que cree en
él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo
único, para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que
tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar
al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de Él. El que cree
en Él, no será condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no
ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. En cambio, el que realiza
la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están
hechas según Dios.
Palabra del
Señor.
Oración sobre las
ofrendas
Recibe, Señor, te suplicamos,
los dones que de los bienes que nos has dado te ofrecemos, y que lo que
nos concedes para nuestra devoción temporal, se nos torne premio de
redención eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Prefacio propio
En verdad es justo y
necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo
nuestro Señor. A quien en la antigua Alianza prometiste como Redentor,
y en la plenitud de los tiempos lo ungiste y enviaste para que
restaurara la humanidad caída. Él, manifestándose como hombre pleno, se
entregó hasta la muerte y resucitando ofreció a todos los pueblos tu
salvación. Por él conseguimos una redención copiosa para el perdón de
los pecados; por él tenemos la verdad, la luz, la vida; por él hemos
sido sellados con el Espíritu Santo prometido, que nos hace hijos; por
él brilla para nosotros la esperanza de la liberación plena y la gloria
reservada a tus hijos. Por eso te alabamos nosotros con todos los coros
celestiales, cantando con gozosa aclamación: Santo, Santo, Santo es
el Señor...
Oración
después de la comunión
"Oración después de la comunión"
Alimentados con la Palabra y con
la Eucaristía, don sagrado de nuestra salvación, te suplicamos, Señor,
que si por la redención de tu Hijo nos has hecho esperar lo que creemos,
nos concedas llegar a nuestra meta gozosamente esperanzados. Por
Jesucristo nuestro Señor...
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Homilía Moniciones
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