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SAN GERARDO MAYELA
Misionero Redentorista |
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Los
Misioneros Redentoristas fueron fundados hace 271 años, en 1732, por San
Alfonso María de Ligorio en un pueblecito pequeño en el sur de Italia
llamado Scala. Bajo el amparo del mismo Redentor, hoy, aquel pequeño
grupo de misioneros se ha convertido en una comunidad mundial con más de
5,000 miembros. Esta comunidad misionera que ha heredado la
espiritualidad y el celo de su fundador celebra su fiesta titular del
Santísimo Redentor. Nosotros como comunidad parroquial celebramos con
ellos el significado profundo del lema de la congregación: “En El
hay abundante Redención”. |
Nació en Muro, sur de Italia,
el 6 de abril de 1726. A los doce años, al morir su padre, tuvo
que asumir el trabajo de la sastrería. En 1749, luego de una
misión en su pueblo, siguió a los
Misioneros Redentoristas; hizo
la profesión en 1752. Murió en Materdómini a los 29 años de
edad, el 16 de octubre de 1755. Fue canonizado en 1904.
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"Oración colecta"
Oh Dios, que quisiste atraer a
ti, desde su juventud, a san Gerardo Mayela, y asemejarlo a la imagen de
tu Hijo crucificado; concédenos, te rogamos, que, guiados por sus
ejemplos, reproduzcamos en nosotros la misma imagen. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo...
Primera lectura (Reyes 19, 16b.19-21)
En aquellos días, el Señor dijo
a Elías:
"Unges a Eliseo,
el hijo de Safat, originario de Abel-Mejolá, para que sea profeta en
lugar tuyo". Elías partió luego y encontró a Eliseo, hijo de Safat,
que estaba arando. Delante de él trabajaban doce yuntas de bueyes
y él trabajaba con la última. Elías pasó junto a él y le echó
encima su manto. Entonces Eliseo abandonó sus bueyes, corrió
detrás de Elías y le dijo:
"Déjame dar a mis
padres el beso de despedida y te seguiré".
Elías contestó:
"Ve y vuelve, porque bien sabes lo que ha hecho el Señor contigo".
Se fue Eliseo, se
llevó los dos bueyes de la yunta, los sacrificó, asó la carne en la
hoguera que hizo con la madera del arado y la repartió a su gente, para
que se la comieran. Luego se levantó, siguió a Elías y se puso a
su servicio".
Segunda lectura:
(Filipenses 3,8-14)
Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses:
Hermanos: Todo lo estimo pérdida
comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.
Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo
y existir en Él, no con una justicia mía
–la
de la ley–
sino con la que viene de la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios
y se apoya en la fe. Para conocerlo a Él, y la fuerza de su
resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma
muerte, hasta llegar un día a la resurrección de entre los muertos. No
es que yo haya conseguido el premio, o que ya esté en la meta: yo sigo
corriendo. Y aunque poseo el premio, porque Cristo Jesús me lo ha
entregado, hermanos, yo a mí mismo me considero como si aún no hubiera
conseguido el premio. Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que queda
atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta,
para ganar el premio, al que Dios desde arriba llama en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial:
(Salmo 15) R/. Tú eres mi Dios, mi único bien.
Aleluya
Aleluya,
aleluya. El que quiera servirme, que me siga; y donde esté yo, allí
también estará mi servidor. Aleluya.
Evangelio: (Juan 12, 23-32)
Lectura
del santo evangelio según san Juan:
Jesús exclamó: Ha llegado la
hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre. Les aseguro, que si el
grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si
muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se
aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El
que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará
mi servidor. A quien me sirva, el Padre lo premiará. Ahora mi alma está
agitada y, ¿qué diré? Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he
venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una
voz del cielo: Lo he glorificado y volveré a glorificarlo. La gente que
estaba allí y lo oyó, decía que había sido un trueno; otros decían que
le había hablado un ángel. Jesús tomó la palabra y dijo: Esta voz no ha
venido por mí, sino por ustedes.
Ahora va a ser juzgado el mundo;
ahora
el
príncipe
de este mundo
va a ser echado
fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia
mí. Palabra del Señor.
Oración de los
fieles
Imploremos la
misericordia del
Señor sobre el
pueblo de Dios, especialmente en favor de los más
abandonados.
R/. Por
intercesión de San Gerardo,
escúchanos,
Señor.
"Oración
sobre las ofrendas"
Recibe, Señor, la ofrenda de
nuestras vidas, que se unen a esta ofrenda santa de tu Hijo, y haz que
seamos como San Gerardo testigos fieles de tu amor. Por Jesucristo
nuestro Señor. Amén. (Prefacio de los religiosos)
"Oración
después de la comunión"
El sacramento que hemos
recibido, Señor, infunda en nosotros un deseo incesante de agradarte;
para que, a ejemplo de san Gerardo, nos dejemos guiar por las
orientaciones de tu Espíritu. Por Jesucristo nuestro Señor.
Vida de
San Gerardo Mayela Moniciones
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