La obra apostólica de la Congregación se caracteriza, más que por determinadas formas de actividad, por el dinamismo misionero con que lleva a cabo la evangelización propiamente dicha y por el servicio a los hombres y en favor de los grupos humanos más necesitados de la acción de la Iglesia, y menos favorecidos por las condiciones sociales.

(Constitución # 14)

 

 

 Rep. Dominica

Puerto Rico

Provincia de San Juan

 

ESPIRITUALIDAD REDENTORISTA

Mística  y  Profecía  en  el  “ser” y el “quehacer” del  Redentorista

Autor: Rafael Torres C.Ss.R                                              Fuente: www.scalando.com

La conferencia de Religiosos (as)  de  América  Latina y  del  Caribe  invita  a  todos  los  religiosos y  religiosas   del  Continente  a   encarnar en el corazón  de  cada  comunidad  la llamada a  ser  místicos  y profetas en la  defensa  de  la  vida .Pienso esta invitación no es una casualidad  sino  la  obra  del Espíritu y   una llamada  muy  concreta  a  nosotros  como  Redentoristas  a   dar  la vida  por la  abundante   redención.

Cruz redentorista

 

1. Bebiendo de nuestro  propio  pozo

 

Esta  llamada a ser profetas nos  es  familiar  a todos  los  redentoristas.  La  defensa  de la vida   encuentra eco  en el corazón  mismo  de nuestro  ser  como  congregación.

Precisamente  en  la  Comunicanda · 2  del  año  2006 se nos  enfatiza esta  vocación.

 

  “El  Redentor es  el  propio  amor que desea  tocar y  transformar todo  ser  humano de manera que todos  puedan  encontrar  plenitud y  felicidad  verdaderas.  Jesús  vino para que todos y todas tengan la  vida…y  la tengan  en abundancia.”  (Comunicanda  # 2; 13).

 

Pienso la  llamada   a  ser místicos en el corazón de nuestros  pueblos no nos  es  ajena tampoco..En  el ser  misionero  de  San Alfonso encontramos  todo  un manantial  de la mística de su contemplación  del  Cristo  Redentor.  Mística que  lo hace profeta e  impulsa  a  asumir  el camino  misionero  de Nápoles  hacia  Scala: 

 

“Seguro Alfonso de la voluntad  de Dios, se animó y tomó valor. Haciendo a Jesucristo un sacrificio total  de la ciudad de Nápoles, se ofreció a pasar  sus  días entre  los  rediles y las chozas y  a morir allí rodeado de campesinos  y pastores.”  (Tannoia I p. 66)

 

Dice  con  mucha certeza Rey Mermet que si hubiéramos querido poner  una  frase  como  inscripción en la portada  de la historia de Alfonso de Liguori es  este pasaje  de su primer biógrafo Tannoia el que  sería   el más  apropiado. 

 

De  la  contemplación  del  amor  misericordioso  de  Dios brota  en  Alfonso la  pasión  de  dar  la vida  por  la  abundante  Redención.  Y  de  esa  cercanía  y  comunión  con  el Dios  compasivo  comienza  Alfonso  sus éxodos misioneros  hacia  los  abandonados y marginados  de  su  tiempo.

 

Y continùa   diciendo   el P.  Rey Mermet: “Ante  toda vida  grande se presenta un cruce, un recodo en donde, de una  vez  por todas, se  toma  una  orientación, para  mejor  o para  peor, y donde  se enfila  la  proa sobre una vocación nueva, una  opción  de ser, frecuentemente imprevista y desconcertante.  Muere  entonces una vida  que habría podido  ser, nace  otra  vida  que  será.  La  ciudad  de Nápoles para  Alfonso, es un medio social y cultural que no carece  de prestigio; en su medio es donde  él  emerge al nivel de los mejores; es un pueblo que  aunque con la pobreza de sus  camastros, es rico en sacerdotes  de  calidad.  En cambio, los  campesinos constituyen entonces el mundo de  los  subdesarrollados económicos, culturales y religiosos: el de los “Abandonados”.  Abandonados   por  pobres, porque siempre  hay  alguien que gire  alrededor de  los ricos.

Quien no capte la mutación radical que decide  aquí Alfonso, se  condena  a no  comprender a  Alfonso, el  fundador…a  Liguori escritor, a Liguori moralista.  El castizo  caballero napolitano, el intelectual cumplido, el artista  refinado, el sacerdote  solicitado  por  los notables y las  almas de  èlite, el  más  estimado  de los  ILLUSTRISSIMI en la capital y  en las  ciudades del reino, hizo la  elección para  siempre  a  los  treinta y cinco años  y seis  meses, en marzo de  1722 de  decir  adiós  al continente de su juventud y  de su primera  madurez.  No  sin desgarramientos….Haciendo  a  Jesucristo un sacrificio  total de la  ciudad  de Nápoles,  se lanza a soltar las  amarras y  a ir  as consumir  el resto de  su vida en la  “China”  en que Dios  lo quiere.  Alfonso  “cambia”  de   mundo.  La capital ya casi no lo volverá  a ver, si no es por viajes  de asuntos  o  por  algunas  predicaciones  ocasionales.  Alfonso corta con su clase y su cultura y desciende  al “planeta” de los pobres,  desprovistos de socorros espirituales.  La misión  de  Cristo, dice  el Vaticano II, fue  ante  todo, su encarnación “en la  naturaleza  humana tal y  como la encuentra  entre  nosotros, miserables y  pobres (Ad  Gentes 3)…Alfonso se  encarna para  siempre  en los  desamparados  de su tiempo.

 

Podemos  decir que  el comienzo de nuestra  Congregación fue  primera y  principalmente la  muerte  y el resurgir  de  un  hombre… el distinguido caballero  napolitano ya no existe, aquel que nace es  un  hombre  pobre  entre  los pobres.”   Theodule  Rey Mermet , EL  Santo  del  Siglo  de las  Luces)

 

.  Alfonso, contemplativo  en la  acción   se  deja  transformar por el  Espíritu, presente en los  pobres pastores y campesinos  abandonados por la sociedad y la Iglesia del  sur  de  Italia.

¿Qué  podemos  nosotros  hoy  deducir  de la  experiencia  mística y profética de nuestro fundador?

.

Alfonso  a partir  de dos encuentros marcantes: el encuentro con los pobres y  abandonados  de  Scala y el  encuentro con Maria Celeste Crostarosa, descubre su llamado  a  ser misionero y fundador  de  una comunidad.  Y esto lo hace inmerso en la realidad  social de su tiempo contemplando en   la  intimidad de  su  ser y  de su  quehacer dos características de  Dios …dos  formas del  ser y  del  quehacer  de Dios:

- El Amor Misericordioso  y  Compasivo  del  ABBA  que…, “ tanto amò al  mundo que nos dio  a su Hijo  único para  que todo  el que  en el crea  tenga  vida, y  vida  en abundancia”…

-y el amor  generoso y solidario asumido y compartido en la kenosis del  Redentor…”El cual siendo de  la misma  categoría  de Dios se despojó  a si mismo tomando la  forma  de siervo, hecho en todo semejante  a los  hombres, haciéndose  obediente hasta  la muerte, y muerte  en cruz. “   (Filipenses 2,5)

 

.  Y  así  a  través  del  tiempo y de la historia de nuestros pueblos y de nuestra congregación “ apóstoles de fe  robusta, de esperanza alegre y de ardiente caridad” (const. 20),  han continuando los pasos misioneros de  San Alfonso .Han sabido ser, místicos y Profetas de  La  Abundante  Redención,…Místicos y Profetas en  la  defensa  de  la vida  de  los  pobres  y abandonados:

-Gerardo, místico y profeta entre  los  desposeídos  de Muro, Caposele y Materdomini…

- Sarnelli defendiendo la  dignidad  de  la mujer entre las  prostitutas  de Nápoles

-Clemente, ermitaño, peregrino y panadero  junto  a  los  huérfanos de San  Bennon en Varsovia y entre  los intelectuales  y Universitarios de Austria

- Pedro Donders  entregando la vida  en servicio a los leprosos, esclavos e indígenas de Surinam 

-Mykolay Charnetskyi, en Ucrania, Dominick Trcka, en Chekoslovakia, Vasyl Velychkovsky y Zebib Kovalyk desde  sus  torturas, prisiones  y martirios en Rusia Soviètica  

-   Roberto  Ploussard en el Níger predicando el evangelio desde su inserción entre los nómadas, sirviendo a  los  Tuaregs y gastando su vida en las  arenas  del  desierto  a  los  33 años.

Verdaderamente la  intuición  de  Alfonso  y  la  llamada  de  la  vida  religiosa hoy  nos  piden que  el  seguimiento de Jesucristo  haga  de  nosotros  verdaderamente proclamadores  de la  Abundante  Redención y  defensores  de la  vida. Y logramos esto siendo en el hoy de la historia en medio  de  la  conflictividad que  nos  rodea   místicos y  profetas. De la Abundante Redención.

 

Hombres de  oración, de una  estrecha  familiaridad  e intimidad con Dios.

 

- de una  mirada  que  transparente el amor misericordioso del Redentor.

 

-apóstoles capaces de vivir  en medio de la realidad  del mundo y la historia esperanzados.

 

-hermanos  solidarios que animan y  sirven  sin  esperar otra  recompensa  que  saberse constructores  del  Reino y servidores  de  los  abandonados y excluidos.

 

-misioneros  con el aliento, la fuerza y la alegría  de la  Redención  Abundante.

 

-religiosos solidarios  que  desde  la mística  y la  profecía  de  la  vida  religiosa “saben interpretar  con  fraterna  solidaridad los  angustiosos  interrogantes  de  los hombres y mujeres y  procuran  discernir  entre  ellos los  signos  de la  presencia  y  de   los  designios  de  Dios (Const. 19).

 

 

2 .Situándonos en los   caminos  de  la mística y  de la profecía

 

A  menudo  ha  sido una tentación y un error  asociar  lo místico  con   una separación y  conflicto  entre  lo  sagrado y lo profano, con un  temor  a  la  cotidianidad.  Santa  Teresa, la  santa  preferida   de  Alfonso   advertía  a  algunas  de sus  hermanas, quienes  calificaba de “beatas melancólicas”  Decía  Teresa la  mística  “En  lo que más  dan  es  en  salir  con lo que quieren y  decir  todo lo que se les  viene  a la boca y mirar  faltas en los  otros con que  encubrir las suyas y  holgarse en  lo que les  da gusto”

 

Otro  gran amigo  de  Alfonso,  Ignacio  de  Loyola  nos  dice que “ Propio es del  ángel malo, que  se  forma  sub angelo  lucis, entrar  con  la ánima  devota y  salir consigo,  es  a saber,  traer  pensamientos buenos y santos conforme  a tal ánima  justa y  después  poca a poco  procura  de  salirse, trayendo  a  la  ánima  sus  engaños  cubiertos y  perversas  intenciones:”  (Loyola, 1990: 332).

Pero nuestro mejor  guía en  esta  materia  es  el mismo  San   Alfonso ante el momento  de  la fundación donde se le acusa entre  los  círculos  eclesiásticos y entre  sus  amigos de ser fanático, visionario que ha perdido  la cabeza.   Sabemos como  se le oponen su maestro Torni y su tío Gizzio; el uno superior  de  las Misiones y  el otro del seminario.

Escuchemos  a  Tannoia  en cuanto  a este  difícil  momento de  Alfonso:

“Si bien Alfonso era  atento con su tío y respetuosos con el maestro, seguía firme en su propósito y de ningún modo se  apartaba del consejo de su director  espiritual.  Esa  era su  firmeza.  Luego vienen  los   ataques:  -No es  de Dios  quien lo  guía-le  dice  el  canónigo Gizzio muy airado- sino la fantasía  de una monja a la que no se puede creer y  hay  que  tener  por ilusa….Pero  yo  no me  guío  por visiones-responde Alfonso…sino  por  el  evangelio.”  (Tannoia I p 66).

 

Así  es  cómo  la  experiencia mística discernida  desde  el carisma tiene la  posibilidad  de abrir nuestros horizontes a la  misión de otra manera puede convertirnos en seres miopes y alienados de  la misión..

 

La comunicanda  número 2  de junio 2006 nos ilumina y nos  muestra  la  sana y  atinada vivencia de  la  mística  y  la  profecía  de  nuestro  fundador:

 

“Alfonso percibió como suya  la vocación de  proseguir la   obra  de Jesús Redentor predicando la Buena  Nueva  a  los pobres  más  abandonados.

Su misión fue  vivir  en permanente solidaridad con ellos.  Su  propia  experiencia personal de  Dios estuvo  íntimamente  ligada a dicha  idea.  Escribió a las  comunidades  de  Scifelli  y fronsinone en 1774:

Atiendan a las  almas, de modo más especial  a los  pobres, a los campesinos y  a  los más  abandonados.  Recuerden que  Dios  evangelizare pauperibus misit nos (que Dios nos envió a  evangelizar a los  pobres) en nuestros días.  Graben  esto firmemente en sus  corazones y busquen solamente a Dios  entre  los pobres  abandonados, si  es que quieren  agradar  a Jesucristo… Tannoia IV,44 y   Comunicanda 2 ,17.

Pienso  que  somos  afortunados  de  poder  vivir ubicados en  el hoy de  la   iglesia y  del mundo siendo  místicos  y profetas  al servicio  de la  vida.  Siempre  y cuando con pasión y realismo  lo  vivamos como Alfonso: a  partir  de  nuestro  carisma.  en  el corazón herido de los pobres en nuestra  realidad 

 

En  los  escritos  de  Pablo encontramos  referencias  a  su  concepción  de  la mìstica.

Para  bien  comprender  la  visión de Pablo, místico  y profeta y no  hacer falso  dualismos que nos  desubican examinemos  lo  que él  comunica  con  eso  de que  hay que fijar  la mente” en las cosas  de  arriba” (Col. 3,2). El  dice  esto desde  dos  contextos:

1. Pablo  habla  desde   su contexto  cultural: donde  las  “cosas  de  arriba” son  “ el secreto escondido desde  el  origen  de las  edades…” (Col. 1, 25-27).

2. Y   desde su  propia  experiencia  personal…Pablo  el perseguidor que ha  sido iluminado  por   el  Señor que  reclama:  “ Por  qué me persigues?”

 

 

Pablo  fiado  de   su  conocimiento de Dios y confiado en el poder de su categoría, recibe  una  inesperada presencia, es  arrebatado  por  el  grito  ético  de  aquel  a  quién él  persigue. “ Por  que  me  persigues?”

  Su  conocimiento  se  derrumba, pierde la  soberbia  del poder y  queda  ciego. La experiencia mística  le capacita para reconocer  y conocer la realidad  en una  nueva  dimensión y plenitud.  Ya  solo querrá vivir  para  Cristo, pues  en  él se ha revelado  lo oculto …”los  secretos escondidos  desde  el  origen  de   las  edades.”.

El  nuevo Diccionario  de  Espiritualidad  habla  sobre la  mística  cristiana y  nos  puede  iluminar  en este  punto:” Se  podría también y quizás mejor todavía, hablar  de una experiencia religiosa particular  de unidad-comunión-presencia en donde lo que se  “sabe” es precisamente la realidad, el dato  de esa  unidad-comunión-presencia, y  no   una conceptualizaciòn del  dato religioso.” (Nuevo Diccionario de  Espiritualidad, Ediciones  Paulinas página 931).

 

El mirar  las  cosas  de  arriba le  da  a Pablo  esa  perspectiva para  darse  cuenta  de  lo que subyace  a  las cosas  de  la tierra…A  Pablo  el perseguidor  el mirar  las  cosas  de  arriba  le   ilumina para ver  todo  lo ahistòrico,  todo  lo  egoísta y  violento,  todo  lo  depresor  o  neurótico lo que no se conmueve  ante  la dolorosa  y concreta  realidad  de  nuestra  aniquilación  del  hermano (a),  de  ese  rostro que grita y que es  también el  rostro  de Dios…ya   no misterio  misterioso  sino  misterio  cercano de  Abundante  Redención

 

Para  Alfonso al igual  que  para  María  Celeste, Vicente  de Paúl, Francisco, Teresita del Niño Jesús, Teresa  de Calcuta  el  saber mirar  “desde  arriba “  a  la manera  de  San Pablo les  hacen capaces de una  experiencia mística  cuando al tener  una  experiencia del  amor  de  Dios se  sorprenden  de  tal  manera  con  su gratuidad que  les  provoca el deseo y  la  pasión de  ser  como  un  signo,  un  sacramento  una  viva  memoria  de  ese  amor  de  Dios  para  los  demás, sobre  todo para  aquellos  a  quienes   los  poderes  de  este  mundo  menos  conceden  la  libertad  y  la dignidad.. (Const. 4 y 5).

 

 

3. Recuperando la  vista  para ver  con nuevos ojos un concepto  malentendido

 

La  palabra  mística ha sido objeto  de muchos  malentendidos en la historia  de la  espiritualidad y  de la vida  religiosa.   Tenemos  demasiados  pseudo místicos  que nos  han  impedido  ver  la  realidad  de  lo  que es una mística  cuando decimos que  los  religiosos  somos  místicos y profetas en  defensa  de la vida.

 

-La mística no es fuga  de  la realidad, sino  inmersión en la realidad  más  profunda.

-No es cultivo  del espíritu con  separación y  exclusión  de la materia  sino animación de  la  materia  poniendo espíritu en ella.

-No  es  evasión de   las  responsabilidades  históricas, sino  recuperación de  las  motivaciones más  profundas.

 

 

-No busca el  abandono  de  la gente para  refugiarse  en el mundo  de  los  selectos  y los  perfectos,  sino  que   mira  con  ojos  pascuales  el rostros  de cada  ser  humano.

-Y  a  la  vez  la  verdadera mística es  aquella  que lleva  en su  seno una  fecundidad capaz  de  transformar la  historia  humana.

 

-La mística  conlleva  un  dialogo con la  historia.  Dios  se  va  revelando en un diálogo con  la  humanidad.  Con hombres y mujeres   concretos y  va tejiendo  la historia con acontecimientos en  que lo divino y  lo  humano   intercambian deseos  y  promesas.

 

-Una mística y una vivencia  profética  bien orientadas provienen   de una  experiencia de Dios. Experimentar este  encuentro en medio  de la realidad. Es saberse llamado a vivir bajo el impulso de un amor que nos lleva  a ser discípulos y por ende profetas  tiempo.

 

-Una mística que  nos  hace solidarios. “Creo que hoy la Congregación está llamada a expresar la inspiración carismática  de Alfonso en un  proceso dinámico de solidaridad.  Solidaridad es compasión, pues  ella nos compromete  con  la lucha  histórica de  los pobres  y   los débiles de  este mundo y nos  asocia  a  los que  están abandonados y  sin  esperanza.  La  solidaridad nos llama  a “prestar atención especial  a  los pobres,  a los de condición más humilde, puesto que su “evangelización es digno de la llegada  del Reino  de Dios”(Const. 4). Jesús, no  solamente decide identificarse  de una manera  especial con los marginados sino que también en su Encarnación y en su misterio pascual, Dios  expresa una  solidaridad radical  e irrevocable con  los seres  humanos.”  (Comunicanda 2  junio 06 número 42.).

 

-Una mística que  transforma nuestras  comunidades en una  proclamación explícita y profética de la Buena  Nueva. “Ella  es la tienda que Dios  establece para  acampar entre  los pobres abandonados  a fin de comunicar su compasión.  Pero nuestra  vida  exige también la kenosis  “Pues la  comunidad  no consiste  tan sólo en la cohabitación material  de los cohermanos, sino  a la vez en la comunión de espíritu y de hermandad” (Const. 21. Y Comunicanda 2 número  42)

 

-una mística que nos  haga reflexionar sobre la  reestructuración de la Congregación como una  llamada  a la conversión  a la  abundante  redención.  Ver  la  llamada  a  la  re  reestructuración como un auto despojarse…rechazar el apego obstinado a las  glorias  del pasado…buscar  nuevas formas  de solidaridad  a fin  de  expresar la compasión   de Dios hacia  los pobres y   abandonados….(Comunicanda  2 número 43)

 

-Una mística que  haga  de  nosotros  profetas asumiendo la  fragilidad con  el tipo de fe y de valor que movieron a  Alfonso  a dejar  atrás  a Nápoles y  partir  rumbo a un porvenir desconocido, armado tan solo de la confianza de  que  era  Dios  quien  lo guiaba.  (Com. 2 número 43).

 

-Ser místicos y profetas hoy es vivir el  impulso del amor  que nos lleva  a  ser  discípulos y entregar  la vida en servicio. desde  nuestra consagración.  Discípulos comprometidos públicamente desde  nuestra pobreza, castidad  y obediencia consagrada con  el dolor  del  hermano y de  la hermana, a manera  de  profecía, en  la realidad  en que  vivimos y en defensa  de la vida  a  ejemplo  de Jesús.

 

“Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos  de  beber?

¿Y cuando  te  vimos emigrante y te  acogimos, o desnudo y te vestimos?  ¿Cuándo te vimos enfermo o en la  cárcel y fuimos  a verte? “   Mt. 25,37-39. 

 

Rafael Torres C.Ss.R 

República Dominicana


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