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MISIONEROS REDENTORISTAS
Provincia de San Juan

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Entrevista a Jesucristo

Autor: Máximo Álvarez Rodríguez

Sagrado Corazón de Jesús en ti confío

Yo sigo amando a todos y nunca pierdo la esperanza. Diles lo mucho que os quiero a todos.

Con motivo del año de la Eucaristía

En la fría y nebulosa tarde del 9 de enero, Obispo, sacerdotes y fieles salimos procesionalmente desde el Seminario de Astorga hasta la Catedral, acogedora y con agradable temperatura física y espiritual, para inaugurar, a nivel diocesano, el Año de la Eucaristía. La homilía de Don Camilo ha sido toda una catequesis programática. Después de recorrer los fundamentos bíblicos de la Eucaristía nos invitó a pasar de una fe teórica a una fe auténtica, sentida y vivida, de manera que la presencia de Jesucristo sea fuente y cumbre de nuestra vida cristiana. En consecuencia hemos de vivir el domingo, participando en la misa, viviendo la unidad, la comunión y la caridad cristiana; pero sin olvidar el culto y adoración fuera de la misa. Ciertamente Cristo permanece con nosotros, en el sagrario de nuestros templos. Cuando entramos en el templo hemos de tener en cuenta esta presencia. Podemos hablar, dialogar con él, con la seguridad de que nos escucha. ¿Será entonces posible escuchar sus respuestas? Pienso que sí, y por eso me he atrevido a hacer esta entrevista.


- Señor, ¿qué te parece este año dedicado a la Eucaristía?

Imagínate, si yo he decidido quedarme con ustedes para que me puedan tener tan cerca, todo lo que hagn para que la gente tome conciencia de ello y descubra mi presencia, es muy de agradecer. Ya me gustaría que a lo largo de este año, muchas personas se enteraran de lo mucho que les quiero y descubrieran mi cercanía.


- ¿Cómo se te ocurrió, Señor, la idea de quedarte con nosotros en el pan y en el vino?

En la Última Cena ya sabía que me quedaba poco tiempo de estar en este mundo. Yo era consciente de la importancia que tiene un banquete cuando alguien está reunido con sus amigos. Es una manera de celebrar la amistad. Y por eso me pareció que esa cena podría repetirse muchas veces, haciéndome presente en ella. Puesto que horas más tarde iba a entregar mi vida al Padre, derramando mi sangre, de alguna manera quise anticiparme, entregando mi cuerpo y sangre y haciendo posible que esto se repitiera a lo largo de los siglos.


- Pero, ¿por qué en el pan y en el vino?

Verás. Hubo en tiempos de mi antepasado Abraham un rey y sacerdote que ofreció a Dios pan y vino como señal de acción de gracias... Son dos elementos muy nobles. El pan es el símbolo por excelencia del alimento, también del trabajo y del esfuerzo humano. Recuerda aquello de ganarse el pan. El vino, bebido con moderación, alegra el corazón del hombre. Recuerda que mi primer milagro fue convertir el agua en vino en una boda. Son elementos muy significativos que están al alcance de todo el mundo, que no pueden faltar en ningún banquete. Antes de anunciar que mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadero bebida, sabiendo que algunos se escandalizarían, quise demostrar que no era algo imposible, dando de comer a una multitud con unos pocos panes y peces. Mi deseo es ser para ustedes alimento y motivo de gozo, unirme a ustedes, haciéndome carne de su carne, estando tan al alcance como lo puede estar para todo el mundo el pan y el vino.


- ¿Qué opinas de los que no van a Misa?

Yo no puedo obligar a nadie a asistir, pero siento que muchos no comprendan mi invitación. Si tu invitas a alguien de corazón a un banquete, por ejemplo a una boda, te duele que desprecien la invitación. Yo los sigo queriendo igual, pero precisamente por eso me duele más que no se acerquen a mi. Es normal que me alegre cuando veo que la gente asiste a la Eucaristía. Pero aprovecho para decirte que también me entristece que muchos de los que asisten no se acerquen a recibirme, o que otros lo hagan sin dirigirme una sola palabra, sin caer en la cuenta de que yo estoy dentro de ellos. Me consuela saber que están físicamente muy cerca, pero noto que a veces su corazón está muy lejos. También observo que miran mucho para el reloj, con ganas de que todo acabe pronto.


- En las Iglesias hay cada día menos jóvenes, ¿Qué piensas de esta ausencia?

Vamos a ver, el mundo es muy grande y aunque en muchas de sus parroquias es cierto que son pocos los jóvenes y niños que participan en la Eucaristía, también hay lugares en que niños y jóvenes participan con entusiasmo. Yo llevo a todos en mi corazón. Entiendo que con frecuencia su obsesión por divertirse les hace no tener tiempo para otras cosas. También sus padres sufren cuando sus hijos tardan en llegar a casa. Yo no pueblo obligar a nadie a que me visite, pero sí puedo decir que no me canso de esperarlos.


- ¿Cómo te sientes en cada pueblo donde habitas?

Me siento como un vecino más. Antes los templos solían estar abiertos y siempre venía gente a visitarme. Ahora muchos están cerrados para evitar robos. Cuando pasa la gente por la calle los muros no son obstáculo para que yo los pueda contemplar. Hay quien no pasa de largo y se da cuenta que yo estoy dentro, haciendo un acto de fe y amor. Siempre hay gente sentada o de rodillas frente a mi, en muchos sagrarios del mundo. Otros ignoran que estoy siempre dispuesto a recibirlos y escucharlos. Seguro que tendrían muchas cosas que contarme o pedirme. Cuántos darían lo que fuera por tener una entrevista con mi vicario, el Papa, pues a mi me tienen siempre a mano, sin necesidad de pedir audiencia...


- ¿Qué opina de las primeras comuniones?

Se ha hecho famosa mi frase “dejen que los niños se acerquen a mi”, y eso es lo que ocurre cuando un niño hace la primera comunión. Soy consciente de la ilusión con que muchos me reciben, aunque algunos me olvidan al día siguiente. También se que los niños no tienen la culpa de que sus padres no les animen con la palabra y el ejemplo. Se muy bien lo que sufren los sacerdotes por todo esto. Algún día, cuando me vean cara a cara se darán cuenta como Pablo o como Agustín de lo ciegos que estaban y de cómo no se habrían dado cuenta de mi amor... Yo sigo amando a todos y nunca pierdo la esperanza. Diles lo mucho que os quiero a todos.

Gracias, Señor. Procuraré que lean la entrevista, pero no te canses de enviarnos tu Espíritu para que nos ayude a descubrirte mejor.


 

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Fecha de la última actualización: 21/06/2005 04:48:50 p.m.

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