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Testimonio de regalo de Jesús a los Misioneros de la Palabra de
Dios en nuestra primera misión para Estados Unidos. Unos pastores
que pertenecen a Iqlesias de Cristo nos invitaron a participar en
un debate de defensa de Fe en Kansas City y nos pagarían los
pasajes y estadía por (3) días. Aceptamos rápidamente y para
aprovechar el viaje, el hermano y fundador Martín Zabala llamó a
siete (7) Parroquias e hizo arreglos para que pudiéramos ir a
predicar. Los pastores de Iglesias de Cristo terminaron retirando
su invitación, pero nosotros proseguimos con nuestros planes del
viaje y nos pagamos nuestros propios pasajes a USA. Las
parroquias que visitamos fueron: en Ulysses, Santa María, en Dodge
City, Nuestra Sra. De Guadalupe; en Lubbock,Texas, Our Lady Of
Guadalupe; en Odessa,Texas, St. Joseph; en El Paso, Texas, Nuestra
Señora de Guadalupe, en el pueblo de Juares, México, La Catedral y
por último (que fue donde sucedió todo) en Phoenix, Arizona, St.
John María Vianey. La diferencia entre esta Parroquia y las demás
es que fue la única parroquia que tuvo el Santisímo expuesto.
Cuando llegamos, yo veo en la capilla a la entrada de la Iglesia
estaba Jesús y procedí a entrar. Tenían a Jesús en una custodia
hermosa y muy grande. Estuve 30 minutos en adoración y orando
ante Él y antes de salir le tomé unas fotos; una de frente, otra
de cerca, otra de lado y luego me senté para verificarlas en la
pantalla de mi cámara. Se sentía en aquel lugar la presencia muy
fuerte de Jesús. Apenado vi que ninguna de las fotos que tomé
salieron; todas se veían borrosas y distorcionadas. Me
cuestionaba porqué, si durante el viaje había tomado 200 fotos sin
problema alguno y en ese momento sentí que Jesús me dice que no
era el momento de tomar fotos. Inmediatamente procedí a borrarlas
y salí de la capilla. Fernando Casanova, Ex-pastor pentecostal,
estaba predicando sobre la presencia real de Jesús en la
Eucaristía y al terminar su predicación, comenzó a ofrecer su
testimonio de porqué se hiso Católico en contra de su voluntad.
Al poco rato el Diácono dio aviso de que iba a guardar el
Santísimo y Fernando detuvo su testimonio para unirse a la
adoración junto al pueblo de Dios. Yo estaba a la salida de la
capilla cuando el diácono pasó con Jesús en sus manos y en ese
momento sentí que Jesús me decía, Roberto, ahora me puedes tomar
una foto. Miré mi cámara y vi que quedaban 60 fotos disponibles.
Comencé a disparar foto tras foto al Santísimo hasta que el
Diácono lo guardó. Tiré un total de trece (13) fotos. Fernando
entonces comenzó con su testimonio y yo me retiré a un lado del
templo para verificar las fotos tomadas. Para mi sorpresa, todas
las fotos que verifiqué desde la primera hasta la séptima habían
salido distorcionadas y fuera de foco. Comencé a borrarlas
desilusionado y completamente frustrado, pues temía que la cámara
se hubiera dañado. Cuando me doy cuenta que sólo me quedaban tres
(3) fotos por verificar, fui con mucho cuidado a las próximas dos
y también estaban dañadas, pero qué sorpresa cuando llego a la
última y veo que la foto estaba perfectamente bien. Mis ojos se
desorbitaron cuando veo que Jesús había cambiado su color y forma
y nos estaba regalando su Sagrado Corazón. Al ver esto se
estremeció todo mi ser, pues no podía creer lo que estaba viendo
en mi cámara. Había tomado 13 fotos y sólo una había salido
bien. No pude contenerme y me eché a llorar, pues no me sentía
digno de tan maravilloso regalo. Yo que soy un laico pecador,
pero Jesús quiso mostrarme su corazón de amor y misericordia, para
que lleve este mensaje a todo el que pueda y por eso aquí te lo
entrego, para que tú también creas y para que aumente tu fe y
comiences a entender, no con la mente, si no con el corazón, que
Él está realmente presente en la Hostia consagrada y comiences a
adorarlo en espíritu y verdad. Este testimonio se dio en el 5 de
Agosto 2004. |