|
 |
|
 |
|
"¿Me
amas?"
Yo contesté, "¡Por supuesto,
Dios! ¡Tú eres mi Señor y Salvador!" |
Misioneros Redentoristas
Provincia de San Juan |
|
 |
Un día,temprano por la
mañana, me levanté para observar la salida del Sol.
¡Oh, la belleza de la
Creación de Dios queda más allá de la descripción! Mientras
observaba, alababa a Dios por su bella obra. Mientras estaba
sentado ahí, sentí la presencia del Señor conmigo. Entonces, Él me
preguntó,
"¿Me amas?"
Yo contesté, "¡Por
supuesto, Dios! ¡Tú eres mi Señor y Salvador!"
Entonces me preguntó
"Si estuvieras físicamente incapacitado, ¿aún me amarías?"
Me quedé perplejo. Miré
abajo. Mis brazos, piernas y el resto de mi cuerpo y me pregunté
cuántas cosas sería incapaz de hacer. Las cosas que hoy me parecen
tan sencillas. Y contesté, "Seria difícil, Señor, pero aún así
te amaría"
Entonces el Señor dijo,
"Si estuvieras ciego, ¿amarías aún mi creación?".
¡Cómo podría amar algo,
siendo incapaz de verlo! Entonces pensé en toda esa gente ciega en
el mundo entero y cuántos de ellos aún aman a Dios y a su
Creación. Así que contesté, "Es difícil pensarlo, pero aún te
amaría."
El Señor entonces me
preguntó, "Si fueses sordo, ¿oirías aún mi Palabra?".
¿Cómo podría oír algo
siendo sordo? Entonces comprendí. Escuchar la Palabra de Dios no
es meramente usar nuestros oídos, sino nuestros corazones.
Contesté, "Sería difícil, pero aún oiría tu Palabra".
El Señor entonces
preguntó, "Si estuvieses mudo, ¿alabarías aún mi Nombre?".
¡Pero cómo puedo alabar
sin voz! Entonces se me ocurrió que Dios desea que le cantemos
desde nuestra alma y corazón. No importa cómo sonamos. Y cuando
alabamos a Dios no lo hacemos siempre con un cántico,
pero cuando somos perseguidos, le damos alabanza a Dios con
nuestras palabras de gratitud. Entonces contesté, "Aunque no
pudiera cantarte físicamente, alabaría aún tu Nombre" .
Y el Señor preguntó,
"¿En realidad me amas?"
Con valor y profunda
convicción, le contesté resueltamente, "¡Sí Señor! ¡Te amo por
que Tú eres el Dios único y verdadero!"
Pensé que había contestado
correctamente, pero Dios preguntó, "¿ENTONCES POR QUÉ PECAS?"
Contesté, "¡Porque soy
sólo un humano, y no soy perfecto!"
"ENTONCES ¿POR QUÉ EN
TIEMPOS DE PAZ TE DESCARRÍAS TAN LEJOS DE MÍ? ¿POR QUÉ SÓLO EN
TIEMPOS DE ANGUSTIA ORAS SINCERAMENTE?"
No hubo respuestas. Sólo
lágrimas.
El Señor continuó,
"¿Por qué solamente cantas en la congregación y en los retiros
espirituales? ¿Por qué me buscas sólo en tiempos de adoración?
¿Por qué pides cosas tan egoístas? ¿Por qué pides sin tener fe?"
Las lágrimas continuaron
rodando sobre mis mejillas.
"¿Por qué te avergüenzas
de mí? ¿Por qué no estas esparciendo las buenas nuevas? ¿Por qué
en tiempos de persecución, lloras con otros cuando te ofrezco mi
hombro para que llores? ¿Por qué pones pretextos
cuando te doy la oportunidad de servir en Mi Nombre?"
Intenté contestar, pero no
hubo respuesta que dar.
"Eres bendecido con la
vida. No te hice para que desperdiciaras este regalo.
Te he bendecido con talentos para servirme, pero continúas dándome
la espalda.
Te he revelado mi Palabra, pero no obtienes el conocimiento de
ella.
Te he hablado pero tus oídos estaban cerrados.
Te he mostrado mis bendiciones, pero tus ojos nunca las vieron.
Te he mandado mis siervos, pero permaneciste sentado inmóvil
mientras ellos eran rechazados. He oído tus oraciones y las he
contestado todas."
"¿En verdad me amas?"
No podía contestar.
¿Cómo podría hacerlo?
Estaba increíblemente apenado. No tuve excusa. ¿Qué podía decir a
esto?
Cuando mi corazón hubo llorado y las lágrimas habían fluido, dije
"¡Por favor perdóname Señor! ¡Soy indigno de ser tu hijo!"
El Señor contestó, "Esa
es mi Gracia, mi Hijo"
Entonces le pregunté,
"¿Entonces por qué continúas perdonándome? ¿Por qué me amas
tanto?"
El Señor contestó, "Por
que tú eres mi creación. Tú eres mi hijo. Nunca te abandonaré.
Cuando llores, tendré compasión y lloraré contigo. Cuando estés
gozoso, me alegraré contigo. Cuando estés deprimido, te animaré.
Cuando caigas, te levantaré. Cuando te sientas cansado, te llevaré
sobre mis hombros. Estaré contigo hasta el fin de los días, y te
amaré por siempre."
Nunca antes había llorado
como en ese momento. ¡Cómo pude haber sido tan frío! ¡Cómo pude
lastimar a Dios con todo lo que hice! Le pregunté a Dios,
"¿Cuánto me amas?"
El Señor me estrechó en
sus brazos, y contemplé sus manos cicatrizadas por los clavos. Me
incliné a los pies de Cristo, mi Salvador. Y por primera vez, en
verdad oré.
Envíanos
un comentario:
scalando@scalando.com

Otros temas relacinados
|
Lo que nos enseñan la Rosa |
|
Maestro
¿Dónde vives? |
|
Le pedí a Dios... |
|
Hablando con Jesús |
|
El Río Congelado |
|
La semana pasada les decía, en un comentario sobre el
Evangelio acerca del PERDÓN, que YO no lo había dicho. HOY, se
nos habla del AMOR (relacionado íntimamente con el PERDÓN), del
Amor a Dios y a los hermanos. |
|
El amor es el secreto de la vocación y de la misión. Encuentro
con los seminaristas |
|
El Sabio. Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano
fue a la ciudad de El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a
un famoso sabio |
|
ENCARNACIÓN: Obra de amor.
Por Alfonso María de Ligorio |
ORACIÓN : "Padre, te pido que bendigas a mis amigos y mi
familia que leen
esto ahora mismo, y les reveles nuevamente Tu Amor y
Tu Poder! |
|
El Barbero, el Cliente y Dios. Un hombre fue a una barbería a
cortarse el cabello y recortarse la barba. Como es costumbre en
estos casos entabló una amena conversación... |
|
El Cristianismo Tiene futuro |
| |
| |
|