|
Hoy cuando salí del trabajo me sentía un poco
apesadumbrado. Vivimos en un mundo tan violento
que es difícil encontrar la santidad. Las
tentaciones abundan, los malos ejemplos
sobreabundan. Pareciera que hemos perdido la fe.
Generalmente, cuando me siento así, busco un
sacerdote para confesarme y pedir su consejo.
Iba pensando en esto, camino a la Iglesia. ¿Cómo
entrar al Paraíso? ¿Cómo lograr la santidad?
¿Cómo agradar a Dios? Encendí la radio y
sintonicé una emisora católica en la que oraban
con este salmo:
“Señor, ¿quién entrará bajo tu tienda
y habitará en tu montaña santa?
El que es irreprochable y actúa con justicia,
el que dice la verdad de corazón
y no forja calumnias;
el que no daña a su hermano
ni al prójimo molesta con agravios...”
Dios me estaba hablando, como nos habla a todos
en la Biblia. Pero yo sentía que esta vez me
hablaba a mí. Me mostraba el camino. Respondía
mis inquietudes. ¿Qué nos decía Dios? Que
debemos actuar con justicia, que hay que decir
la verdad de corazón y no dañar ni desear mal a
los demás. Los santos lo descubrieron hace
muchos siglos. Por eso San Agustín repetía:
“Ama, ama bien, y luego haz lo que quieras,
porque quien ama verdaderamente a Dios, no será
capaz de hacer lo que a Él le desagrade y en
cambio se dedicará a hacer todo lo que a Él le
agrada”.
Vivir en la presencia de Dios y amarlo con todo
el corazón, es lo que te conducirá a la
perfección y la santidad. Tener presencia de
Dios en tu vida. Pero somos tan débiles...
¿Quién podrá lograrlo? ¿Cómo perdonar tantas
ofensas con que nos lastiman a diario? ¿Cómo voy
a reconciliarme con mi hermano? No te desanimes.
Dios te ama, te conoce, y no te abandonará a
mitad del camino. La verdad es que ha
enloquecido de Amor por nosotros.
La vida de pecados, te aleja de Dios. Debes
entonces enmendarte e iniciar un nuevo camino.
¿Cómo? Reconciliándote con el Padre, haciendo
una buena confesión sacramental.
¿Y para fortalecerme? ¿Cómo voy a superar mis
debilidades? La Eucaristía es la fuente de la
que recibirás los dones del cielo necesarios
para fortalecerte y ser irreprochable y actuar
con justicia. Por eso la comunión diaria es tan
importante en nuestros tiempos. ¿Y luego? Luego
camina por el sendero del bien. Aprende a
confiar. Participa en tu parroquia. Anima a tus
sacerdotes. Lleva la buena Nueva a un mundo
cansado y triste. Eres hijo de un Rey. Su
Misericordia y su gracia nunca te faltarán.
|