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Haití / USA
Un novicio a la espera de noticias sobre su familia
Gary Ziuraitis, C.Ss.R.
El terremoto de Haití se ha convertido en una cuestión
muy personal para el novicio redentorista Jacky Merilan,
nacido cerca de Puerto Príncipe, Haití.
Actualmente, Jacky está en el noviciado internacional de
Glenview, Illinois, USA. Tomó el hábito de la
Congregación juntamente con otros tres novicios el 8 de
diciembre, al cumplirse la mitad del noviciado, y va
camino de la profesión religiosa que tendrá lugar el
próximo verano (# 53 de Scala). Aunque es haitiano, el
novicio pertenece a la Región del Caribe de habla
inglesa por haber entrado en contacto con los
Redentoristas y haber iniciado su formación redentorista
fuera de Haití.
Pero la familia de Jacky, compuesta por su madre, tres
hermanas, dos hermanos y numerosas tías y tíos
juntamente con sus respectivas familias, viven todavía
en Puerto Príncipe. Una de sus tías está embarazada de
nueve mes y espera dar a luz en cualquier momento. |
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El
12 de enero, aproximadamente a las 4 de la tarde, hora de
Chicago, Jacky estaba comunicándose por Internet con el P. Vanty
Auguiste, C.Ss.R., miembro del Consejos ordinario regional, que
estaba haciendo la visita a Trinidad-Tobaggo. El P. Vanty dijo
que acababa de recibir un boletín en el que le informaban de que
acababa de haber un terremoto en Haití, algo muy anormal en ese
país a pesar de estar situado junto a una falla geológica; hacía
200 años que no había habido ningún terremoto.
Jacky conectó inmediatamente la TV y la radio para tener
noticias. Al principio no encontró ningún noticiario por lo que
el hecho no parecía ser serio; pero tras quince minutos,
aparecieron numerosos boletines informativos narrando una
historia muy diferente. Un trágico terremoto había asolado a
Puerto Príncipe causando enormes daños y un gran número de
víctimas.
Preocupado por su familia, Jackie trató de contactar con los
suyos. Llamó primero al número de su madre; el teléfono sonó y
sonó pero no hubo respuesta. Lo intentó después con el celular
de su hermano que ni siquiera daba señal. Después de cierto
tiempo, las comunicaciones telefónicas con Haití cesaron por
completo.
Comenzaron entonces para Jackie dos días de agonía y de espera
sin poder saber qué le había ocurrido a su familia. Sin
comunicación alguna interna o externa con Haití perdió la
esperanza de saber sobre los suyos. Muy preocupado y angustiado,
se le hacía difícil dormir con las impactantes imágenes de
devastación que mostraban las TV durante las 24 horas del día.
Finalmente, aproximadamente el 14, alrededor de las 5 de la
tarde, el celular de Jacky sonó. Vio enseguida que el número era
de Haití, pero no sabía de quién. Cuando respondió, se trataba
de su hermano. La conexión era tan mala que no llegó a entender
lo que le decía y la conexión se cortó enseguida.
Jacky trató más tarde de llamar a ese mismo número de su hermano
¡y éste respondió; ahora la voz era nítida! Temiendo que la
conexión se cortara de nuevo, Jacky pidió a su hermano que
respondiera rápidamente "sí o no" mientras mencionaba los
nombres de cada uno de sus familiares para saber si estaban
vivos. A toda la lista respondió el hermano que "sí".
Inmensamente aliviado, sabiendo que todos estaban vivos, Jacky
pidió hablar algo con cada uno de los que entonces estaban junto
a su hermano. Le dijeron que, como ocurrió con la mayoría de las
personas, su casa había sido destruida. La violencia del
terremoto redujo sus casas a un montón de escombros. Estaban
viviendo en la calle, pero habían sobrevivido. La preocupación
se centraba en la tía embarazada y en vísperas del parto. No
sabían, además, dónde encontrar comida ni agua potable.
Entonces Jacky pasó por otro período de preocupación y ansiedad
al quedar sin noticias sobre la familia durante 12 días; es
decir, hasta el 26 de enero. De nuevo sintió un gran alivio y
felicidad cuando recibió otra llamada. La situación de su
familia, sin embargo, es todavía penosa porque viven en la
calle, sin comida, sin agua y sin techo. Jacky dice, sin
embargo, que es muy feliz porque los suyos sobrevivieron y lo
están pasando tan bien como les permiten las circunstancias.
El 5 de febrero, Jacky nos comunicó que su tía Gertha dio a luz
un niño el 4 de febrero, y que el bebé y la madre están bien
pero viviendo bajo unas condiciones muy duras. Ha recibido el
permiso de sus superiores para visitar Haití. Irá a su país del
19 al 24 de febrero y ha prometido compartir con nosotros lo que
vea allí.
Si alguna de nuestras Unidades redentoristas, comunidades o
cohermanos quieren ayudar en esta particular necesidad,
contacte, por favor, con el Maestro de Novicios, Padre Gary
Lauenstein, a la dirección
FrGaryCSSR@aol.com.
Jacky se siente muy agradecido por el interés, por las palabras
de consuelo y por las oraciones de todas las personas de su
alrededor, sobre todo por el apoyo del Maestro de novicios y de
su socio (los Padres Gary Lauenstein y Ray Corriveau), de la
comunidad del noviciado, y del Padre General Brehl que tuvo la
atención de enviarle un mensaje comunicándole su apoyo personal
y la seguridad de sus oraciones. Se siente contento de ser
aspirante a formar parte de una familia religiosa que se ha
interesado por él y por los suyos.
A
pesar de los edificios destruidos, las parroquias haitianas
socorren a las víctimas del terremoto
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Gerardo destruida por el terremoto de Haití
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