Recientemente (25 septiembre al 6 de
octubre) visité la Provincia de Bogotá. Hacía años que no
visitaba Colombia. Fue una experiencia muy positiva.
Ciertamente que la Provincia de Bogotá es una Provincia
misionera. Tiene 4 equipos itinerantes de misiones (con
3 ó 4 sacerdotes cada uno), ubicados en regiones muy
estratégicas. También tiene 4 estaciones misioneras,
asumidas por 3 años, donde trabajan 3 ó 4 misioneros
redentoristas.
La acogida en sus comunidades es
excepcional. Uno se siente verdaderamente parte de la familia
al llegar a sus casas. Visité las comunidades de San Alfonso
(Soledad), Piedecuesta, Bucaramanga y Marianela. En todas
ellas la acogida fue extraordinaria, y las comidas ni que se
diga.
Nuestros dos novicios (Elizardo y
Wellington) están muy bien. Estuve con ellos en el noviciado
por 3 días. Me dio tiempo para compartir con ellos y con los
otros novicios, al igual que con el P. Jorge Gómez (maestro de
novicios). Todos ellos envían saludos a los miembros de la
Provincia de San Juan.
La Casa
de Retiros (Marianela) es
preciosa y muy bien ubicada. Es un centro para el uso de los
redentoristas y para alquilar a los diversos grupos que desean
hacer uso de ella. Una gran diferencia con nosotros es que
ellos NO tienen una programación de retiros.
Los días 4-6 de octubre participé en el
Congreso sobre Misión Parroquial Itinerante. En el
Congreso participaron casi 80 personas: laicos /as, dos
obispos, religiosas de varias congregaciones, sacerdotes de
varias congregaciones y un buen número de redentoristas de la
Provincia de Bogotá. También participaron los padres Oscar
(Centro América) y Héctor (Ecuador). Durante todo el Congreso
reinó un buen espíritu de trabajo y de fraternidad. Los
redentoristas de la Comunidad de Soledad asumieron
prácticamente todos los gastos. Fue un proyecto muy bien
montado.
Durante todo un día escuchamos a los
diferentes institutos participantes narrar sus experiencias de
misiones y la carencia de ellas. Fue interesante ver que las
congregaciones, fundadas para las misiones, que han dejado
esta dimensión en su pastoral en Colombia son los grupos
religiosos con menos vocaciones.
Algunos pensamientos a partir del
Congreso:
-
Con frecuencia las urgencias en la
pastoral no nos dejan ver ni hacer lo que es verdaderamente
prioritario.
-
La misión define la identidad de la
Iglesia y también de la congregación. No podemos quedarnos
en meros funcionarios de lo sagrado. Estamos llamados a ser
evangelizadores.
-
La Iglesia está llamada a ser la
visibilidad de Cristo. Si no cumple con eso, deja de ser
Iglesia Cristiana.
-
La oración no puede ser un paréntesis
en la vida cotidiana del cristiano y mucho menos del
misionero. La vida misma ha de ser oración, ofrenda
agradable a Dios.
-
Se vio la urgencia de capacitar a
grupos de laicos y laicas para que éstos también se
involucren en la realización de las misiones.
-
Los grupos de misiones han de empaparse
del plan pastoral de la diócesis en que van a misionar para
que el contenido y la metodología de la misión entronque con
el mismo plan. La misión itinerante no puede ser algo en el
aire.
-
Me pareció muy interesante la
explicación del Plan Diocesano de Renovación y
Evangelización (PDRE). Este plan ha sido adoptado por
muchas de las diócesis de Colombia. El desafío, según el
PRDE, está en llevar a las personas a descubrir la presencia
y acción de Dios que nos habla en cada realidad cultural;
llevar a las personas a descubrir los valores del Reino que
tienen dentro. En vez del VER, JUZGAR y ACTUAR, el PDRE
enfatiza la lectura de los signos de los tiempos –aprender a
leer hoy la historia desde la fe. Este Plan utiliza una
metodología retrospectiva –y como tal, milita contra
aquellos que llegan a las parroquias con fórmulas mágicas.
Todo el plan va encaminado a que la diócesis se convierta en
comunión de comunidades.
-
Estamos llamados a movernos de una
parroquia de conservación a una parroquia misionera.
-
Los equipos cssr itinerantes de misión
son asignados a una comunidad local. El superior de la
comunidad local es el superior de los misioneros. Cada
equipo tiene su director de misiones. Se lleva una sola
economía entre la comunidad local y el equipo misionero.
Cuando los misioneros regresan a la comunidad éstos se
integran a la vida apostólica de la comunidad.
-
El kerygma no puede quedarse en un mero
anuncio de Cristo Resucitado. Ha de ser una experiencia
con el Resucitado y una experiencia que se hace no sólo
una vez. No se trata de saber que Cristo resucitó; es tener
un encuentro con el Resucitado.
Finalmente les menciono algo que me gustó
y que creo que podemos asumir en nuestras comunidades:
-
Todos los 16 de cada mes, se
hace mención de San Gerardo en las celebraciones litúrgicas.
Las madres saben que en ese día se les da una bendición
especial a ellas y a sus hijos. Muchas acuden.
Todos los 27 de cada mes, se hace una oración especial
a la Virgen del Perpetuo Socorro y se hace una mención
especial. Muchos participan en las celebraciones de los días
27 por su devoción a la Virgen bajo el título de Perpetuo
Socorro.
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