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La semana siguiente de Pascua, hicimos un curso de inserción que ofrece
la diócesis, de 12 días, para formación de todos los misioneros que
llegamos en este año. Fue realmente muy bueno e interesante. Por un lado
el compartir, ya que éramos 32 misioneros de 13 países diferentes, (de 4
continentes), y éramos curas, monjas, laicos y un matrimonio con 3
chiquitos, se imaginan, riquísimas las diferentes experiencias. Y el
contenido del curso también excelente, ya que era todo sobre cultura y
religión tradicional mozambiqueña, los desafíos de la enculturación y el
respeto por todos los valores que tiene esta cultura, nos ayudó
muchísimo a comprender muchos interrogantes que teníamos y a la vez nos
abrió otros, ya que algunas costumbres son muy valiosas, pero otras,
como la postergación que vive la mujer, atentan realmente contra la
dignidad de la persona.
De hecho vimos también algunas cosas
sobre las leyes, que de hecho protegen muchos derechos, pero que la
gente no conoce y además está tan atada a la tradición que es muy
difícil y muy lento el cambio de algunas realidades. (Por ejemplo cuando
una mujer queda viuda, como la sociedad es patriarcal, al casarse la
mujer se va a vivir a casa de la familia del marido, y cuando el marido
fallece, muchas veces, la mayoría, la familia del marido les saca todo y
la deja sin nada y la echa de la casa, cuando en realidad la ley protege
su derecho a herencia)
Después que volvimos del curso ya nos
organizamos mejor en las tareas aquí en la misión, dividiéndonos un poco
los servicios. Lo que seguimos las tres, porque realmente es un desafío
y lleva bastante tiempo, es el internado de las adolescentes, si bien yo
soy un poco la referente, en cuanto a los permisos o si surge algún
problema, pero después las tres nos dividimos un poco los días para
ayudarlas en el estudio, y también por las tardes cada día tenemos una
actividad, como lectura, charla de formación humana, aprender a hacer
artesanías, otro día canto y oración y otro día más recreativo…ah!!! Y
esto es posible hacerlo porque…sí, nos pusieron los paneles solares (a
ellas en el internato y a nosotras en nuestra casa!!), asique ahora
podemos aprovechar un poco más las tardes que antes ya a las 17.30hs era
imposible por la oscuridad. Todo lo bueno, también trae su dificultad,
ya que ahora el tema es que a la noche apaguen la luz!!! La idea es que
21.30hs las luces ya se apaguen, porque al otro día 5.30 se levantan,
antes de ir a la escuela, van a buscar agua en la bomba, (que está a
unos 300m del internado) después preparan el fuego, (la leña la buscan
durante el día) y generalmente se bañan antes de ir a la escuela, las de
la mañana entran 6.50hs. Las de la tarde aprovechan la mañana para
limpiar, lavar su ropa, estudiar y hacer la comida. Todas, algunos días
también tienen en contraturno ed. Física o trabajos en la biblioteca de
la escuela. En tiempos de siembra también todas hacen una huerta en el
internato.
Si bien hay una de las chicas más grandes
que sería como preceptora, estamos intentando buscar alguna persona
mayor que pueda estar más tiempo, y dormir allí, porque la verdad que si
bien nosotras vamos y venimos, al ser adolescentes es difícil que
respeten los horarios y después eso se siente en las notas de la
escuela.
Además, porque más que en el tema de la
disciplina, queremos estar más cerca de ellas en lo que más necesitan,
que es alguien con quien hablar, en quien puedan confiar. Por un lado
porque estudian lejos de sus casas, pero también porque, en general la
relación con sus padres o encargados (tenemos 3 de las chicas que son
huérfanas y viven con sus tios) es bastante distante, no hay diálogo.
Esto en realidad lo viven casi todos los
chicos aquí, una de las cosas que nos llama mucho la atención, es que
para las mujeres es muy importante tener hijos, pero después, a partir
de los 4 años, casi no les prestan atención, los dejan muy solitos y el
modo de expresar cariño de aquí es muy diferente del nuestro,
prácticamente no les hacen ni una caricia, yo todo el tiempo me digo
“bueno es su modo”, pero realmente me cuesta entender, y te das cuenta
que los chicos lo necesitan, a penas les haces un mimo, no te sueltan
más y cuando nos ven, se vienen corriendo. Incluso las adolescentes, se
te sientan cerca para que les acaricies la cabeza…en fin, supongo que de
a poco iré comprendiendo las claves de modos de relacionarse.
En cuanto a nosotras también generalmente
nos levantamos tempranito. Salvo lunes y viernes que tenemos Misa a la
tarde, los demás días la misa es 6.30 de la mañana. Después las mañanas
son siempre diferentes, después de desayunar y limpiar un poco la casa,
(sacando los horarios que vamos al internato), algunos días, estudiamos
portugués para mejorar, preparamos algún encuentro, vamos a visitar
alguna familia o vamos a ayudar al costurero que funciona en el centro
juvenil de la misión. Allí hay una señora que enseña costura y algunos
días le damos una mano. Las tardes se hacen bastante cortas, ya que
estamos más tiempo en el internato o ayudándolas a estudiar o con las
actividades que tocan cada día.
Esto sería lo que está siempre, pero en
realidad nos vamos turnando, justamente porque todo está mechado con las
otras actividades de la misión en las que participamos.
Por ejemplo, martes y jueves se sale a
comunidades alejadas, se visita y se celebra la misa, (la idea ahora es
incluir también algún encuentro de mujeres, aprovechando la salida). A
estas visitas, siempre vamos alguna de nosotras, y eso te lleva todo el
día.
Después yo por ejemplo, comencé a
participar del equipo de Justicia y Paz, hace 15 días dimos aquí en la
misión un curso para los animadores de Justicia y Paz de las comunidades
que fue de martes a viernes, asique esa semana estuve todo el tiempo en
eso. Que de paso les cuento que fue muy fuerte, porque fuimos viendo
justamente las leyes que les contaba, sobre todo a favor de la mujer,
los niños y los ancianos, y la gente iba contando situaciones que
encontraban en las comunidades donde esto no se cumplía, algunas
situaciones terribles, en especial, maltrato, abandonos y expulsión de
viudas. Pero conocer todo lo de las leyes les abrió mucho y también les
dio mucho coraje. La idea era proponer hacer una red para acompañar
todos estos casos y se entusiasmaron un montón, asique ya empezamos con
esa tarea. No es fácil, porque aunque la gente sabe que tiene derechos,
también tiene muchos miedos, pero algo ya se empezó a hacer, se está
acompañando 3 casos concretos, de una chiquita abandonada, de una
anciana expulsada de su casa y de una chiquita que se quemó y perdió un
pie y se está ayudando a la mamá para que pueda gestionar una prótesis.
Les pido oraciones especialmente por este
equipo!!!
Otro servicio que tiene la misión, y en
ese equipo están Hortencia y Mariana es el de los niños desnutridos,
hasta ahora venían dando leche y la multimixtura que les conté la otra
vez, una vez por mes, ahora, ya con las mujeres que estaban en este
equipo se organizaron, y cuando vienen las mamás, comienzan con una
charla de formación, en distintas cosas, alimentación, higiene del bebé,
que hacer en casos de mastitis (que aquí es muy frecuente),la
importancia de la vacunación, etc. La verdad que es un servicio muy
interesante, porque aquí el centro de salud (cuando digo centro de salud
hablo de una salita con dos enfermeras, ya que médico no existe en la
zona) apenas cubre las necesidades básicas, y no se dan una idea de la
cantidad de bebés que hay!!! (el centro de salud queda en frente de casa
y todos los días hay por lo menos 100 mamás con sus bebés para peso o
por alguna enfermedad, y llorando a coro, imaginen!!!!)
Otra de las tareas es el centro juvenil,
en esa área está más Mariana, martes, miércoles y jueves se reúnen con
distintos jóvenes (están divididos en líderes, adolescentes y jóvenes)
para distintas actividades, formativas o recreativas, que generalmente
son a partir de las 18 hs, después de clase.
En fin, como sucede en todas partes
también hay muchos imprevistos, pero bueno, estas son a grandes rasgos
algunas de las actividades. La preparación de las actividades siempre
lleva mucho tiempo, por el tema del idioma y para tratar de hacerlo
comprensible, de acuerdo a las categoríaas de esta cultura, creo que eso
es lo más desafiante, porque a la vez siempre alguno de los que
participa tiene que traducir al xitshwa
Que es el dialecto de acá, ya que salvo
los jóvenes, el resto de las personas, en especial las mamás, no
entienden portugués, y no siempre les es fácil traducir, por eso el
esfuerzo por hacernos entender es doble.
Después el resto de la vida es normal, a
las comidas ya creo que me acostumbré, la base el la polenta (que aquí
es de maíz blanco) y el arroz, con distintas salsas, a base de coco y
maní (lo usan pilado, (el pilón es como nuestro mortero), que sería la
base de aceite y hojas de todo tipo (usan la hoja de zapallo, de
mandioca y otras que nosotros no producimos) También claro, a veces
hacemos fideos con salsa de tomate.
De vez en cuando comemos alguna gallina,
y estos días estamos disfrutando con un poco de carne, porque había una
vaca en la misión que ya estaba vieja y la mataron, la mayor parte de la
carne se vendió, pero también nos quedamos con unos kilos…
Otra cosa que aquí es muy cara es el gas,
en la misión hay cocina a leña, pero en casa tenemos un anafe, sobre
todo para calentar a la noche (porque al mediodía comemos en la misión,
(cuando hablo de misión, me refiero a la casa de los curas, que queda a
unos 200m de nuestra casa)), pero igual cuidamos mucho el gas (una
garrafa de 10k cuesta algo así como 100$ en nuestro país), asique como
ahora hace un poco de frío como para bañarse con agua fría, calentamos
afuera con leña el agua, por lo cual yo estoy recontenta conmigo misma,
ya que no sabía hacer fuego y aprendí!!!
Aunque ahora tenemos la luz de los
paneles y ya podemos leer un poco de noche, igual nos vamos a dormir
bastante temprano, porque al otro día 5.30 ya estamos despiertas, asique
más de las 22hs, no solemos resistir..
Supongo que me quedan muchas cosas pero
irán en la próxima. Estoy de verdad muy contenta, más o menos cuando
hacía un mes que estaba aquí, pasé por unos días donde extrañaba mucho
los afectos, pero la verdad que a medida que pasa el tiempo y vamos
conociendo a la gente, me voy sintiendo más en casa y sobre todo Jesús,
que es Quien me animó a venir para aquí, me sostiene y fortalece cada
día, y tanto con Hortencia y Mariana, como con los hermanos (Jorge,
Santiago y Paul) nos llevamos bien y podemos charlar y compartir con
mucha fraternidad, que es muy importante.
Bueno, ahora sí, gracias por su cariño, a
todos los que me respondieron la otra carta, por los ecos y los ánimos
que me daban… un abrazo a cada uno y a cada una, como saludan aquí:
ESTAMOS JUNTOS, Silvia |