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Dedícale tiempo al dueño del tiempo
Este
tiempo fuerte del Año Litúrgico está caracterizado por el mensaje
bíblico que podemos resumir en una sola palabra: CONVERSIÓN.
Este imperativo categórico es propuesto a los fieles mediante el
rito de imposición de a ceniza, el cual va acompañado de las
palabras: “Conviértete y cree en el Evangelio” o “Acuérdate que
eres polvo y al polvo volverás”.
Es una invitación a todos
a reflexionar acerca del deber de la conversión,
recordándonos la ineludible caducidad y lo pasajero de nuestra fragilidad
humana, sujeta a la muerte.
Queridos Hermanos y
Hermanas, durante la Cuaresma, ayudados por la Palabra de Dios, meditemos
cuán importante es que cada comunidad acompañe con comprensión y con
cariño a aquellos hermanos y hermanas que envejecen. Además, todos debemos
acostumbrarnos a pensar con confianza en el misterio de la muerte, para
que el encuentro definitivo con Dios acontezca en un clima de paz
interior, en la certeza que nos acogerá Aquel "que me ha tejido en el
vientre de mi madre" (Sal 139,13b), y nos ha creado "a su imagen y semejanza" (Gn l, 26).

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