Rep. Dominicana

Puerto Rico

Provincia de San Juan: Puerto Rico y República Dominicana

El Camino de la Cruz    (El Vía Crucis)

San Alfonso María de Ligorio

(Fundador de los Misioneros Redentoristas)

 

Introducción:

 

El Camino de la Cruz es una devoción a la Sagrada Pasión en la que acompañamos, en espíritu, a nuestro Santísimo Señor en su dolorosa jornada desde la mansión de Pilatos al Calvario, y nos hace recordar, con pena y amor, todo cuanto tuvo lugar desde el tiempo en que Él fue condenado a muerte hasta que fue sepultado.  Hay 14 Estaciones o lugares en el Camino de la Cruz en los que algo sucedió.  En cada Estación debemos orar con el Padre nuestro y el Ave María con amor y dolor por nuestros pecados, meditando sobre el sufrimiento de nuestro Señor que nos muestra la Estación.

 

Oración para comenzar:

 

Señor mío Jesucristo, Tú anduviste con tan grande amor este camino para morir por mí, y yo te he ofendido tanta veces apartándome de Ti por el pecado; más ahora te amo con todo mi corazón, y porque te amo me arrepiento sinceramente de todas las ofensas que te he hecho.  Perdóname, Señor, y permíteme que te acompáñeme en este viaje.  Vas morir por mi amor, pues yo también quiero vivir y morir por el tuyo, amado Redentor mío.  Si, Jesús mío, quiero vivir siempre y morir unido a Ti

 

La siguiente oración se hace después de cada Estación del Vía Crucis:

“Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte, muriendo por tu amor, perdón y gracia imploro transido de dolor”

Sexta Estación: La Verónica limpia el rostro de Jesús

 

Lector: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

 

Considera cómo la devota mujer, Verónica, al ver a Jesús tan fatigado y con el rostro bañado en sudor y sangre, le ofreció un lienzo; limpiándose con él nuestro Señor, quedó impreso en éste su santa imagen.

 

Amado Jesús mío: en otro tiempo tu rostro era hermosísimo; más este doloroso viaje, las heridas  y la sangre han cambiado en fealdad su hermosura. ¡Ah, Señor mío!, también mi alma quedó hermosa a tus ojos cuando recibí la gracia del bautismo, más yo la he desfigurado después con mis pecados.  Tú solo, ¡oh Redentor mío! Puedes restituirle su belleza pasada: hazlo por los méritos de tu pasión.  Te amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido; no permitas que vuelva a separarme de Ti otra vez; haz que te ame siempre y dispón de mí como te agrade.

 

Amén

 

(Ahora rezamos un Padrenuestro, un Avemaría y Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo).

Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte, muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor.

 

 

¿Te gustaría recibir periódicamente las novedades de esta página?

Ecríbenos: scalando@scalando.com

Haga click aquí:

 

  

                Pidiendo Oración

Nombre:
E-Mail:
Aficiones:
Para marcar más de una opción mantén pulsada la tecla Control

Pido sus oraciones pora las siguientes necesidades:


   

 

 

 
 

Pase por nuestro tablero de mensajes y dejénos su huella Lea los mensajes recibidos por nuestros visitantes
Moniciones:Dominicales - Diarias  - Marianas -Fiestas  -  Homilía de hoy  - Lecturas de hoy

Regístrate para estar informado de las novedades y actualizaciones de Scalando

 

¿Sugerencias? 

scalando@

 

     
Google

 

 Todo el material de esta publicación está libre de restricciones de derechos de autor y puede copiarse, reproducirse o duplicarse sin permiso alguno.  Sólo tiene que hacer una oración por las vocaciones redentoristas del Caribe.

Suscríbete a scalando y estarás enterado
Powered by es.groups.yahoo.comYahoo! Grupos

CopyRight © Misioneros Redentoristas 2010

Fecha de la Última actualización: 06/02/2010 09:52:52 p.m.

scalando.com  C.Ss.R.

 Estadística de la página

Volver a la página principal   Usamos los servicios de: www.ayustar.net

¡Predicar el Evangelio de un modo nuevo! Renovada esperanza,, renovados corazones, renovadas estructuras para la misión.                                                                                                                               ¡Predicar el Evangelio de un modo nuevo! Renovada esperanza,, renovados corazones, renovadas estructuras para la misión.