|
Introducción:
El
Camino de la Cruz es una devoción a la Sagrada Pasión en la
que acompañamos, en espíritu, a nuestro Santísimo Señor en
su dolorosa jornada desde la mansión de Pilatos al Calvario,
y nos hace recordar, con pena y amor, todo cuanto tuvo lugar
desde el tiempo en que Él fue condenado a muerte hasta que
fue sepultado. Hay 14 Estaciones o lugares en el
Camino de la Cruz en los que algo sucedió. En cada
Estación debemos orar con el Padre nuestro y el Ave María
con amor y dolor por nuestros pecados, meditando sobre el
sufrimiento de nuestro Señor que nos muestra la Estación.
Oración para
comenzar:
Señor mío Jesucristo, Tú anduviste con
tan grande amor este camino para morir por mí,
y yo te he
ofendido tanta veces apartándome de Ti por el pecado; más
ahora te amo con todo mi corazón, y porque te amo me
arrepiento sinceramente de todas las ofensas que te he
hecho. Perdóname, Señor, y permíteme que te acompáñeme en
este viaje. Vas morir por mi amor, pues yo también quiero
vivir y morir por el tuyo, amado Redentor mío. Si, Jesús
mío, quiero vivir siempre y morir unido a Ti
La siguiente oración se hace después de
cada Estación del Vía Crucis:
“Amado Jesús mío, por mí vas a la
muerte, quiero seguir tu suerte, muriendo por tu amor,
perdón y gracia imploro transido de dolor” |
|
Novena
Estación: Jesús cae por tercera vez
Lector: Te adoramos, Cristo, y te
bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz
redimiste al mundo
Considera la tercera caída de
Jesucristo. Extremada era su debilidad y excesiva la
crueldad de los verdugos que querían hacerle apresurar el
paso, cuando apenas le quedaba aliento para moverse.
Atormentado Jesús mío: por los méritos
de la debilidad que quisiste padecer en tu camino al
calvario, dame la fortaleza necesaria para vencer los
respetos humanos y todos mis desordenados y perversos
apetitos que me han hecho despreciar tu amistad. Te amo,
¡oh Jesús mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo
corazón de haberte ofendido; no permitas que vuelva a
separarme de Ti otra vez; haz que te ame siempre y dispón de
mí como te agrade.
Amén
(Ahora rezamos un Padrenuestro, un
Avemaría y Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo).
Amado Jesús mío,
por mí vas a la muerte, quiero seguir tu suerte, muriendo
por tu amor; perdón y gracia imploro, transido de dolor. |