|
Tercera
Estación: Jesús cae por primera vez
Lector: Te adoramos, Cristo, y te
bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz
redimiste al mundo
Considera esta primera caída de Jesús
debajo de la Cruz. Sus carnes estaban despedazadas por los
azotes; su cabeza coronada de espinas, y había ya derramado
mucha sangre, por lo que estaba tan débil, que apenas podía
caminar; llevaba al mismo tiempo aquel enorme peso sobre sus
hombros y los soldados le empujaban; de modo que muchas
veces desfalleció y cayó este en camino.
Amado Jesús mío: más que el peso de la
Cruz son mis pecados los que te hacen sufrir tantas penas.
Por los méritos de esta primera caída, líbrame de incurrir
en pecado mortal. Te amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a
mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberte
ofendido; no permitas que vuelva a separarme de Ti otra vez;
haz que te ame siempre y dispón de mí como te agrade.
Amén
(Ahora rezamos un Padrenuestro, un
Avemaría y Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo).
Amado Jesús mío,
Amado Jesús mío, por mí vas a la muerte, quiero seguir tu
suerte, muriendo por tu amor; perdón y gracia imploro,
transido de dolor. |