Domingo, 6 de agosto de 2006

Fiesta de la Transfiguración del Señor

 

Esta es la Palabra de Dios y no puede fallar 

(San Alfonso)

 

Calendario Litúrgico

Tiempo Ordinario - Ciclo B

Santoral
Lecturas de la liturgia
  • Primera Lectura: Daniel 7, 9-10.13-14
    "Su vestido era blanco como la nieve."

    Miré y vi que alguien colocó unos tronos y un anciano se sentó. Sus vestiduras eran blancas como la nieve y sus cabellos como la lana pura; su trono eran llamas; sus ruedas, un fuego ardiente; brotaba un río de fuego que salía delante de él; miles de miles lo servían y miles de millones estaban de pie en su presencia. El tribunal se sentó y se abrieron los libros.
    Seguía yo contemplando estas visiones nocturnas y vi venir sobre las nubes del cielo alguien semejante a un hijo de hombre; se dirigió hacía el anciano y fue conducido ante su presencia. Se le dio poder, gloria y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas lo servían. Su poder es eterno y nunca pasará, y su reino jamás será destruido.

  • Salmo Responsorial: 96
    "Reina el Señor, alégrese la tierra."

    El Señor es rey: que se alegre la tierra y salten de gozo los innumerables pueblos lejanos. Está rodeado de nubes y brumas, la justicia y el derecho son la base de su trono.
    Reina el Señor, alégrese la tierra.

    Las montañas se derriten como cera en presencia del Señor, en presencia del dueño de toda la tierra. Los cielos pregonan su fuerza salvadora, y todos los pueblos ven su grandeza.
    Reina el Señor, alégrese la tierra.

    Porque tú, Señor, eres el Altísimo sobre toda la tierra, mucho más excelso que todos los dioses.
    Reina el Señor, alégrese la tierra.

  • Segunda Lectura: II Pedro 1, 16-19
    "Nosotros escuchamos esta voz venida del cielo"

    Hermanos: Cuando les dimos a conocer la venida con poder de nuestro Señor Jesucristo, no lo hicimos inspirados por fantásticas leyendas, sino porque fuimos testigos oculares de su grandeza. El recibió, en efecto, honor y gloria de Dios Padre cuando vino sobre él aquella voz que procedía del Dios sublime: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco». Y esta es la voz, venida del cielo, que nosotros escuchamos cuando estábamos con él en la montaña santa.
    Tenemos también la palabra de los profetas, que es muy firme, y hacen bien en dejarse iluminar por ella, pues es como una lámpara que alumbra en la oscuridad, hasta que despunte el día y el lucero matutino brille en sus corazones.

  • Evangelio: Marcos 9, 2-10
    "Este es mi Hijo amado"

    En aquel tiempo, Jesús tomó consigo únicamente a Pedro, a Santiago y a Juan, los llevó a solas a una montaña muy alta y se transfiguró en su presencia. Sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante, como nadie en el mundo podría blanquearlos. Se les aparecieron también Elías y Moisés, que conversaban con Jesús.
    Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús:
    «Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
    Estaban tan asustados que no sabía lo que decía.
    Vino entonces una nube que los cubrió y se oyó una voz desde la nube:
    «Este es mi Hijo amado; escúchenlo».
    De pronto, cuando miraron a su alrededor, vieron sólo a Jesús con ellos. Al bajar de la montaña, les encargó severamente que no contaran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado de entre los muertos.

    Formato para imprimir

 

 Cuentos cuentos para leer rápido

Acumulando Sabiduría

Meditación para hoy

 

Ir a:

Mapa del Sitio

 

Liturgia

Moniciones:
Diarias: A - B - C, dominicales: A-B-C Fiestas
En Camino: himilias A - B - C

Lecturas: Diarias Domingo: A - B - C

P. Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.

dvasquezmorales@yahoo.es

P. Angel López, C.Ss.R.

angel_cssr@yahoo.com

Suscríbete a nuestros servicios
Powered by es.groups.yahoo.comYahoo! Grupos

COMUNIÓN ESPIRITUAL

Creo, Jesús mío, que estás en el Santísimo Sacramento del Altar; te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a Ti. No permitas, Señor, que vuelva jamás a abandonarte. (San Alfonso María de Ligorio)

Participe del Foro de discusión

Nos gustaría saber de su visita, fírmenos el libro, por favor.

¿Te gustaría recibir periódicamente

las novedades de esta página?

Ecríbenos: scalando@scalando.com

Haga click aquí

 

Todo el material de esta publicación está libre de restricciones de derechos de autor y puede copiarse, reproducirse o duplicarse sin permiso alguno.  Sólo tiene que hacer una oración por las vocaciones redentoristas del Caribe.

           www.scalando.com www.cssr.com                Estadística de la página

Fecha de la última actualización: 26/07/2006 11:36:39 a.m.

© Copyright"Misioneros Redentoristas"

 

Envíeme un mensaje
scalando@scalando.com