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El Adviento, preparación para la Navidad

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Significado de la Corona de Adviento

En muchas casas, aunque aquí en nuestro país se usa más en las iglesias, vemos que antes de Navidad ponen como centro de la mesa una corona con velas. Además de ser un elemento decorativo, esta corona anuncia que la Navidad está cerca y debemos prepararnos.

Esta costumbre es de origen pagano, esta corona representaba el ruego al sol para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los cristianos, para prepararnos a la venida de nuestra LUZ y VIDA, la Natividad del Señor, aprovechamos esta "Corona de adviento" como medio para esperar a Cristo y rogarle infunda en nosotros su luz.

Recordemos las clases de geometría donde nos enseñaron que el círculo es una figura geométrica perfecta que no tiene ni principio ni fin. La corona de adviento tiene forma de círculo esto nos recuerda que Dios no tiene principio ni fin, reflejando su unidad y eternidad. Nos ayuda también a pensar en los miles de años de espera desde Adán hasta Cristo y en la segunda y definitiva venida; nos ayuda a entender que de Dios venimos y a Él vamos a regresar.

El follaje es verde y representa que Cristo está vivo entre nosotros, además el color verde nos recuerda la vida de gracia, el crecimiento espiritual y la esperanza que debemos cultivar durante el Adviento.  Sobre las ramas se colocan cuatro velas, una por cada semana de Adviento.

Las cuatro velas representan cada una las cuatro semanas del Adviento y se van encendiendo una cada domingo, al mismo tiempo que  se hacen oraciones especiales. Tres son moradas (color litúrgico del adviento) para recordarnos el espíritu de vigilia, penitencia y sacrificio que debemos tener para prepararnos a la llegada de Cristo y la de la tercera semana es rosada, la razón es porque, antiguamente, se conocía el tercer domingo de Adviento como Gaudete, que es la palabra con que comienza la segunda lectura de ese día, en que San Pablo nos exhorta a la alegría.  Igualmente en Cuaresma, el cuarto domingo era Laetare, que también significa alegría.  La razón era que, también antiguamente, se ayunaba en adviento.  Sólo el domingo tercero, de Gaudete, se podía comer algo más.  Y eso por la exhortación a la alegría de que el nacimiento del Señor está muy cerca. Si no hay velas de esos colores aun se puede hacer la corona ya que lo mas importante es el significado del fuego: la luz que aumenta con la proximidad de aquel que es la Luz del Mundo.

El día de Navidad las velas moradas son sustituidas por otras de color rojo simbolizando el espíritu festivo de la reunión familiar. En algunos lugares todas las velas se sustituyen por velas rojas y en el centro se coloca una vela blanca o sirio para simbolizar a Cristo como centro de todo cuanto existe.

La luz de las velas simboliza la luz de Cristo que nos permite ver, tanto el mundo como nuestro interior.  También nosotros estamos llamados a ser luz en Cristo. Cuatro domingos antes de la Navidad, el primer domingo de Adviento, que este año es el día 28 de noviembre, encendemos la primera vela, este es el comienzo del año litúrgico. Cada domingo vamos encendiendo una vela más. El hecho de irlas prendiendo poco a poco es para recordarnos que conforme se acerca la luz las tinieblas se van disipando, de la misma forma que conforme se acerca la llegada de Jesucristo que es luz para nuestra vida se debe ir esfumando el reinado del pecado en mi corazón y sobre la tierra. La luz de la vela blanca o del cirio que se enciende durante la Noche Buena nos recuerda que Cristo es la Luz del mundo.  “Yo soy la luz del mundo –nos dice Jesús- El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá luz y vida” (Jn 8,12). El brillo de la luz de esa vela blanca en Navidad nos recuerda como en la plenitud de los tiempos se cumple el "Advenimiento del Señor".

Hagamos de nuestro corazón el Pesebre donde nazca el niño Jesús.

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Fecha de la Última actualización: 04/12/2007 10:25:56 p.m.

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