scalando.com

Misioneros Redentoristas de la Provincia de San Juan

EN CAMINO

Tiempo de Pascua

Ciclo A

II Domingo

 30 de marzo de 2008      Autor:  Neptalí Díaz Villán CSsR.                   Fuente: www.scalando.com 

-1ra lect.: Hch 2, 42-47          -Sal 117, 2-4. 13-15.22-24          - 2da lect.: 1P 1,3-9          -Evangelio: Jn 20,19-31

II Domingo de Pascua.  Ciclo AVIDA COMUNITARIA

La mejor prueba de la resurrección de Jesús no la constituye la tumba vacía sino el testimonio de una comunidad que se ama. Una comunidad que supera los odios, los miedos, los egoísmos propios de la vieja humanidad dominada por el pecado, y es capaz de vivir solidariamente con la fuerza del resucitado.

Con la muerte de Jesús sus seguidores y seguidoras, vieron terminadas sus esperanzas de una transformación para sus vidas. Como lo podemos ver en el evangelio de hoy, se llenaron de miedo y pensaron que les podría ocurrir lo mismo que a su maestro. Muchos huyeron (Lc 24, 13ss) porque no querían saber nada de las pasadas esperanzas chocadas con la dura realidad y convertidas en tremendas frustraciones.

Pero de pronto, toda esa realidad trágica empezó a cambiar porque el hombre que habían matado estaba vivo. Y no fue que sus discípulos resucitaran la causa de ese hombre; fue que Él resucitó de verdad y se presentó a ellos: a quienes iban de camino, a quienes estaban pescando, así como a quienes estaban encerrados, o sea a todos sus discípulos que habían vuelto a sus actividades de antes. La resurrección los sorprendió en medio de su increencia y de su decepción.

Poco a poco fueron descubriendo algo especial relacionado con Jesús. No sabían con claridad qué era lo que pasaba, ni identificaban muy bien lo que estaba pasando. Por eso en algunos relatos del evangelio, se dice que los discípulos confundieron a Jesús con un fantasma. Unos pensaron que esas sensaciones se daban por la fuerte decepción que habían sufrido, que era un producto de la locura o porque estaban pasados de copas. Con el paso del tiempo se convencieron de que esa experiencia que los cubría y les devolvía las esperanzas, era provocada por Jesús. El mismo Jesús que habían visto clavado de pies y manos en la cruz, y traspasado en su costado. El mismo con el cual habían compartido experiencias únicas que habían cambiado radicalmente sus vidas. No había duda: era la presencia viva de Jesús, ahora de una manera nueva. No había duda: Jesús había resucitado y vivía en medio de ellos.

La resurrección no fue algo inminente. No fue un hecho comprobado científicamente que dejara a todos sin alguna duda. Fue un acontecimiento que necesitó tiempo para madurar y para convencerlos de su veracidad. Un acontecimiento muy sutil, pero con una fuerza tan grande que los hizo vencer todas las limitaciones humanas, los capacitó para lanzarse a anunciar la Buena Nueva y los hizo capaces de continuar con el proyecto de Jesús.

La experiencia de la resurrección les hizo experimentar la paz de Jesús, que no es la de las tumbas sino la que viene como consecuencia de la justicia y de una vida reconciliada con el Espíritu del Señor. Con la experiencia de la resurrección, los discípulos se convirtieron en apóstoles, es decir en enviados, para ser continuadores de la obra de Jesús. Así como Jesús se sintió enviado por el Padre Dios a continuar su obra, con el acontecimiento pascual los discípulos sintieron la obligación interna de continuar la obra salvífica de Jesús. La reconciliación, el perdón y la paz, son consecuencias del acontecimiento pascual en la vida de las personas y de las comunidades. La comunidad cristiana debe brindar el espacio para superar toda categoría de pecado que pisotee la dignidad humana y le quite la paz, y generar el ambiente necesario para que Cristo resucitado llegue con su perdón y su paz a cada ser humano.

La figura de Tomás nos deja ver un proceso de fe con el resucitado. Tomas quería ver a Jesús en las mismas condiciones espacio-temporales con las que se ve a un ser humano normal, y se negaba a creer en el resucitado por el testimonio de la comunidad. Sus compañeros le decían que lo habían visto, pero Tomás se negaba a creerlo. Veamos que la experiencia de la resurrección se da en Tomás cuando estaban reunidos en comunidad. Tomás entró en comunión con la comunidad, se abrió a ella y al Espíritu que la movía, y fue descubriendo poco a poco los signos del resucitado en sus hermanos. Vio que realmente sus hermanos estaban totalmente transformados. Los que antes temblaban de miedo por la persecución de los judíos y se encerraban para no ser vistos por las autoridades, luego confesaban abiertamente que Jesús había resucitado. Los que antes huían porque no querían saber nada del “fracasado” Jesús, ahora se sentían ungidos por su Espíritu y trabajaban para transformar todas las realidades que dañan al ser humano, y para conseguir la paz y la reconciliación.

+*+*

Lucas, el autor de los Hechos de los Apóstoles, nos presenta hoy una comunidad discipular que ha vivido la experiencia de la resurrección y camina firmemente con Jesús. Cuatro elementos deben acompañar la vida de toda comunidad discipular: 1) Escuchar la enseñanza de los apóstoles. 2) La vida común y compartir solidario. 3) La fracción del pan o la Eucaristía  y 4) Las oraciones. Veamos estos cuatro elementos:

Afortunadamente, hoy hay muchas formas para escuchar la enseñanza de los apóstoles. Recordemos que el apóstol es el enviado para dar testimonio del acontecimiento de la resurrección. En los primeros años del cristianismo, la experiencia de fe se transmitía de manera oral. Luego se fueron escribiendo los evangelios y las cartas de los apóstoles. La enseñanza de los primeros apóstoles está consignada en la Biblia, y cada día esa enseñanza se va enriqueciendo con la experiencia de aquellos que siguen con sinceridad a Jesús y experimentan su salvación.

Antes la Biblia era para uso exclusivo del clero, porque se pensaba que el pueblo iletrado no la comprendería y haría mal uso de ella. Lo que debía hacer el pueblo de Dios era obedecer a la enseñanza de los jerarcas. Después de la reforma protestante la Iglesia Católica se vio obligada a entregarle la Biblia al pueblo e incentivar un estudio responsable. Hoy hay muchas formas para acceder la Biblia. En muchas universidades se ofrecen diplomados, licenciaturas, especializaciones, maestrías o doctorados, y cualquier persona puede acceder a estos estudios, dependiendo de su tiempo y su capacidad económica. Hay también algunas parroquias que ofrecen buenos cursos de estudio de la palabra. Se pueden hacer también estudios personales por medio de la lectura de buenos libros o de páginas Web con estudios sustentados. ¡Vale la pena intentarlo!

En cuanto al segundo punto, la solidaridad, hay muchas formas de hacerlo. Durante los días de cuaresma se promueve la comunicación cristiana de bienes en las parroquias. Muchas fundaciones con un espíritu cristiano promueven la justicia y la paz en el mundo. Hay personas e instituciones realmente comprometidas con la construcción de un mundo mejor. Vale la pena integrarnos de alguna manera a estos grupos.

En cuanto a la Eucaristía o fracción del pan, muchas personas tenemos la fortuna de participar cada domingo e incluso a diario de este alimento de vida eterna. Muchos no participan porque no es de su agrado la forma como se realiza o porque no se sienten involucrados; y otros porque sencillamente no les interesa. Quienes participan con asiduidad y saborean este gran misterio de salvación, dan testimonio de los buenos frutos que recogen para su vida. Pero también hay un gran número de cristianos católicos que no tienen acceso a la eucaristía por falta de sacerdotes. Los jerarcas de la Iglesia han promovido grandes campañas de promoción vocacional para este ministerio, algunas de ellas con muy buenos frutos.

Yo me he unido a esas campañas de promoción vocacional en las parroquias, en los colegios, en las universidades, en pueblos, campos y veredas. Hemos organizados jornadas de oración para que Dios nos envíe pastores que lideren al pueblo de Dios. Pero hay una inquietud que el pueblo ya conoce y que vale la pena no dejar inadvertida. En las campañas de promoción vocacional encontramos muchos jóvenes que se sienten llamados a servir en este ministerio, pero se encuentran con una disciplina de la Iglesia: los ministros ordenados deben ser varones célibes. Este es un tema largo y espinoso. Hay muchos jóvenes a quienes les gustaría servir a Dios y a la comunidad como presbíteros y tienen a su vez vocación para el matrimonio. Hay también mujeres a quienes les encantaría servir como presbíteras, pero el sacerdocio para las mujeres ni hablar, en actual la disciplina de la Iglesia Católica. ¿Esta disciplina forma parte del núcleo de la fe o pudiera ser de otra forma para favorecer la humanidad de los ministros ordenados y para ofrecer al pueblo más posibilidad de acceder a la fracción del pan? ¿Las sacerdotisas que existen en otras Iglesias cristianas serían un adefesio en la nuestra, o darían un aporte del cual ahora nos estamos perdiendo? ¿El celibato opcional sería un grave peligro para la Iglesia, o una forma de tener ministros más auténticos y felices para el servicio al pueblo? Si es cierto que, como dice Juan Pablo II: “La Iglesia vive de la Eucaristía”, ¿no sería bueno buscar que todas las comunidades cristinas católicas tengan acceso a este sacramento?

El cuanto al punto del que habla Lucas es el de la oración. Hoy se han multiplicado los grupos de oración tanto a nivel católico como protestante. Esto indudablemente manifiesta la sed espiritual que tiene nuestro mundo. Es necesario buscar la comunión con la Iglesia porque muchos grupos se han convertido en un problema, no sólo para la estructura de la Iglesia sino especialmente para muchos de sus miembros. Algunos hacen un énfasis casi enfermizo en lo místico y lo mágico: don de lenguas, expulsión de demonios, revelaciones, manifestaciones, etc. Es necesario que saquemos el espacio personal, familiar y comunitario para la oración. Ojalá debidamente asesorados y acompañados por personas con una espiritualidad profunda y así como con un buen conocimiento teológico.


Moniciones y Oración Universal

Preguntas, comentarios y agradecimiento a: neptalidv@yahoo.com

 ¿Quiéres regresar?

CopyRight © Misioners Redentoristas 2008