El capítulo general de la
Congregación del Santísimo Redentor de 2003,
celebrado en Roma, pidió una reflexión ponderada
y profunda sobre el tema de la redención.
Algunos teólogos de nuestra congregación han
escrito artículos sobre el tema. El presente
libro quiere ser un aporte más a esa reflexión.
Es el fruto de un año de investigación y
redacción realizado durante mi sabática.
El libro no tiene el carácter
de algunas obras anteriores de este autor, que
buscaban la divulgación pastoral de temas
escogidos, como la mariología, la vida
religiosa, la misión, etc. No es un libro con
proyección comercial, sino destinado al estudio
privado de los congregados y nuestros asociados.
Está dirigido a estudiosos de la teología y a
quienes se preparan para el ministerio como
Redentoristas. Dirigido, especialmente, a los
misioneros que día a día van pregonando la
abundante redención en Cristo, con la cadencia
segura y animadora de quien está convencido del
mensaje de Cristo. Por eso, hemos querido
realizar esta publicación fotocopiada para uso
de la Congregación del Santísimo Redentor, para
beneficio de quienes quieran usar este material
en sus diversos apostolados.
Espero que este humilde
esfuerzo sea de provecho para todos los que lo
lean. Mi único propósito es compartir con mis
cohermanos y asociados el fruto de este estudio,
y avanzar así en la obra de la redención.
El lema que escogió el
capítulo general del 2003 como punto de partida
para nuestra reflexión fue “Dar la vida por la
abundante redención”. Eso fue lo que hizo
Jesús. Pasó su vida haciendo el bien, y el
último bien que hizo fue ofrendarse como víctima
inocente en el patíbulo de la cruz. Lo hizo por
nosotros, necesitados del rescate de Dios. Dar
la vida por la abundante redención, además,
significa para nosotros seguir a Cristo en su
camino de entrega personal. Cada obra del
apostolado que realizamos la logramos con la
fuerza de la redención forjada por Cristo. Su
cruz arroja su sombra sobre toda la realidad
humana, y la revela como una realidad necesitada
de redención. Su resurrección arroja luz sobre
esa sombra, y nos recuerda que a un nivel más
profundo, el hombre pecador es el hombre llamado
a la redención.
Dar la vida por la abundante
redención es el cometido que nos toca ahora a
todos los seguidores del Santísimo Redentor.
Buscar dar vida a nuestras comunidades
parroquiales, a las misiones, a la formación, a
las gestiones del gobierno, y a todas las obras
de justicia social y misericordia que realizan
los cohermanos; ese es nuestro objetivo. Y
estamos conscientes que, para dar la vida por la
abundante redención, necesitamos tomar fuerza de
la fuente inagotable de gracia que es la obra
redentora de Cristo. Es Él quien nos da su
fuerza para seguir adelante, dándonos,
gastándonos, por el bien de los hermanos y
hermanas, para caminar junto a ellos hacia la
patria prometida.
En esta solemnidad de María,
Madre de Dios, la Theotokos, nos ayude ella a
descubrir qué significa dar la vida por la
abundante redención, así como ella misma hizo
una ofrenda constante y fiel a la obra y causa
de su Hijo, Cristo Redentor. Aquella que trajo
al mundo la Luz que tanto anhelaba, nos enseñe a
ser cooperadores en la obra de la redención.
Por R. P. Jorge R.
Colón, C.Ss.R.
1 de
enero de 2007