18 50,4-9a: “Pasión” del siervo
del Señor. Mt 26,14-25: ¡Ay del traidor!
Lecturas de hoy
Monición de
Entrada
Es la
víspera del triduo pascual, la pasión, muerte y resurrección de
nuestro Señor Jesucristo, y la invitación es a que sigamos en actitud
de querer recibir muchas bendiciones de parte del todo misericordioso.
Puestos de pie, cantamos mientras recibimos al celebrante.
Monición 1era
lectura: Isaías 50, 4-9ª No me tapé el rostro ante ultrajes
En
esta lectura, Isaías nos invita a que confiemos en Dios porque él nos
dará la fortaleza necesaria para que seamos profetas dondequiera que
estemos. Escuchemos con atención esta lectura.
Monición al
Evangelio: San Mateo 26, 14-25 El hijo de hombre se va, como esta
escrito; pero, ¡ay del que va a entregarlo!
Comienza la Pasión, y Jesús comparte su última cena con sus discípulos
antes de ser entregado por Judas. Puestos de pie, nos preparamos
para la proclamación del Santo Evangelio.
Oración Univesal
-
Por todos nosotros para que nunca perdamos la fe en el que todo lo
puede, Cristo Jesús. Roguemos al Señor.
-
Por los que han perdido su fe para que en esta semana santa puedan
encontrarse con el Dios de la misericordia. Roguemos al Señor.
-
Por los que sufren para que tú les puedas dar consuelo y así puedan
seguir hacia delante. Roguemos al Señor.
-
Por el Papa, los obispos y sacerdotes para que siempre sean reflejos
de Jesús y estén dispuestos a servir siempre. Roguemos al Señor.
Exhortación Final
(Tomado de B. Caballero: La
Palabra cada día, San Pablo, España, 1995, p. 164)
Te glorificamos,
Padre, porque en su pasión Cristo
inauguró un mundo
nuevo, cuyo signo es su sangre vertida;
éste es el vino nuevo
del banquete del reino de Dios.
Jesús no hizo alarde
de su categoría divina
ni exigió su derecho a
ser tratado como lo que era,
sino que adoptó la
condición de servidor de todos,
hasta someterse a la
muerte, y una muerte de cruz.
Por todo ello, Padre,
glorificaste a tu Hijo
resucitándolo del
sepulcro y dándole el nombre más sublime;
de suerte que toda
rodilla se doble ante él,
y toda lengua proclame
en todas partes:
¡Jesucristo es Señor!,
para g1oria de Dios Padre.
Amén