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Misioneros Redentoristas de la Provincia de San Juan

XXXIV Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo C

Sábado, 1 de diciembre de 2007
Autor: Máximo de los Santos Otaño, C.Ss.R.

  Fuente: www.scalando.com

Monición de entrada

Se siente la brisa, el frescor de los atardeceres y de los amaneceres nos hacen recordar que se acerca el adviento. Es tiempo de la esperanza, no hay espacio para la soledad y el desánimo. Es tiempo de ser felices. Llenémonos de alegría.  

Monición a la primera lectura Daniel 7, 14-27.

El texto de hoy, correspondiente a la literatura apocalíptica, basada en visiones, nos indica que para el autor se presenta aquí una especie de juicio que Dios realiza sobre la historia y sus protagonistas. El mensaje esperanzador de este juicio es el desmoronamiento de todo poder y potencia enemigos de Dios y el triunfo definitivo del proyecto divino y de sus fieles adoradores.  

Salmo Daniel 3, 82-87: Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Monición al Evangelio Lucas 21, 34-36.

La comunidad para la que escribe Lucas se encontraba desanimada, sin voluntad de evangelizar, y de llevar a cabo las prácticas evangélicas porque el tiempo pasaba y la parusía (segunda venida de Cristo) no llegaba. La invitación del evangelio de hoy, puesta en labios de Jesús por el evangelista Lucas, tiene la intención de prevenir para no caer en la apatía y en la desesperanza. Nosotros también estamos invitados a estar atentos. A los detalles propios de este tiempo.      

Oración Universal

  1. Por el Papa, los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, y religiosas, para que evangelicen a favor de la esperanza y la importancia de estar preparados. Roguemos al Señor. 

  2. Por nuestro pueblo y por nuestra patria, por todos los pueblos de la tierra. Roguemos al Señor.

  3. Por los que viven alejados de sus casas, por los que no tienen trabajo ni hogar. Roguemos al Señor. 

  4. Por los que ayudan a los pobres, por los ancianos, enfermos, emigrantes y marginados. Roguemos al Señor. 

  5. Por nuestra asamblea, por cuantos participan de nuestra esperanza. Roguemos al Señor. 

Exhortación final (Tomado del libro La Palabra cada día, Comentario y oración, 3.a edición,  autor: Basilio Caballero Pág. 678)

Te bendecimos, Padre, porque nos amas con ternura.

Enséñanos a contar nuestros años en tu presencia

para saber relativizar todo lo que no eres tú

y vivir siempre disponibles para ti y los hermanos.

Ayúdanos, Señor, a hacer confundir en nuestra vida

el futuro y el presente, la esperanza y el esfuerzo

por acelerar el día glorioso de la venida de Cristo.

Aleja de nuestro corazón el embotamiento del pecado;

así cuando tú vengas nos encontrarás con las manos

ocupadas en la tarea que nos encomendaste hacer.

Mientras tanto, te decimos: ¡Ven pronto, Señor Jesús!   Amén


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