San Clemente I, papa y mártir
Monición de
entrada
Hoy hacemos memoria
de san Clemente I. Clemente fue el tercer sucesor de
Pedro en el gobiernote la Iglesia de roma, a finales del
siglo I. Escribió una importante carta a los corintios,
carta que tenía por objeto restablecer entre ellos la
paz y la concordia
Monición
a la primera lectura 1
Macabeos 4, 36-37.52-59.
Antes de Jesús el
Templo es el centro de la vida y la religión judía, esa
realidad la presenta esta primera lectura de hoy; sin
embargo es importante señalar que con Jesús las cosas
cambiarán, a partir de su venida será la vida del ser
humano o su humanización lo que estará en el centro del
proyecto de Dios.
Salmo
del salmo 29, 10-13: Alabamos, Señor, tu
nombre glorioso.
Monición al
Evangelio Lucas 19, 45-48.
Antiguamente el
templo se convertía con frecuencia en el lugar de
opresión por excelencia, con el gesto realizado en el
evangelio de hoy no se quiere decir que Jesús es
contrario al Templo; en el corazón de de cada judío está
inscrito el templo como el más importante emblema
religioso, por eso Jesús reclama que se utilice como lo
que es, casa de oración.
Oración
Universal
Por el Papa, los
obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, para que
promuevan el amor al templo como lugar de encuentro con
Dios, sin olvidarse del Dios que está en medio de los
que no asisten a nuestras Iglesias. Roguemos al Señor.
Por nuestros
gobernantes y legisladores para que utilicen el palacio
presidencial y el congreso para legislar proyectos que
favorezcan a los que menos tienen, en contraposición de
promover proyectos que favorecen a la minoría que suelen
ser los empresarios y explotadores. Roguemos al Señor.
Para que la vida de
san Clemente I, Papa, nos ayude a trabajar en comunión a
favor de la paz y la concordia que se hace posible
cuando haya justicia y acceso a los bienes para todos.
Roguemos al Señor.
Por un aumento a la
vocación sacerdotal y a la vida religiosa de jóvenes que
se comprometan a trabajar por la paz. Roguemos al
Señor.
Exhortación
final (Tomado del libro La
Palabra cada día, Comentario y oración, 3.a edición,
autor: Basilio Caballero Pág. 664)
Bendito seas,
Padre, porque en Cristo, tu Hijo,
estableciste con tu
pueblo una alianza nueva
en la que él es
religión, culto y templo nuevos.
Tú que nos pides
frutos de fe y de amor,
y no sólo hojas de
estéril piedad y cumplimiento,
concédenos vencer
nuestra pasividad e inhibición,
sintiéndonos
piedras vivas del templo del Espíritu.
Queremos, Señor,
transvasar el culto a la vida,
al mundo, a los
hermanos, al trabajo y la familia.
Así podremos
adorarte como tú quieres:
con una religión
autentica en espíritu y en verdad. Amén