San Andrés Dung-lac, presbítero
Monición de
entrada
Siempre estamos
invitados a vivir la alegría de sabernos salvados por
aquel que se ha entregado por nosotros, no olvida al
pobre, Él es la razón de la esperanza de todos los
cristianos.
Monición a la
primera lectura 1 Macabeos 6,
1-13.
A nadie le gusta
fracasar, el texto de hoy nos presenta la muerte de
Antíoco Epífanes, quien al enterarse de que los judíos
habían vencido sus tropas y purificado el Templo que él
había profanado, cae en un estado crítico de depresión.
Antíoco muere probablemente en la primavera del año 164
a.C., en Babilonia, ciudad que simboliza tragedia y
muerte para Israel, y se une a la lista de faraones o
emperadores, que desde los tiempos de Egipto, han
fracasado en su objetivo de desafiar el amor de Dios por
los pobres y oprimidos.
Salmo
del salmo 9, 2-6.16.19: Gozaré, Señor,
de tu salvación.
Monición al
Evangelio Lucas 20, 27-40. Sobre
la resurrección.
Los saduceos no
creían en la resurrección, en el evangelio de hoy le
hacen una pregunta a Jesús intentando enredarlo. La
respuesta de Jesús hace ver, primero que todo, que el
matrimonio es una realidad temporal, natural y necesaria
para la prolongación de la especie; también les hace
notar que en la resurrección ya no habrá necesidad de
una serie de cosas que eran necesarias al ser humano, ya
que la resurrección no es la simple prolongación de esta
vida con sus necesidades y deficiencias, sino un estado
de vida absolutamente pleno donde ya no habrá
necesidades que satisfacer. Dios es un Dios de vivos, la
vocación de todo hombre y mujer es llegar a compartir
esa vida plena con Dios.
Oración
Universal
Por el papa, los
obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, para que
promuevan la esperanza en los feligreses de sabernos
invitados a compartir la vida plena con Dios. Roguemos
al Señor.
Para que los
gobernantes de las naciones promuevan el desarrollo de
los pueblos, y desaparezcan la injusticia, la violencia,
las huelgas y el hambre en el mundo. Roguemos al Señor.
Por la iluminación
de los que no conocen a Cristo con la luz del Evangelio.
Roguemos al Señor.
Para que el Señor
nos conceda a cuantos invocamos su nombre los bienes
temporales y eternos. Roguemos al Señor.
Para que el Señor
dé la luz y el descanso eterno a todos los difuntos.
Roguemos al Señor.
Exhortación
final (Tomado del libro La
Palabra cada día, Comentario y oración, 3.a edición,
autor: Basilio Caballero Pág. 666)
Te
bendecimos, Padre, Dios de la vida,
porque mediante la fe y el bautismo del
Espíritu
nos llamaste a vivir contigo para
siempre.
¿Cómo vislumbrar y entender algo del
mundo nuevo
de la resurrección sino desde la fe en
la persona
de Cristo resucitado, vencedor de la
muerte?
El hombre, a quien tú amas, es un ser
para la vida.
Alienta nuestra esperanza e ilumínanos
con tu palabra,
para que entendamos que la dicha futura
que esperamos
se gesta ya en el compromiso con el
mundo presente,
en el amor a ti y a nuestros hermanos.
Amén.