Si confiamos en
Dios Él nos sostiene y nos fortalece aún en los momentos
más difíciles de nuestras vidas. El Señor es nuestro
escudo, nos escucha siempre y nos da la dignidad de
reconocer que somos imagen suya.
Monición
a la primera lectura 2
Macabeos 6, 18-31.
Hoy en día se dice
con frecuencia que los jóvenes están perdidos, queremos
afirmar que el papel fundamental de los mayorcitos es
ser modelos, cuando los adultos sean modelos entonces
podremos exigir más a los jóvenes. En la lectura de los
Macabeos de hoy Eleazar prefiere la muerte con dignidad
por su fe para legar a los jóvenes que vienen detrás de
él un noble modelo.
Salmo
del salmo 3, 2-7: El Señor me sostiene.
Monición al
Evangelio Lucas 19, 1-10.
El evangelista
Lucas nos presenta un acontecimiento muy importante, la
conversión de Zaqueo, jefe de publicanos y rico. El
encuentro con Jesús, si se toma en serio, necesariamente
provoca un cambio, Zaqueo conoce a Jesús y le promete
dar la mitad de sus bienes a los pobres. Lo que agrada
al Señor es la conversión a la justicia de su Reino, o
lo que es lo mismo: conversión a la fidelidad con Dios y
con los hombres y mujeres.
Oración
Universal
Por el Papa, los obispos, los sacerdotes
y religiosos, para que nos leguen un camino de santidad
a los que vamos detrás siguiendo sus pasos. Roguemos al
Señor.
Por los gobernantes, para que se
desprendan de lo que pertenece al pueblo y ellos se han
apropiado, y lo devuelvan a los que les pertenece, a los
pobres. Roguemos al Señor.
Por un aumento a la vocación de personas
que crean y promuevan la conversión de las personas.
Roguemos al Señor.
Por la conversión de los que se han
hecho ricos engañando a sus clientes y pagando
injustamente a sus empleados, para que devuelvan lo que
no les pertenece a sus dueños. Roguemos al Señor.
Exhortación
final (Tomado del libro La
Palabra cada día, Comentario y oración, 3.a edición,
autor: Basilio Caballero Pág. 658)
Dios de la misericordia y del cariño
abrumador,
te bendecimos porque en la conversión
de Zaqueo
diste pruebas de creer en el hombre a
pesar de todo.
Nosotros encasillamos fácilmente a los
hermanos,
pero tú brindas siempre una segunda
oportunidad.
Por eso tu Reino pertenece a los pobres
y los pecadores.
En este día tú nos invitas a cada uno de
nosotros
a dar los frutos de la nueva justicia
del Reino.
Haz que la brisa de tu ternura oree
nuestros corazones
con la esperanza y el gusto de tu
banquete de fiesta,
y concédenos un sitio en tu mesa al lado
de Cristo. Amén.