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Misioneros Redentoristas de la Provincia de San Juan

XXXIII Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo C

Martes, 20 de noviembre de 2007
Autor: Máximo de los Santos Otaño, C.Ss.R.

  Fuente: www.scalando.com

Monición de entrada

Si confiamos en Dios Él nos sostiene y nos fortalece aún en los momentos más difíciles de nuestras vidas. El Señor es nuestro escudo, nos escucha siempre y nos da la dignidad de reconocer que somos imagen suya.

Monición a la primera lectura 2 Macabeos 6, 18-31. 

Hoy en día se dice con frecuencia que los jóvenes están perdidos, queremos afirmar que el papel fundamental de los mayorcitos es ser modelos, cuando los adultos sean modelos entonces podremos exigir más a los jóvenes. En la lectura de los Macabeos de hoy Eleazar prefiere la muerte con dignidad por su fe  para legar a los jóvenes que vienen detrás de él un noble modelo.    

Salmo del salmo 3, 2-7: El Señor me sostiene.   

Monición al Evangelio Lucas 19, 1-10.

El evangelista Lucas nos presenta un acontecimiento muy importante, la conversión de Zaqueo, jefe de publicanos y rico. El encuentro con Jesús, si se toma en serio, necesariamente provoca un cambio, Zaqueo conoce a Jesús y le promete dar la mitad de sus bienes a los pobres. Lo  que agrada al Señor es la conversión a la justicia de su Reino, o lo que es lo mismo: conversión a la fidelidad con Dios y con los hombres y mujeres.       

Oración Universal

Por el Papa, los obispos, los sacerdotes y religiosos, para que nos leguen un camino de santidad a los que vamos detrás siguiendo sus pasos. Roguemos al Señor.

Por los gobernantes, para que se desprendan de lo que pertenece al pueblo y ellos se han apropiado, y lo devuelvan a los que les pertenece, a los pobres. Roguemos al Señor.

Por un aumento a la vocación de personas que crean y promuevan la conversión de las personas. Roguemos al Señor.

Por la conversión de los que se han hecho ricos engañando a sus clientes y pagando injustamente a sus empleados, para que devuelvan lo que no les pertenece a sus dueños. Roguemos al Señor.    

Exhortación final (Tomado del libro La Palabra cada día, Comentario y oración, 3.a edición,  autor: Basilio Caballero Pág. 658)

Dios de la misericordia y del cariño abrumador,

 te bendecimos porque en la conversión de Zaqueo

diste pruebas de creer en el hombre a pesar de todo.

Nosotros encasillamos fácilmente a los hermanos,

pero tú brindas siempre una segunda oportunidad.

Por eso tu Reino pertenece a los pobres y los pecadores.

En este día tú nos invitas a cada uno de nosotros

a dar los frutos de la nueva justicia del Reino.

Haz que la brisa de tu ternura oree nuestros corazones

con la esperanza y el gusto de tu banquete de fiesta,

y concédenos un sitio en tu mesa al lado de Cristo.      Amén.


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