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Misioneros Redentoristas de la Provincia de San Juan

XXV Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo C

Sábado, 29 de septiembre de 2007
Autor: Máximo de los Santos Otaño, C.Ss.R.

  Fuente: www.scalando.com

SANTOS ARCÁNGELES MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL

Monición de entrada

La iglesia nos presenta la fiesta de los arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael.  Te damos gracias, Señor por el don de los ángeles.  Junto a estos tres ángeles celebremos la Eucaristía de hoy.  Ellos son mensajeros del Señor, que nos descubren sus secretos y nos transmiten sus órdenes. Y son los primeros adoradores del Dios vivo, en medio de una muchedumbre inmensa.

Monición a la primera lectura Daniel  7, 9-10.13-14: Millones y millones estaban a sus órdenes.

Según el Catecismo de la Iglesia, “la existencia de seres espirituales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es tan claro como la unanimidad de la tradición” (332). En general, no tienen nombres individuales, con excepción de los tres arcángeles cuya fiesta celebramos este día, desde 1969

Salmo 137: Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles.

Monición al Evangelio Juan 1, 47-51: Verán a los ángeles
de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre
.

En esta fiesta le corresponde el evangelio a Juan, quizá porque en el último versículo (51) del pasaje se menciona a los ángeles: “…verás el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar”.

Oración Universal

Pidamos al Señor, a quien alaban los ángeles, que escuche nuestras oraciones por la Iglesia y por todos los seres humanos.

 

Para que san Miguel, fortaleza de Dios, custodie a la Iglesia, roguemos al Señor.

Para que por manos de los ángeles suban hasta la presencia de dios las ofrendas y oraciones de la Iglesia, roguemos al Señor.

Para que busquemos continuamente el rostro de Dios, que contemplan continuamente los ángeles, roguemos al Señor.

Para que los niños y los jóvenes vivan libres de las asechanzas del enemigo, protegidos por aquellos que son enviados para guardarnos en nuestros caminos, roguemos al Señor.

Para que al final de nuestra vida los ángeles nos reciban en el paraíso y nos introduzcan en la ciudad santa de Jerusalén, roguemos al Señor.

 

Te pedimos, Señor, que tus santos arcángeles, ministros gloriosos de tu poder de salvación, nos ayuden en el peregrinar de esta vida y nos conduzcan después a la patria eterna.  Por Jesucristo, nuestro Señor.

Exhortación final

(Tomado del libro La Palabra cada día, Comentario y oración, 3.a edición,  autor: Basilio Caballero 567)

Señor Jesús, te bendecimos porque tu cruz

es signo y prueba de lo mucho que Dios nos quiere.

Tú mantienes en pie la esperanza de los pobres,

pues tu cuerpo entregado y tu sangre derramada

son para nosotros pan y bebida de salvación.

 

Perdona, Señor, nuestras dudas y vacilaciones.

Nos cuesta entender tu mensaje de vida por la muerte.

Con tu palabra y tu Espíritu danos un corazón nuevo

Y descúbrenos el misterio de tu persona adorable,

Para que, amando a los demás como tú nos amaste,

Participemos en la gloria de tu resurrección. Amén.

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