Monición de
Entrada
La Iglesia nos
recuerda hoy el martirio de San Juan Bautista. El
testigo de la verdad y de la ley de Dios frente a los
poderosos de su tiempo. A nosotros hoy se nos pide el
valor de n doblegarnos frente al mal ni frente a la
mentalidad corriente. También se nos pide ser
‘diversos’ en nuestro modo de pensar, de elegir, de
hablar y de actuar.
Monición
a la primera lectura Jeremías 1,
17-19: Dile lo que yo te mando. No les tengas miedo.
El profeta Jeremías
en enviado a hablar de parte del Señor. Es necesario
ponerse en pie para ir a decir lo que Dios nos mande,
sin nada que temer, por que el Señor estará con nosotros
para librarnos.
Salmo
149, 1-6.9: Mi boca contará tu auxilio.
Monición al
Evangelio Marcos 6, 17-29: Quiero
que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan,
el Bautista
Escucharemos un
relato del Evangelio de Marcos. Este evangelista sitúa
el relato de la muerte del Bautista en el contexto de
las diversas opiniones que la gente tenía acerca de
Jesús. Después de su muerte, el Bautista encontró la
paz del sepulcro. Más tarde la encontrará también
Jesús; pero junto a su tumba resonará el mensaje de la
resurrección.
Oración
Universal
-
Por la Iglesia, para que sepa como
Juan el Bautista, proclamar al mundo la verdad del
Evangelio, roguemos al Señor.
-
Por los misioneros, para que a ejemplo
de Juan el Bautista, sean testigo de la verdad y
mensajeros de la paz, roguemos al Señor.
-
Por los jóvenes, para que a ejemplo de
Juan el Bautista, respondan a la invitación del Señor,
de seguirle en la vida religiosa y sacerdotal,
roguemos al Señor.
-
Por cada uno de nosotros los aquí
reunidos, tengamos el valor de no doblegarnos frente
al mal y a las injusticia, roguemos al Señor.
Exhortación
final
(Tomado de la
revista Rayo de Luz, Santo Domingo, República
Dominicana, agosto de 2007 .Año 7 . No. 78)
Señor, Dios nuestro,
tú has querido se que san Juan Bautista fuese el
precursor de tu Hijo; concédenos, por su intercesión,
que, así como él murió mártir de la verdad y la
justicia, luchemos nosotros valerosamente por la
confesión de nuestra fe.
Amén