Monición de
Entrada
Hoy celebramos la
fiesta de Isabel de Flores, nombre con el que fue
bautizada Santa Rosa de Lima, nacida en la capital de
Perú el día 20 de abril de 1586. Ella descubrió el gran
tesoro del amor a Cristo Jesús y por ese tesoro supo
abandonarlo todo.
Monición
a la primera lectura 2 Corintios
10, 17-11,2: Si alguno quiere enorgullecerse, que se
enorgullezca del Señor.
El Apóstol Pablo es
consciente de que ha tenido que actuar con dureza, pero
pide que le tengan paciencia; porque lo que ha hecho lo
ha hecho con el deseo de ayudarlos en su fidelidad a
cristo.
Salmo
148: Alaben al Señor desde los cielos.
Monición al
Evangelio Mateo 13, 44-46:
Parábolas del tesoro y de la perla
Todos los que
alcanzaron a Dios a lo largo de la historia, cuantos
santos han sido en la vida del cristianismo, con altar
propio o entre los anónimos, lo sacrificaron todo, como
Santa Rosa, por el seguimiento del reino.
Oración
Universal
Por el Papa, los
Obispos, los Sacerdotes, los Diáconos, los religiosos y
las religiosas, para que sean ejemplo en el seguimiento
de Cristo, Roguemos al Señor.
Por los que
gobiernan las naciones, para que ejerzan el poder con
paciencia y fidelidad a al Señor de la vida, Roguemos
al Señor.
Por las familias,
especialmente las de nuestras comunidades y parroquia,
para surjan de entre sus hijos las vocaciones que
necesitan la Iglesia y el mundo de hoy, Roguemos al
Señor.
Por cada uno de
nosotros los aquí reunidos, para que seamos fermento de
santidad en medio de este mundo dividido y violento que
nos ha tocado vivir, Roguemos al Señor.
Exhortación
final
(Tomado del
libro La Palabra cada día, Comentario y oración, 3.a
edición, autor: Basilio Caballero 461)
Llenos de gozo que el Espíritu nos infunde,
te bendecimos, Señor Jesús, por descubrirnos
en tu evangelio, en tu persona y en tu amor
el tesoro escondido y la perla fina del Reino,
por el que vale la pena arriesgarlo todo.
Si alcanzamos tu Reino para siempre, Señor,
habremos hecho la mejor inversión de nuestra vida;
y donde está nuestro tesoro, estará nuestro corazón,
danos la alegría de quien descubre por vez primera
la secreta fórmula de una felicidad de fábula:
la absoluta libertad del que ama a Dios y al hermano.
Amén.